La Carlos Manuel de Céspedes de Cienfuegos más cerca de su arranque

Después de más de 72 horas durante las cuáles la termoeléctrica de Cienfuegos, Carlos Manuel de Céspedes, ha permanecido fuera del sistema eléctrico nacional, todo parece que la luz está más cerca para los cienfuegueros.

Un directivo del despacho de carga de la Perla del Sur notificaba a la emisora local que en horas de la madrugada, la termoeléctrica estuvo a un escaso tiempo de poder arrancar totalmente y unirse al sistema eléctrico nacional. Una descarga eléctrica natural impidió el feliz final, proceso en el que estaban involucrados decenas de personas y baterías de grupos electrógenos de Cruces y de la capital provincial.

Las declaraciones más recientes a las que tuvimos acceso a través de la radio utilizando un celular, informaba del hallazgo de una posible avería que impedía la energización desde la región occidental de Cuba. Se pedía un voto de confianza para trabajadores que en situaciones y condiciones difíciles continuaban laborando en lograr el arranque de la Carlos Manuel de Céspedes.

Un servicio tan sensible como lo es el eléctrico, es largamente esperado por los cienfuegueros en una ciudad que no sufrió tan graves daños como en eventos atmosféricos anteriores. Depositamos nuestra confianza en estas personas, muchas de las cuales no han visitado todavía sus hogares y familiares, trabajando para garantizar que la luz ilumine los hogares cienfuegueros.

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Cienfuegos y el triángulo de la desconfianza de Radio Ciudad del Mar

Cienfuegos ha desaprobado el examen final del Meteoro. De nada vale que año tras año se repita este ejercicio en el centro sur de Cuba, un huracán que no nos azotó directamente se encargó de sacar a la luz nuestras deficiencias.

A pesar de los mil y un errores, el pollo del arroz con pollo llegó con la emisión de hoy del programa El Triángulo de la Confianza, emitido por la emisora local de Cienfuegos Radio Ciudad del Mar (RCM) Aunque es harto conocido que el conductor del programa Fabio Bosh hijo tiende a cortar ciertos comentarios “incómodos” hechos por los radioyentes, el caso de hoy pasa de castaño a oscuro.

Funcionarios de diversos esferas comparecieron al programa para brindar ¿respuestas? a la población cienfueguera tras el paso de Irma. Confrontados por una oyente sobre la falta de información sobre el tema de la energía eléctrica, al conductor del programa poco le faltó para agredir verbalmente a su interlocutora a través de la línea telefónica. Poniendo en duda la veracidad de los comentarios de esta sobre el hecho de que diversos circuitos de la cercana ciudad de Santa Clara estuvieran energizados, a Fabio se le escuchaba molesto, mientras cortaba constantemente a la radioyente. Se atrevió incluso a asegurar que si nadie atendía los teléfonos de la Empresa Eléctrica, era debido a que se estaba trabajando en restaurar el servicio, una respuesta algo confusa, ya que parece poco probable que las encargadas de esta función tengan algo que ver con este tema. Total, poco después un directivo de la Empresa Eléctrica corroborada la presencia de energía eléctrica en varios circuitos de la ciudad de Santa Clara.

