El maltrato al pueblo también viaja en Víazul

El que no viaja en guagua por Cuba no sabe lo que es la vida, da igual que sea local, intermunicipal, o interprovincial, el maltrato está casi garantizado. Cualquier suspicaz diría que no se puede generalizar y es cierto, existen excepciones que tan solo confirman la regla. El cubano de a pie, escaso de recursos en ocasiones hasta para montar un rutero local, pensaría que una de esas excepciones estaría a bordo de los ómnibus de Víazul, vehículos que un ínfimo porciento de mortales nacionales sin sangre de color añil o bolsillos con la gama de colores de los CUC han podido abordar.

El sistema de transportación por ómnibus Víazul está diseñado para exprimirle el bolsillo al turista foráneo, y su página de Términos y Condiciones  confirma que (al igual que con otras tantas empresas e instituciones) cuando tu dinero ingresa en sus arcas debes ponerle una ofrenda a la Virgen de la Caridad del Cobre para intentar recuperar lo que te corresponde por un mal servicio o simplemente, porque nunca lo utilizaste. Sigue leyendo

El día de (des) atención a la población

Atención a la población Casi siempre es un lunes el día señalado por los niveles superiores para escuchar los reclamos y quejas de la población. El único problema es que casi siempre es un lunes el día señalado por Partido y Gobierno para reunirse con esos mismos funcionarios que debían atender a la población. El pueblo asiste un lunes si, y otro también para escuchar siempre las mismas justificaciones: “El director está reunido en el gobierno, no sabemos a que hora regresa”. “Si, ya regresó de la reunión con el Primer Secretario, pero ahora tiene que salir a otra reunión”. En el mejor de los casos seremos atendidos por un funcionario que “atiende a la población”, lo que traducido al “cubano” quiere decir que recogerá su queja hasta que el jefe correspondiente deje de estar reunido para que decida cómo lo maltratará mejor, quiero decir, que solución darle a su caso.

El círculo vicioso de pretender que los propios maltratadores resuelvan nuestros entuertos se convierte en un ciclo sin fin de agravios donde el de a pie sin “socios ni plata” se siente (porque lo está), desprotegido. Los funcionarios que se deben al pueblo en muchas ocasiones viven del pueblo, por lo que siempre es un buen día para la (des)atención a la población. Nunca se sabe que “regalito” nos traerán.