Revolucionarios confundidos

Recibimiento al crucero Adonia

Pasajeros del Adonia posan junto a bailarinas cubanas en la terminal de cruceros de La Habana. Ramon Espinosa AP

En momentos en que la reciente visita de Obama a Cuba tiene a más de un dirigente necesitado de un cambio de pañales, y la tan esperada revalorización del maltrecho peso cubano hace pensar en que los pasos de bebé pueden llevar a alguna parte, más de uno se preocupa con la cotidianidad de esta isla del Caribe. Por ahí tenemos a la Graziella Pogolotti escribiendo sobre las mini banderas cubanas que mini cubrían a las cabareteras que recibieron al crucero Adonia, vendiéndoles tal vez la idea de que carne barata es lo que se sobra en Cuba. Otros se pelean por cuanto aportan a la cultura y al país los Vin Diesel y las Chanel, tal vez sin notar que el enemigo está agazapado y al acecho. Preguntar por ejemplo al presidente del ICAI que no supo responder a una pregunta tan sencilla como era cuánto le pagaron a Cuba por rodar en La Habana Rápido y Furioso. Sigue leyendo

¿Se puede criticar en Cuba?

La ley de leyes en Cuba, la Constitución, reconoce en su artículo 53 la libertad de palabra y prensa conforme a los fines de la sociedad socialista, lo que traducido en las palabras de Fidel a los intelectuales, sería algo así como “con la Revolución, todo, contra la Revolución, nada”. En tiempos de cambios trascendentales para nuestra sociedad todavía mantenemos como postulado aquello de que las opiniones deben darse en el lugar adecuado, el momento oportuno y con las formas correctas. Lamentable que para temas trascendentales existan pocos espacios de debates donde haya tiempo y formas correctas de discutir.
El tiempo y la vida nos han demostrado que aquellos espacios que debieran ser idóneos para ejercer la crítica, entiéndanse reuniones de UJC, PCC, CDR, FMC y sindicato, devienen en cebaderos de bostezos mal disimulados y hasta de algún pestañazo televisado. La mayoría de las veces la monotonía sirve de guía para estos temas debido a la presencia de ciertos inquisidores que, ante el menor atisbo de crítica a cualquier obra revolucionaria, vociferan, amenazan y hacen callar al despistado que se imaginaba estar en el lugar adecuado y el momento oportuno.
La tan llevada y traída “libertad de expresión” se traduce en Cuba a una necesidad impostergable de poder decir cuanto se piensa, en la manera de que se piensa, sea favorable o no al sistema. Hay que acotar que como bien dijo un economista cubano, cualquier tipo de problema en Cuba es un problema político, por lo que cualquier crítica, es una crítica al sistema, entiéndase, a la Revolución.
El cubano, más que criticar, tiene el imperativo de ser escuchado, y más que ser escuchado, necesita que alguien accione sobre la crítica sin tanta vaselina sobre los niños que no tienen atención médica en África, o los que no van a la escuela en Latinoamérica, verdades muy tristes, pero tras las que ya no podemos escudarnos más. Le hemos dado educación a nuestro pueblo, y ahora muchas personas pueden comparar las realidades en otros países, por lo que las excusas que desvían las conversaciones ya no surten el mismo efecto que años atrás.
Ni la supuesta sociedad civil encarna a toda Cuba, ni todos los cubanos se ven representados con el venidero congreso del PCC, algo que debería ser respetado por todos. No se puede atacar más a las personas para desacreditar sus ideas, aunque esas ideas sean incorrectas desde nuestro punto de vista. Si para debatir necesitamos imponer la fuerza o atacar a las personas, algo no está bien con nuestros argumentos.
Como revolucionario que no está de acuerdo siempre con todo, como cubano que cree que la sociedad civil es mucho más que la que fue al Teatro Nacional a escuchar a Obama, y como joven de nuestros tiempos, espero con ansiedad para ver como la militancia del PCC es ¿capaz de criticar? y poner el dedo sobre las llagas que más afectan a nuestro organismo que con forma de país necesita urgente de muchas acciones y de pocas palabras.

