¿Cuba debate, o Cuba se queja?

Logo de CubadebateSiempre que la santa conectividad me lo permite dejo Cubadebate para leerlo al final. Es algo así como el ritual del postre que deja el mejor sabor en los labios, pero que además siempre te deja con el deseo de probar más. Con un staff de editores y colaboradores de tanto prestigio y calibre uno pensaría que la mayoría de los artículos serían más incisivos, las preguntas más provocativas y el seguimiento a los temas más intenso, pero vivimos tiempos de réplicas de artículos de terceros y banalidades sobre gorditos bailando el tema Despacito de Luis Fonsi.

Triste decir que mis conocidos casi que ignoran los artículos supuestamente “calientes” para irse a leer detalladamente los comentarios, más incisivos, con preguntas más provocativas y hasta con seguimiento. Como el sitio se reserva la publicación o no de los comentarios, es probable que comentarios valiosos se hayan perdido por el camino, mientras que pululan los que se acercan peligrosamente a la extrema izquierda o los que intentan desvirtuar el contenido de otros desviando la atención hacia la ortografía y cosas más fútiles (sin restarle importancia a la ortografía).

Parecería tal vez que el propósito principal del sitio, más allá de informar con actualidad, es el de actuar como válvula de escape para que la gente “descargue” virtualmente contra la problemática cotidiana y tal vez conseguir así un estado de opinión sobre diversos temas. No puede ser de otra cuando los foristas hacen preguntas muchas veces más inteligentes que los periodistas y nadie, ni entrevistadores, ni entrevistados, se toman el trabajo de responder en la mayoría de las ocasiones. Dichoso aquel al que el propio Fidel decidió responder en una ocasión.

Los temas están ahí para que Cubadebate los aproveche y de verdad se propicie una cultura de debate que vaya más allá de las quejas.

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Fidel y la muerte

“La muerte nos espera a todos de todas las formas, es una ley natural, y ojalá todos muramos de muerte natural; no queremos que se adelante ni un segundo la hora de la muerte de nadie, pero tampoco querríamos jamás que se aumente ni un segundo la vida sin honor, sin patria, sin dignidad”.

Discurso pronunciado en la clausura del X Período Ordinario de Sesiones de la Tercera Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular, el 27 de diciembre de 1991. Leales a la verdad. Editora Política, La Habana, 1992, p. 44. Ediciones OR No. 2, julio-diciembre. Editado por el Departamento de Orientación Revolucionaria del CC del PCC, La Habana, 1993, p. 350.

“[…] Suponer que la muerte de los individuos puede liquidar la obra de un pueblo, de una Revolución y de generaciones enteras que se han sacrificado es ridículo, es realmente ridículo […]”.

Discurso pronunciado en la sesión constitutiva de la Asamblea Nacional del Poder Popular en su Quinta Legislatura, el 24 de febrero de 1998. Los valores que defendemos. Impreso en el Combinado Poligráfico de Villa Clara.
Editora Política, s/f, p. 38.

Fidel y los jóvenes que ahora no le fallan

“[…] el joven no solo es lógico que sea alegre y es justísimo que busque la alegría en todo lo que haga; pero sobre todo los jóvenes deben tener presente y deben ser atraídos, y a la larga serán atraídos, por las grandes empresas, por las grandes tareas, por las grandes obras”.

Discurso pronunciado en la inauguración de la presa Vietnam Heroico, Isla de Pinos, el 12 de agosto de 1967. Ediciones OR No. 20, La Habana, 1967, p. 13.

“[…] no hay privilegio semejante al privilegio de ser jóvenes y tener por delante una gran tarea […]”.

Discurso pronunciado en el acto de fin de curso de las Escuelas de Campesinas Ana Betancourt y la graduación conjunta del Instituto Pedagógico Makarenko, el Instituto Pedagógico Enrique José Varona y la Escuela Superior de Educación Física Comandante Manuel Fajardo, el 9 de diciembre de 1967. Ediciones OR No. 29. Editado por la COR del CC del PCC, La Habana, 1967, p. 11..

Cienfuegos es un mar de banderas

Cienfuegos es un mar de banderas, que tristes, silenciosas, no quieren ondear e invitan al silencio y a la conmemoración. Hasta el cielo está triste. Carajo y yo sin pilas en mi cámara para guardarme estos recuerdos en los que Fidel visitará por última vez el pueblo aguerrido que se levantó un cinco de septiembre siguiendo su ejemplo, y hoy lo llora un 30 de noviembre. Cienfuegos es un mar de banderas que ahora mismo espera al Comandante para decirle firme, sobreponiéndose al llanto: ¡Hasta Siempre!

Dos gigantes

Otro gigante ha partido
Al mundo de los inmortales,
Y aunque seamos cristales,
No pasarás al olvido.
Con el corazón herido
Seguiremos tu legado,
Ahora con Chávez a tu lado,
Dos combatientes guerreros,
Conduciendo con esmero
Esta nave que fundaste.
Tú que saliste, llegaste,
Entraste y después triunfaste,
Sin darle pie al enemigo
Para que otra cosa suceda
Seguiremos dando rueda
Y hasta siempre Comandante.

Autor: Y. Soriano

Cómo ahora sin Fidel

La noticia fue un golpe duro y seco. Adormecido no entendía, no quería entender y confundí el nombre en mi cabeza con el de otra persona. LA TVC me lo confirmó: Se murió Fidel. Mi esposa arrancó con un llanto inconsolable y un dolor profundo me apretó el pecho. Se murió Fidel.

Pintar la calle con un cartel enorme de Hasta la Victoria Siempre Fidel! fue mi primera acción del día al tiempo que yo también me secaba el llanto. No me importa que me vean llorar por Fidel. Usted puede estar de acuerdo o no con su ideología, pero en lo más profundo hasta sus detractores tienen que reconocer su inmensa obra.
Se murió “El Caballo”, “Papi”, o cualquier otro apelativo cariñoso con el que la gente de barrio se refería a él. Hasta el Paquete le ha dedicado un modesto homenaje. Se murió Fidel, coño ¿cómo pudo pasar esto? le pregunté a un amigo.

Ya no está Fidel y La Habana no aguanta otro maleconazo. Una vez en una clase de marxismo la profesora explicaba que nuestro pueblo es Martiano-Marxista-Leninista. Nada más lejos de la realidad. Nuestro pueblo es exclusivamente fidelista. Pero se murió “El Caballo” y La Habana no aguanta otro maleconazo después de tardar tanto en cambiar todo lo que debe ser cambiado. Ya casi nadie se acuerda en esta tierra humilde que esta Revolución la hicieron los humildes, con los humildes y para los humildes. Se murió “Papi” y la gente lo llora mientras que todas las injusticias que a menudo suceden tiemblan ante nuestro llanto viril.

Se murió Fidel y las lágrimas riegan mis más profundos temores, más allá de su inevitable desaparición física en un momento que nadie esperaba. La Habana ya no aguanta otro maleconazo y el pueblo fidelista se quedó sin su verdadero líder, su verdadero héroe, sin su “Caballo”. Si un día se seca el Malecón, ¿qué me voy a hacer sin Fidel?¿quién me va inspirar en las adversidades?

Tuve la suerte de verlo un par de veces, desde lejos, en un instante fugaz, pero esos son los momentos con los que me quiero quedar. Se me fue “El Caballo” y no hay nada en este mundo que pueda llenarme un vacío tan grande.