Escuchar este programa solo dejaba evidencia de una falta de previsión enorme. Evacuaciones de última hora, arboles que no se talaron a tiempo y grupos electrógenos que no funcionaron en momentos claves fueron temas constantes de los que se hablaba como algo normal. La respuesta culminante del programa le fue dada a una señora que rondaba los 90 años. Ella, diabética, preguntaba sobre la ausencia de la dieta que le correspondía, para poder desayunar, a lo que se le respondió con total “transparencia”, según la afirmación del conductor, que debido a diversos problemas nada se podía hacer hasta mañana. Cuando indignado llamé al programa para exigir una respuesta más coherente, el censor encargado de pasar las llamadas me dijo que ya ese tema había pasado. Al preguntarle si él como periodista de la radio, había quedado conforme con la respuesta, me colgó el teléfono. Interesante hubiera sido ver si estos personajes se hubieran atrevido a mantener esta actitud con una representante de la tercera edad, enferma, y mujer, en presencia del recientemente fallecido Comandante en Jefe. ¿Nadie previó con anterioridad las dificultades del lácteo? ¿No se pudo almacenar con anterioridad estas dietas para estos enfermos a los que errores en su alimentación pueden representar la muerte? ¿No era posible utilizar excepcionalmente parte de esa leche que se vende en las TRD? Preguntas que se quedaron en el aire, y funcionarios que no comparten esa sensibilidad humana que caracterizaba en todo momento a Fidel, pero que se engrandecía en situaciones extremas.

Quedaron muchas más preguntas pendientes que nunca fueron hechas por RCM. ¿Los planes de contingencias no tenían cubiertas todas estas situaciones a las que hizo alusión la población? ¿Cuándo se comprobaron por última vez los grupos electrógenos que debían dar energía al Acueducto y propiciar el arranque de la termoeléctrica Carlos Manuel de Céspedes? Explicaciones vacías van y vienen mientras que la culpa, la maldita culpa, no la tiene nadie. A mi por lo menos el Triángulo de hoy me deja un amargo sabor en la boca y una extraña desconfianza. En tiempos en los que los censores apuntan con el dedo a los que piden explicaciones, vamos a necesitar muchos dedos para apuntar en Cienfuegos.

Cienfuegos a la espera de ver la luz tras Irma

La cabecera provincial de Cienfuegos sufrió los embates de los vientos de tormenta tropical. Acostumbrados como estamos a que los ciclones nos golpeen directamente, a simple vista no parecen tan grandes los destrozos provocados por el meteoro.

En contraste si parecen complicadas ciertas decisiones o a veces, la ausencia de estas. Según se comenta se decidió evacuar tarde ciertos lugares, mientras que vallas y carteles destrozados inundan la ciudad. No hay fluido eléctrico, ni siquiera a estas alturas se han identificado las roturas a la espera de que se tomen decisiones a nivel de país.

Sin electricidad tampoco hay abasto de agua ya que los grupos electrógenos fallaron, sin que a nadie se le ocurriera antes comprobar su funcionamiento.

Se ha previsto muy poco, y el malestar y la incertidumbre comienzan a hacer presa en muchos ciudadanos, al tiempo que se les pide una calma que no pueden escuchar debido a la ausencia de electricidad. La falta de esta perjudica además la cocción de alimentos en una ciudad que todavía la utiliza como fuente fundamental para esta tarea.

Se ha podido escuchar las estrategias que han trazado otras provincias para garantizar incluso la alimentación del pueblo, pero de Cienfuegos solo se oyen llamados a la calma sin más respuestas. Triste es escuchar como la mayoría de los dirigentes entrevistados apenas coordinan las palabras sin tener algún tipo de respuestas ni dar a conocer las estrategias previstas.
Ron y resignación parecen ser las fórmulas encontradas por muchos para olvidarse de Irma. Tan solo los camiones de las FAR son los que circulan desde ya, recuperándose sin esperar a que la noche impida avanzar en tareas que desde hace mucho debieron haber comenzado.

Hay menos nubes, lluvia y viento, mientras seguimos a la espera, con menos calma, luz y agua, de las soluciones que necesita Cienfuegos.

La lectura en tiempos de guerra

Recuerdo que una buena amiga de mi madre pensó que yo sabía leer con apenas cinco años. Su error fue motivado por mi costumbre de repetir al pie de la letra la historia infantil que me habían contado sin dejar de “leer” cada página del libro infantil que sostenía en mis manos. Eran buenos tiempos a pesar de que los muñes rusos se infiltraban también en los libros, muchos de ellos calados y con hermosas figuras. Fui creciendo y descubrí primero a Maurice Leblanc y su Aguja Hueca que a Onelio Jorge Cardoso con sus Tres Pichones. Eran buenos tiempos, donde el salario alcanzaba para comer, vestir, adquirir el correspondiente cupón de juguetes y comprar libros infantiles para niños, no para tontos o para superdotados.

