Que se vayan ¿la nueva estrategia de la economía en Cuba?

Y está Alberto el militar echando un bote a la mar… ¿Alberto? ¡¡¡Albertooooo!!!

Me cuesta creer que al gobierno de Cuba no le duela que tanto profesional joven y bien preparado se marche a diario así sin más del país. Nuestraadministración cuenta con cero estrategia para frenar la avalancha de jóvenes recién graduados que por una u otra vía emigran a cualquier país que los quiera acoger con la vista puesta casi siempre en lanación de los malos que fabrican bueno como destino final.Mucho he pensado por estos días por dónde es que le entra el agua al coco, hasta que un artículo del periódico Granma con fecha del pasado sábado 31 de octubre daba cuentas de que Cuba tiene como tema central para Fihav (Feria Internacional de La Habana) en su edición de 2015 las exportaciones, en especial las de servicios. ¡Eureka! gritaría Arquímedes.

Nuestro país descubrió hace años que tenemos capital humano de sobra ya formado, con profesionales de altísimo nivel. También se dio cuenta tras varias experiencias de ayuda solidaria a diversos países que muchas naciones están dispuestas a contratar personal calificado que ocupe vacantes laborales que no es posible cubrir con los recursos humanos nacionales debido al largo tiempo que demoraría formarlos, a los costos de ese entrenamiento o simplemente por qué salen más baratos los cubanos con su ayuda $olidaria. Según se rumora esas naciones desembolsan grandes sumas de dinero por cada “colaborador”, quien a su vez recibe un poco más que los espejitos con los que Colón intercambiaba oro con los indios, pero como hasta los espejos son caros en Cuba casi todo el mundo quiere irse de “misión”. Sigue leyendo

Anuncios

Nuestros niños ¿la esperanza de qué?

Un cielo azul, y un redondel, es el dibujo de un niño…

(Canción infantil)

Durante mi infancia, cuando todavía existía la carne rusa, veíamos muñequitos rusos y las tiendas se llamaban “La Casa Rusa”, una de las tantas incorporaciones a nuestro modo de vida eran las canciones infantiles… rusas. Para entrar a las aulas se entonaba una de estas canciones infantiles, ya fuera o no rusa, o tal vez el himno de la escuela.

Como la política no podía faltar (ni puede), nosotros cantábamos que nuestras madres eran federadas, nuestros padres milicianos, y nosotros pioneros, unos niños buenos. En mi primaria, Pepito Tey (ahora rebautizada como “José” Tey, aunque nadie la nombre así), debíamos recitar la biografía del mártir y repetirla como pioneros niños buenos, cada vez que aparecía una visita. Eso si, todo el mundo sabía quién había sido Pepito Tey y su aporte a la lucha revolucionaria. Por aquellos tiempos también se estilaba que el primer día de clases nuestras madres nos entregaban en cuerpo y alma a las maestras para que “nos abrieran la cabeza” de ser necesario, y aunque en todos los tiempos han existido niños malditos, todos repetíamos las tablas de multiplicar hasta el cansancio y seguíamos la lectura con la vista bajo pena de castigo corporal en la escuela y luego en la casa. Sigue leyendo

Mi novia ya se está poniendo vieja

Mi novia ya se está poniendo vieja, dice Ricardo Arjona en su estribillo y es cierto. Nuestros “viejos”, como se les llama cariñosamente a los adultos mayores de la familia, sobre todo a los padres, envejecen y encanecen mientras transitan por el almanaque y sortean los avatares de la vida. Según el último censo de población y vivienda, en el 2012 se estimaba que el 18.3% de nuestra población tenía 60 años o más, y actualmente se estima que la cifra ha aumentado a un 19%.  Cosas de tener un mundo globalizado: tenemos indicadores demográficos de primer mundo y una economía de… bueno, que no es de primer mundo.

Es interesante y a veces hasta causa risa leer sobre el porqué de este envejecimiento poblacional a gran escala y una de sus causas directas: la reducción de nuestra tasa de natalidad. Según un artículo publicado en el diario Granma en nuestro país existe un patrón de fecundidad bajo desde inicios del siglo XX: cuando en 1910 las mujeres tenían cinco hijos como promedio, en América Latina la media era de 14 por mujer. Aparentemente y como causa justificante en la actualidad las mujeres han elevado su nivel cultural y sus aspiraciones, aunque ciertas visitas a las tiendas que venden canastillas indican que eso no es lo único que se ha elevado últimamente. Sigue leyendo