Los (pu)triciclos del amor

Tomada de PerlaVisión. La imagen solo muestra el tipo de vehículo sin estar relacionada directamente con el tema del artículo.

Los polémicos triciclos amarillos siguen dando de qué hablar en Cienfuegos. La renta que les exige la empresa a la que pertenecen ronda los 12 000 CUP mensuales, a lo que se suma el pago de la ONAT, seguridad social, gasolina, mantenimiento y hasta etc. Pues resulta que como modo de capear esta avalancha de dinero, a la consabida puñalada que normalmente le asestan al bolsillo nacional, entiéndase onerosos alquileres, ahora se suma el traslado del turismo y la correspondiente fauna que lo ronda.

Los taxistas de estos “motores del amor”, o putriciclos, para dárselas de buenos ciudadanos, dan una que otra vuelta “por la cola”, casi siempre desde el Parque Villuendas hasta la piquera del Palacio de los Matrimonios, negándose a llegar más allá, a no ser que los alquilen. Poco control + cierto nivel de socialismo (corrupción) = al desparpajo con el que operan estos “compañeros”, que ciertamente se tienen que buscar la vida, solo que es una pena que sea a costa de la de los demás. Me surge ahora la duda si estos vehículos vienen a ser parte de la solución, o del problema. Los números hablan por sí solos.

Anuncios

Los cocheros tenían razón

Largas filas de personas esperaban angustiadas por un transporte. La imagen fue tomada en otro momento, pero bien podría ser de hoy

Largas filas de personas esperaban angustiadas por un transporte. La imagen fue tomada en otro momento, pero bien podría ser de hoy

Lo bueno dura bien poco en la casa del pobre. Las Dianas que reforzaban el transporte en Cienfuegos se están quedando secas como si estuviéramos en el desierto y ya les cuesta andar. Han visto como se reducen la cantidad de viajes en el día y se alarga el tiempo entre uno y otro. Al final la gente suda, se desespera y aguanta, ya tenemos bastantes años de  entrenamiento. Los cocheros se mofan y cobran lo que se les antoja. Al final tenían razón. La dicha dura poco en la casa del pobre y la estabilidad del transporte en Cuba menos que un merengue en la puerta de un colegio.