Después llegaron Salgari, Verne, Conan Doyle y las novelas policiacas de la Editorial Cubana Capitán San Luis. Pasaba largas horas sumergido en sus páginas y mi mente viajaba 20 000 leguas, peleaba en los mares o ayudaba a resolver un crimen. El éxtasis llegaba a las 7:30 PM cuando mis personajes favoritos se vestían de aventuras en blanco y negro primero, a color después. Eran buenos tiempos, mucho antes de que Elián Gonzáles estuviera a punto de ahogarse y hubiera que reclamarlo, o que dedicáramos interminables mesas redondas a Los Cinco Héroes.

Dejó de venir entonces la “desinteresada” ayuda soviética y con ella dejaron de venir los muñes rusos, los libros calados y con figuras y hasta los libros nacionales y las aventuras del patio fueron exiliándose hasta casi desaparecer. Estas últimas se convirtieron en tristes caricaturas de sus hermanas mayores y ya los niños en las calles dejaron de jugar con espadas para imitar a los Tres Mosqueteros, olvidaron como hacer un arco para disfrazarse de Robin Hood y hasta perdieron la alegría de empinar un papalote como Los Papaloteros. Los héroes de los libros se perdieron en tiempos de apagones y hasta los propios libros dejaron casi de hacerse ante necesidades más imperiosas y elementales.

El mundo cambió, Cuba cambió y ya casi nadie piensa en libros, ni siquiera los que lo hacen. Salgari, Verne y Conan Doyle fueron exiliados de las librerías cubanas, mientras que los policías en Cuba parece que no tienen nada que investigar, por eso ya nadie pierde el tiempo en escribir historias sobre ellos. Las bibliotecas están más calladas que nunca, porque ahora las tareas elementales no utilizan como bibliografía los libros, sino Wikipedia y EcuRED. Ya ningún niño se viste como el Zorro o Robin Hood, sin embargo, cada año más y más se disfrazan para Hallowen o juegan en sus móviles, porque ya no hay Papaloteros “serios” de los que daban risa, o Pequeños Campeones que nos hacían soñar con conectar un jonrón. Es mejor imitar al reguetonero de turno, que probablemente nunca se haya leído un libro completo.

Son tiempos de Guerra Fría ahora que dicen que se acabó la Guerra Fría. Los libros bien lo saben, por eso los estantes de las librerías acumulan el polvo por las decenas y decenas de volúmenes con literatura política o agrios títulos del patio, malos, pero nuestros, un orgullo que no impide que nadie los quiera comprar. Pretendemos que nuestros hijos no olviden la lectura, que se sumerjan en ellas y que el proceso sea educativo, pero a la par divertido, mientras que las bibliotecas en las escuelas son meros espacios donde se emplea el tiempo en hacer la tarea o conversar de cualquier tema, muchas veces indigno de ser publicado en un libro.

La política cultural de Cuba no tiene el rumbo perdido, simplemente no tiene rumbo, porque lo que gusta no es “políticamente correcto”, y lo que tiene el visto bueno del PCC, simplemente no gusta. Dejo de escribir para irme a ver una serie americana en mi “cajita”. Ahora mismo extraño las revistas Sputnik, políticamente correctas y, sin embargo, entretenidas. Hay que conformarse con ver Designated Survivor.