Tal vez en un futuro próximo pueda leer en la Constitución de la República de Cuba:
ARTICULO 53. Se reconoce a los ciudadanos libertad de palabra y prensa.

Soñar no cuesta nada.

Obama en Cuba: ¿Misión cumplida?

El avión oficial del gobierno de EE.UU., el mítico Air Force One, aterrizó en La Habana por primera vez en la historia. Foto: Reuters

El avión oficial del gobierno de EE.UU., el mítico Air Force One, aterrizó en La Habana por primera vez en la historia. Foto: Reuters

Se fue Obama a bailar tango y ha dejado a una isla dividida entre quienes aplaudieron su visita, se rieron con Pánfilo y votaron por el “cambio”, y quienes en todo ven una amenaza y se preocupan más por las palabras del “enemigo” que por nuestras acciones. Jóvenes la inmensa mayoría de los primeros, por encima de los cincuenta y con muchas prebendas que perder, la casi totalidad de los segundos. Solo el que no quiera ver (o escuchar), no se da cuenta de que algo se esconde tras las palabras del primer presidente negro en la historia de los Estados Unidos, pero la juventud que no forma parte de la “sociedad civil”, todavía no le cierra la puerta al cambio. Veamos como lo ven algunos dentro de Cuba y otros fuera:

Según las palabras triunfalistas de muchos de nuestros medios, los mismo que ven al equipo de béisbol jugar como nunca y perder como siempre, y con palabras exactas de AgustínLage Dávila:

el proceso de normalización recién iniciado en las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos hay que interpretarlo como una victoria mayúscula del pueblo revolucionario y socialista cubano…. (y bla,bla,bla… la muela de siempre, digo yo)

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Tubal Páez: “Según me contaron, El Colimador estaba apuntando al lugar equivocado”

Con esto que ha sucedido con el blog de El Colimador, y la carta renuncia de su creador Ruslán, mucho me temía que mi jefe me mandara a la jaula de los leones. NO hablo de los Industriales. Hablo de otras jaulas. Así que la nota dejada sobre mi buró era más que “peligrosa”, esperada:

“Siro, entrevista a algún peje gordo de la UPEC. Creo que vi entre tus amigos de Facebook a Tubal Páez. ¡Ese nos sirve!”

Así que me dirigí a casa de mi amigo Tubal, y… no haré muy larga la anécdota. Tras el obligado café, prendí mi grabadora.

Siro Cuartel: Tubal, mi amigo, ante todo quería felicitarte (no había tenido la oportunidad)… y preguntarte,  ¿tú como Jefe de Comunicación en la AN, tienes algo que ver con Etecsa? Porque… ¡me defraudarías mucho!

Tubal Páez: Hace rato no pasabas por aquí por la casa. ¡Ni que te hubiera echado los perros! Bueno, no Siro. No. Lo de Etecsa no tiene que ver en nada conmigo. Recuerda lo que te dijo nuestro Cardenal Jaime Ortega. Sigue leyendo

Sobre la autocensura del colimador: Hasta aquí he llegado.

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Según un texto que leí hace poco (de cuya veracidad no puedo dar fe), lo que llegó a oídos de Tubal Páez es que El Colimador empezó a apuntar hacia el lado equivocado. Se equivocó de objetivo. Vaya, que apuntó para donde no era.

Yo recuerdo el proyecto en sus inicios porque lo ayudé a salir del cascarón, precisamente como hijo de una censura, en este caso de Iroel Sánchez, quien nos acusó a Ruslán y a mí de utilizar el blog de ecured para fines personales tras la publicación de artículos relacionados con la Internet en Cuba cuando todavía Nauta no navegaba en su chalupa y las wifis eran solo clandestinas y sin acceso a Internet. Me había prometido a mí mismo no escribir sobre este tema, no porque como dice la entrevista a Tubalaún no sean tiempos de hacer pis contra el ventilador, sino simplemente por un problema de vergüenza que algunos antiguos colegas bien entenderán, pero estoy totalmente en contra de actitudes censuradoras como estas que cercenan la posibilidad de crear una cultura de debate en Cuba. Sigue leyendo

¿Puede Cuba eliminar el mercado informal?

