Mi novia ya se está poniendo vieja

Mi novia ya se está poniendo vieja, dice Ricardo Arjona en su estribillo y es cierto. Nuestros “viejos”, como se les llama cariñosamente a los adultos mayores de la familia, sobre todo a los padres, envejecen y encanecen mientras transitan por el almanaque y sortean los avatares de la vida. Según el último censo de población y vivienda, en el 2012 se estimaba que el 18.3% de nuestra población tenía 60 años o más, y actualmente se estima que la cifra ha aumentado a un 19%.  Cosas de tener un mundo globalizado: tenemos indicadores demográficos de primer mundo y una economía de… bueno, que no es de primer mundo.

Es interesante y a veces hasta causa risa leer sobre el porqué de este envejecimiento poblacional a gran escala y una de sus causas directas: la reducción de nuestra tasa de natalidad. Según un artículo publicado en el diario Granma en nuestro país existe un patrón de fecundidad bajo desde inicios del siglo XX: cuando en 1910 las mujeres tenían cinco hijos como promedio, en América Latina la media era de 14 por mujer. Aparentemente y como causa justificante en la actualidad las mujeres han elevado su nivel cultural y sus aspiraciones, aunque ciertas visitas a las tiendas que venden canastillas indican que eso no es lo único que se ha elevado últimamente. Sigue leyendo

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