Cómo saber que vamos por el camino correcto en Cuba

Como saber que vamos por el camino correcto en Cuba
Dicen los mayores que la Revolución en sus inicios no le dijo a la gente “cree”, sino “lee”. Es decir, el razonamiento es muy importante, sin embargo, hoy muchos de nuestros dirigentes nos piden que creamos, y ponemos todas nuestras aspiraciones de mejoría en una fecha tan lejana como el 2030. El asunto se complica para todos aquellos que seguimos el consejo original y leímos… tal vez de más, tal vez donde no debíamos o de quien no debíamos, pero incluso leyendo “en el momento, el lugar y el autor adecuado”, podemos equivocarnos.

Martí, el Apóstol, el Héroe Nacional, desde hace mucho no tiene “Obras Completas”, sino “Obras Completas revisadas”, o lo que es lo mismo, incompletas. Alguien decidió lo que podíamos o no leer, porque tal vez nuestras confundidas mentes podrían divagar en la intelectualidad de este brillante cubano del siglo XIX. Fidel trazó el camino y nos invitó a cambiar todo lo que debía ser cambiado, pero en realidad nuestro alcance transformador es ciertamente limitado.

Ingresar a las organizaciones políticas, un orgullo indiscutible, es un proceso complicado para aquellos que luchan con inteligencia y realismo, como pidió el Comandante, mientras que se sigue premiando al que más alto grita las consignas alejado de sacrificios y ajeno a la modestia.

¿Será de verdad tan malo tener dudas que nunca nadie ha tenido la capacidad de aclararnos? ¿Cómo saber que vamos por el camino correcto cuando la economía florece solo en nuestros televisores, a pesar de las garantías faltan educadores en la escuela del barrio o la calidad de los servicios de ETECSA empeora? ¿Cómo saber de igualdades y realidades cuando los que escriben la “globósfera” cubana son casi siempre financiados por uno u otro bando y responden a estos intereses?

Si algunos de estos blogueros pudieran nos prohibirían pensar, ya que en sus escritos difamatorios no son muy diferentes de los juicios de Salem, mientras que sus acólitos se dejan llevar por el extremismo político de uno u otro bando, exigiendo frenéticamente la sangre (o al menos la Internet) de estos librepensadores.

¿Cómo saber que en Cuba si es posible debatir cuando algunos andan con sus pupilas insomnes tras los pasos de Joseph McCarthy, acusando, denunciando e iniciando procesos sospechosos contra todos aquellos que se atreven a describir una realidad diferente a la que pintan en sus blogs?

Cuba se pierde en los detalles y al final a veces se olvida de los resultados. ¿De verdad vamos por el camino correcto? Agradecería respuestas.

Por qué Cuba a la larga pierde tras la victoria política sobre la emigración a los Estados Unidos

Personas llorando, tirándose de los cabellos, gritando y exigiendo entrar en territorio de los Estados Unidos. Eran esas las escenas que la prensa internacional difundía sobre los cubanos varados en la frontera entre ese país y México el pasado viernes 13. ¿Sería por lo del día de mala suerte? Mientras Cuba a nivel de gobierno mantenía cierto mutis sobre este tema y solo aseguraba que los migrantes ilegales serían recibidos en el país, en las calles se debatía el tema a profundidad y el desaliento invadía a miles de personas que intentaban comunicarse desesperadamente con sus familiares que habían emprendido la aventura de llegar ilegalmente a los Estados Unidos.

Esta victoria a nivel de política exterior representa para el gobierno de Cuba la reivindicación de sus demandas sobre temas migratorios, una batalla que duró décadas y cuya culminación, al menos temporal, no pudo ser vista en vida por el Comandante en Jefe Fidel Castro. Un artículo publicado en BCC Mundo señalaba como la historia recordará que, a una semana de abandonar la Casa Blanca, el presidente de Estados Unidos Barack Obama puso fin a la política de “pies secos, pies mojados”. Según el propio artículo Cuba celebraba la decisión de Obama, ya que la política de ‘pies secos, pies mojados’ constituía hasta ahora un estímulo a la emigración irregular, al tráfico de emigrantes y a las entradas irregulares a los Estados Unidos.

