Por qué Cuba a la larga pierde tras la victoria política sobre la emigración a los Estados Unidos

Personas llorando, tirándose de los cabellos, gritando y exigiendo entrar en territorio de los Estados Unidos. Eran esas las escenas que la prensa internacional difundía sobre los cubanos varados en la frontera entre ese país y México el pasado viernes 13. ¿Sería por lo del día de mala suerte? Mientras Cuba a nivel de gobierno mantenía cierto mutis sobre este tema y solo aseguraba que los migrantes ilegales serían recibidos en el país, en las calles se debatía el tema a profundidad y el desaliento invadía a miles de personas que intentaban comunicarse desesperadamente con sus familiares que habían emprendido la aventura de llegar ilegalmente a los Estados Unidos.

Esta victoria a nivel de política exterior representa para el gobierno de Cuba la reivindicación de sus demandas sobre temas migratorios, una batalla que duró décadas y cuya culminación, al menos temporal, no pudo ser vista en vida por el Comandante en Jefe Fidel Castro. Un artículo publicado en BCC Mundo señalaba como la historia recordará que, a una semana de abandonar la Casa Blanca, el presidente de Estados Unidos Barack Obama puso fin a la política de “pies secos, pies mojados”. Según el propio artículo Cuba celebraba la decisión de Obama, ya que la política de ‘pies secos, pies mojados’ constituía hasta ahora un estímulo a la emigración irregular, al tráfico de emigrantes y a las entradas irregulares a los Estados Unidos.

Cuba ha debido además hacer concesiones, siendo la más significativa la obligación de recibir a los cubanos con órdenes de deportación en Estados Unidos, algo a lo que el gobierno revolucionario se opuso durante décadas.

El estado cubano ha celebrado demasiado pronto a mi entender esta victoria, que cómo la magia en las series de televisión, viene siempre con un precio oculto. La Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA), una vieja conocida por nuestro país, que ha promovido la creación de las contrarrevolucionarias Radio y TV Martí, la firma de las leyes Torricelli y Helms-Burton, así como de financiar la fuga de Luis Posada Carriles de Venezuela, entre otros hechos, aplaudía la eliminación de la política de “pies secos, pies mojados”, por considerarla inefectiva. Otros sectores de la contrarrevolución en el exilio señalaban que nuestro país utilizaba el éxodo de cubanos como una válvula de escape para reducir los problemas internos.

Aunque la prensa cubana lo ha pasado olímpicamente por alto, recordemos que en 1980 la tensión ante la imposibilidad de llegar a los Estados Unidos provocó que tras diversos incidentes ocuparan la Embajada del Perú en La Habana unas 10 mil personas, lo que posteriormente provocó la crisis del Mariel. Unos años después, en 1994, ante el engaño orquestado por Radio Martí se producen disturbios en la capital del país que conllevaron a la crisis de los balseros y el posterior incidente con el remolcador 13 de marzo.

En la situación actual centenares de personas serán devueltas a sus provincias de origen, donde ya no tienen nada, porque vendieron sus casas, sus pertenencias, lo vendieron todo para intentar llegar a los Estados Unidos. A esta situación hay que sumarle las tensiones económicas en las que vivimos los cubanos y la inexistencia de líderes que, como Fidel, sean capaces de controlar otro “maleconazo” sin que medie la violencia.

Es poco probable que el recién electo Presidente Donal Trump dé marcha atrás a la medida promulgada por su antecesor, ya que hay numerosos congresistas y senadores, como es el caso de Marco Rubio, que se oponían a un trato preferencial para los emigrantes cubanos, que representó el gasto de $680 millones de dólares de las arcas estadounidenses en 2014.
Cuba pierde más de lo que gana con esta medida, aunque en las altas esferas se hayan apurado en descorchar el champagne ahora que se ha secado el malecón. Quedan numerosas preguntas sin respuestas: ¿dónde vivirán esos repatriados sin hogares ni recursos? ¿Intentarán una vez en Cuba continuar con sus vidas o darán rienda suelta a sus frustraciones? ¿Cumplirán los Estados Unidos con la cantidad de visas prometidas o simplemente se sentará a mirar como sube la presión?

Vienen tiempos duros y Cuba no aguanta otro maleconazo.