Cualquier esquina puede formar parte del mercado informal en Cuba

Cualquier esquina puede formar parte del mercado informal en Cuba

La gente en Cuba tiene que «luchar», ya que como señalaba un humorista cubano este será el enésimo año en el que habrá que esforzarse y sacrificarse para salir victoriosos. El cubano es un izquierdista convencido, más allá de su ideología política, por eso muchas veces desde el primer café que se toma por la mañana, hasta el sustento que lo alimenta por las noches, es adquirido “por la izquierda”, una manera eufemística de señalar un origen dudoso para la mercancía.

En un artículo titulado “Subterránea y peligrosa”, publicado el 30 de agosto del 2014, el periodista José Alejandro Rodríguez hacía notar que todo el mundo en Cuba conoce del mercado negro, pero muy pocos ¿se atreven? hablan de ello. Buscando y buscando me he topado con un estudio cubano sobre el tema titulado La Economía Informal en Cuba (2003), cuyos autores son Nelson Ulises Lim Chang y Ulises Pacheco Feria, de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales en la Universidad de Oriente. Sigue leyendo

Cuestión de semántica

Vivir en Cuba es complicado, no solo por cuestiones económicas sino por nuestra propia idiosincrasia que nos hace ver que aquí todo es más grande. Hay más calor que cualquier otro lugar, somos los mejores bailadores del mundo, y ni que decir de los amantes más fogosos. Todo tiene que ser auténtico, por ello nuestros dirigentes nos hacen ver la vida “a la cubana” al tiempo que buscamos nombres propios para pretender que somos los descubridores del agua que no está ni fría, ni caliente.

Así “decidimos” llamar a la crisis económica que comenzó como resultado del colapso de la Unión Soviética en 1991 “Período Especial”, coches a los carretones tirados por caballos y jineteras alas trabajadoras sexualesque, por otros lares, sin tener el grado de escolaridad de las nuestras, son vulgarmente llamadas put… prostitutas.

En 1968 se había llevado a cabo la llamada Ofensiva Revolucionaria, en la cual pasaron a manos del Estado hasta los puestos de venta callejeros. Incluso la mítica Bodeguita del Medio fue cerrada y sus paredes pintadas, por lo que se perdieron las firmas originales que las personas estampaban en ellas. Cuando llegó la crisis, perdón, el Período Especial, se autorizó lo que bautizamos como “Trabajo por cuenta propia” o “Cuentapropismo”. Dañar nuestros sensibles oídos de cubanos bien educados con palabras tan feas y proclives a las malas interpretaciones como trabajador autónomo, trabajador independiente o empresario individual quedaba fuera de toda discusión. Cualquier semejanza con los negocios privados de antes de 1968 era totalmente intencionada, pero no se podían llamar igual porque ya eso sería demasiado.

Más tarde se autorizó lo que pomposamente bautizamos como Cooperativas NO Agropecuarias, que sin pretender descubrir por donde le entra el agua al coco no es más que una empresa privada,con un dueño al que eufemísticamente se le llama presidente, mientras que los empleados se hacen llamar “socios”.

Por eso nuestros deportistas son “contratados”, nunca profesionales. ¿Cómo podría ser de otra manera si los profesionales de la salud y el deporte brindan una “ayuda solidaria” por la que el estado percibe una buena remuneración?

El 2016 recién comienza, pero no se avizora el llamado de al pan, pan, y al vino, vino. Así los directivos seguirán “desviando recursos” mientras que los plebeyos roban. Estos mismos dirigentes que siguen siendo “compañeros” aunque nos acompañen poco, o nada, ya que los días de “atención a la población” curiosamente siempre tienen reuniones impostergables por lo que no se puede atender a la población.

Dice un refrán que me aprendí desde pequeñito que, aunque la mona se vista de seda, mona se queda. Podemos llamar las cosas como nos dé la gana, pero la realidad nos dice que cambiarlas de nombre es tapar el sol con un dedo y si hay que retomar viejas costumbres que desterramos a la fuerza, algo no está funcionando bien.

Que nadie piense que critico, tan solo lo hago notar.