Cuba ha debido además hacer concesiones, siendo la más significativa la obligación de recibir a los cubanos con órdenes de deportación en Estados Unidos, algo a lo que el gobierno revolucionario se opuso durante décadas.

El estado cubano ha celebrado demasiado pronto a mi entender esta victoria, que cómo la magia en las series de televisión, viene siempre con un precio oculto. La Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA), una vieja conocida por nuestro país, que ha promovido la creación de las contrarrevolucionarias Radio y TV Martí, la firma de las leyes Torricelli y Helms-Burton, así como de financiar la fuga de Luis Posada Carriles de Venezuela, entre otros hechos, aplaudía la eliminación de la política de “pies secos, pies mojados”, por considerarla inefectiva. Otros sectores de la contrarrevolución en el exilio señalaban que nuestro país utilizaba el éxodo de cubanos como una válvula de escape para reducir los problemas internos.

Aunque la prensa cubana lo ha pasado olímpicamente por alto, recordemos que en 1980 la tensión ante la imposibilidad de llegar a los Estados Unidos provocó que tras diversos incidentes ocuparan la Embajada del Perú en La Habana unas 10 mil personas, lo que posteriormente provocó la crisis del Mariel. Unos años después, en 1994, ante el engaño orquestado por Radio Martí se producen disturbios en la capital del país que conllevaron a la crisis de los balseros y el posterior incidente con el remolcador 13 de marzo.

En la situación actual centenares de personas serán devueltas a sus provincias de origen, donde ya no tienen nada, porque vendieron sus casas, sus pertenencias, lo vendieron todo para intentar llegar a los Estados Unidos. A esta situación hay que sumarle las tensiones económicas en las que vivimos los cubanos y la inexistencia de líderes que, como Fidel, sean capaces de controlar otro “maleconazo” sin que medie la violencia.

Es poco probable que el recién electo Presidente Donal Trump dé marcha atrás a la medida promulgada por su antecesor, ya que hay numerosos congresistas y senadores, como es el caso de Marco Rubio, que se oponían a un trato preferencial para los emigrantes cubanos, que representó el gasto de $680 millones de dólares de las arcas estadounidenses en 2014.
Cuba pierde más de lo que gana con esta medida, aunque en las altas esferas se hayan apurado en descorchar el champagne ahora que se ha secado el malecón. Quedan numerosas preguntas sin respuestas: ¿dónde vivirán esos repatriados sin hogares ni recursos? ¿Intentarán una vez en Cuba continuar con sus vidas o darán rienda suelta a sus frustraciones? ¿Cumplirán los Estados Unidos con la cantidad de visas prometidas o simplemente se sentará a mirar como sube la presión?

Vienen tiempos duros y Cuba no aguanta otro maleconazo.

Lo que vale la Patria

Mi niño de siete años una vez más me ha puesto a pensar. Recientemente me ha preguntado que cuando le voy a comprar el libro de la Patria. Para los que desconozcan del tema, el libro de la Patria no es publicado por ninguna editorial, sino que es la recopilación de escritos y recortes para la asignatura “El Mundo en que Vivimos” , evaluativo para el segundo grado que cursa. Pues resulta que el libro de la Patria tiene un precio, que oscila entre los 40 y 50 pesos moneda nacional, al que luego, al transcurrir los grados, se le van agregando páginas, es decir, la maestra evaluará a los alumnos por el trabajo que hizo otra persona.

El asunto trasciende más allá de ponerle valor a una evaluación sobre nuestra tierra, idiosincrasia y costumbres. Alcanza a aquellas tareas absurdas calificadas como “tareas para padres” que pululan “a pululu” en nuestro sistema educativo, pasando por tareas de computación “para la casa“ imposibles de realizar sin una computadora.

Ya todo tiene valor en Cuba, la educación, desde hace tiempo. Ahora algunos inventaron como vender la Patria en las escuelas. ¿En cuánto serán capaces de vendérsela a nuestros enemigos?