Mr. Trum, usted puede eliminar el bloqueo contra Cuba

Humildemente el pueblo de Cuba le pide que cuando asuma la presidencia de los Estados Unidos en enero trabaje para eliminar el bloqueo contra nuestros país. Como buen hombre de negocios que es haga negocios con Cuba, no la guerra. Pase a la historia como el hombre que acabó con tamaña injusticia que hace cada día más dificil la vida del cubano de a pie. Dele una Trumpada al bloqueo.

Una trumpada al bloqueo

Una trumpada al bloqueo

No somos el enemigo: Una carta abierta apostando por el futuro en Cuba

Bandera cubana y palma real

No son los mismos tiempos. Ya no hace falta irse a la Sierra con un fusil para ayudar a Cuba, tampoco cargar con un quinqué y alfabetizar. El tiempo pasa, las generaciones cambian, y los hijos se parecen más a sus tiempos que a sus padres. La juventud no es el enemigo, aunque algunos siempre hablen de cañas más grandes y vacas más gordas sin avanzar en el almanaque. No es el enemigo aquel que pide Internet para chatear en Facebook, el que quiere ver la cinta Rápido y Furioso que se filmó en La Habana, aunque eso no aporte nada a sus valores, o el que quiere usar ropa de “marca” para salir a una discoteca. Al final todo el que ha podido ha chateado en Facebook con uno u otro fin, en algún momento ha consumido una peli de acción y hasta el Comandante usa ADIDAS. No son el enemigo por eso.

No son el enemigo los periodistas que exigen informar al pueblo de manera veraz e inmediata, sin paños tibios y sin esconderse tras la excusa, tan antigua y poco válida (como las cañas grandes y las vacas gordas), de darle armas al enemigo. El pueblo tiene derecho a saber todo aquello que para lograrse no debe permanecer oculto, al final la gente se entera de todos modos y el “enemigo” se arma con todo lo que no se dijo.

No somos el enemigo los cubanos que queremos que Cuba avance, incuso fuera del noticiero, y las buenas nuevas lleguen a los platos de todos y no solo a las prendas o a las vacaciones de algunos pocos. No son tiempos de dividir, sino de sumar, pero con ejemplos, no con discursos. Aquellos recursos destinados a dividir, a excluir, a desinformar, vamos a dárselos a personas capaces, cuadros o no, que sepan multiplicar, incluir, informar, hasta que el “enemigo” se quede sin armas.

No somos el enemigo por querer el cambio. El que no evoluciona perece, pero también perece el que no evoluciona lo suficientemente rápido. Recordemos que Zhúkov se atrevió a criticar directamente a Stalin por lo que fue destituido. Finalmente con la Operación Bagratiónrealizó el asalto final sobre el ejército alemán. Por eso no podemos temer a quienes se atreven a criticar, a veces son quienes nos salvan la vida.

Nadie se esperaba las noticias que dio Raúl, ya que la prensa y nuestros dirigentes se han encargado de dibujar un cuadro que al final era falso. No somos el enemigo los cubanos que queremos superar esta fase sin sufrir de los errores y horrores de una segunda temporada del Período Especial.

A los que censuran, los que prohíben, los que limitan, los que eliminan, les digo que reflexionen: No somos el enemigo. Queremos ayudar, pero con la verdad verdadera por delante y sin pretender ser más revolucionarios que nadie. Las críticas llueven, los adversarios acechan y el verdadero enemigo se agazapa en nuestras propias trincheras y se roba impunemente 135 millones de pesos sin que los contralores entreguen sus renuncias junto con la noticia. No somos el enemigo por denunciar a estos males.

La Revolución nos ha dado educación, a muchos, cultura, e incluso a algunos las herramientas para pensar. No somos el enemigo por hacer uso de todo lo que nos ha dado la Revolución para mejorar el país y cambiar todo lo que deba ser cambiado. No nos juzguen como tal.

¿Puede Cuba eliminar el mercado informal?

Cualquier esquina puede formar parte del mercado informal en Cuba

Cualquier esquina puede formar parte del mercado informal en Cuba

La gente en Cuba tiene que «luchar», ya que como señalaba un humorista cubano este será el enésimo año en el que habrá que esforzarse y sacrificarse para salir victoriosos. El cubano es un izquierdista convencido, más allá de su ideología política, por eso muchas veces desde el primer café que se toma por la mañana, hasta el sustento que lo alimenta por las noches, es adquirido “por la izquierda”, una manera eufemística de señalar un origen dudoso para la mercancía.

En un artículo titulado “Subterránea y peligrosa”, publicado el 30 de agosto del 2014, el periodista José Alejandro Rodríguez hacía notar que todo el mundo en Cuba conoce del mercado negro, pero muy pocos ¿se atreven? hablan de ello. Buscando y buscando me he topado con un estudio cubano sobre el tema titulado La Economía Informal en Cuba (2003), cuyos autores son Nelson Ulises Lim Chang y Ulises Pacheco Feria, de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales en la Universidad de Oriente. Sigue leyendo

Crisis migratoria de cubanos hacia Estados Unidos

Mi amigo Cuquito me tironea las orejas cada vez que conversamos de mis artículos porque no le gusta la forma, el tono o el lugar (para que se acomode a los lineamientos) de lo que escribo. Siempre le respondo que aunque los malos no me quieran por bueno, ni los buenos por malo, yo tan solo quiero lo mejor para mi país y los míos por lo que no puedo quedarme indiferente ante la situación de los cubanos que arriban día tras día a Costa Rica para quedar allí varados.

El pasado sábado 21 de noviembre nuestro amigo Granma informó sobre como los cancilleres de las naciones del Sistema de Integración Centroamericana (SICA) abordaría mañana 24 sobre la compleja situación en la que se encuentran más de dos mil migrantes cubanos varados en Costa Rica. Según el diario cubano un total cercano a los 2 500 estaban alojados en refugios cortesía de la Cruz Roja. La mayoría de ellos han pagado entre 7 000 y 10 000 dólares por la riesgosa travesía que los lleva hasta la frontera entre México y los Estados Unidos sufriendo numerosos riesgos y vejaciones, como pudieron comprobar 54 cubanos, entre ellos algunos niños, que fueron abandonados por sus guías en la selva nicaragüense, hasta que fueron rescatados por el Ejército de ese país. Sigue leyendo

Cuba, cuando de verdad quieras saber…

En tiempos de crisis económicas y calentamiento global no estaría de más un Nostradamus que con sus profecías avizorara el futuro, mucho más en esta calurosa isla caribeña que intenta enrumbarse hacia la solución de los reclamos de su pueblo. Los noticieros son copias editadas de TeleSUR donde se omite a este o a aquel nombre del deportista cubano que “traicionó”, mientras que la prensa responde siempre a intereses oficiales que no tienen por qué invariablemente coincidir con los del pueblo.

Nuestros medios casi siempre desorientados se debaten entonces en saber quién llegó primero, si la gallina o el huevo, o por dónde es que le entra el agua al coco, ya que no logran explicarse por qué una tras otra las comprobaciones al Control Interno elevan o mantienen las deficiencias, nacen menos niños en Cuba, o los planes que se cumplen en las Asambleas de Balance no llenan los platos de esos ciudadanos que se indignan ante las curvas de nuestros medios para hallar una solución. Sigue leyendo

A Cuba ¿no hay quién la cambie?

Estar enfermo en casa durante varios días me ha mantenido lejos de esas fuentes “perniciosas” de información que son los numerosos blogs que hablan del tema Cuba. Sin embargo cuando uno no tiene acceso a Internet escucha más a la gente de a pie quienes a diario siguen hablando de “la cosa”. Cuando la cosa (que generalmente es mala) está relacionada con corrupción, descaro y un toque de BURROcracia, la coletilla que pone punto final al asunto es “esto no hay quien lo cambie”.

¿Será cierto que nadie puede cambiar estos males arraigados en nuestra sociedad o es tan solo un fatalismo más que nos inventamos los cubanos para pasarnos como siempre? Hoy en día es habitual escuchar hablar sobre los “factores”, no los de las matemáticas, sino algunos que cuando les cambias el orden no estás seguro sobre cuanto producto faltará al final. Por eso cuando el ciudadano común se queja de “la cosa”, estos factores encargados de resolver “las cosas” andan muy atareados en sus propios mundos de reuniones, consejos de dirección y comisiones que supuestamente están para que los ciudadanos no tuvieran que quejarse tanto. La lógica elemental indica que cuando algo no funciona por lo menos debe ser modificado y muchas veces hay que simple y llanamente botarlo. Sin embargo las comisiones-reuniones-consejos de dirección siguen ahí y aunque las quejas y reclamaciones del pueblo se elevan, más se elevan los cuadros y los informes cual globos inflados con helio. Sigue leyendo