Carta abierta a Iroel Sánchez o Tengo miedo de que puedas estar dañando a la Revolución | paquitoeldeCuba

La Habana, 8 de febrero de 2017

Estimado Iroel:

Trato de recordar desde cuándo nos conocimos. Disculpa si me salto páginas de tu biografía, solo apuntaré los momentos más significativos que conservo en mi pésima memoria. Me parece recordar que de adolescente yo participaba como estudiante del preuniversitario en los seminarios juveniles martianos cuando ya tú eras dirigente de la Juventud Comunista. Luego vino para mí la carrera de periodismo, y nos volvimos a encontrar donde continuaste tu vida como cuadro, si no mal recuerdo en la Editora Abril.

Luego te promovieron como presidente del Instituto Cubano del Libro; y aunque solo de vez en cuando coincidíamos, siempre mantuvimos una relación de afecto y respeto. Cuando te liberaron del cargo, escuché en el mundillo literario no pocos mitos y leyendas sobre las razones de tu democión, pero —como sabemos— los motivos para los cambios en esas jerarquías intermedias de dirección no suelen ser de dominio público, y tampoco considero que interese mucho.

No obstante, si de algo estuve y estoy convencido es de la autenticidad de tus posturas revolucionarias, incluso aunque pudieras cometer errores o equivocaciones por tu exceso de celo o pasión.

De tu posterior incorporación al Ministerio de las Comunicaciones como funcionario, poco puedo decir. Debo confesar que no conozco el contenido específico de tu trabajo en ese organismo, salvo la activa participación que despliegas como editor del blog La pupila insomne, y otros espacios asociados a esa iniciativa, lo cual supongo que haces de manera voluntaria y como añadidura a alguna otra labor seguramente muy importante que ignoro.

Y es precisamente sobre tu bitácora que quiero hablarte. Me parece muy útil y necesario tener una alerta continua, a partir de los datos que en no pocas ocasiones te proporcionan fuentes de información sin dudas privilegiadas, sobre las transformaciones que ocurren en el campo de la lucha política, ideológica y mediática contra la Revolución cubana.

Lo que resulta válido para denunciar mecanismos y modus operandi de la subversión contrarrevolucionaria, a mí me empieza a fallar, sin embargo, cuando la emprende contra personas concretas, en algunos casos jóvenes, con un despliegue o acumulación de entradas o post que más haría suponer en ocasiones rencillas y obsesiones particulares, que un sano y constructivo ejercicio de la opinión.

Con razón me dirás tal vez que no soy el mejor ejemplo para predicar mesura, cuando en mi propio blog con frecuencia recurro a la denuncia pura y dura, incluso apasionada —aunque trato de que nunca irrespetuosa—, contra individuos e instituciones que en mi criterio muy personal entorpecen o violan la política del Partido Comunista de Cuba en el enfrentamiento a la discriminación por orientación sexual e identidad de género.

La cuestión radica, quizás, en la diferencia de perspectiva. Incluso si yo me equivoco, lo cual —admito— puede suceder y no justificaría ninguna injusticia por mí cometida, solo sería el error, la exageración, el extremismo de un simple activista que no ejerce poder formal alguno en la materia que le preocupa y genera sus alarmas.

Pero la situación resulta muy diferente cuando cualquiera podría interpretar en el fragor de una polémica pública que existe una contraposición personal desde una posición que ostenta o sugiere una autoridad oficial —como sucede contigo y La pupila insomne—, hacia la otra parte antagonista que no tiene ese privilegio y —por estar o parecer en desventaja—puede incluso llegar a sentir o temer el riesgo, justificado o no, de una represalia.

Es probable que arguyas ser tan bloguero como yo, y que te atribuyo poderes institucionales que no tienes. Pero aun cuando fuera cierto, seguro entiendes por qué esa percepción existe y existirá en tu caso, como mismo yo me resigno —pero, sobre todo, disfruto y me enorgullezco— de mi etiqueta de periodista oficialista, u otras medias verdades o comodines sociológicos.

Fíjate que no pretendo discutir ni disuadirte a ti o a quienes das espacio en tu blog para que cambien sus argumentos y valoraciones sobre algunas de estas personas que acusan, aunque como sabes tengo apreciaciones muy diferentes a las de ustedes sobre su integridad, papel en el debate de ideas e importancia de la labor que realizan para mejorar nuestro socialismo.

Tampoco me lanzaré esta vez a dar consideraciones sobre el periodismo en Cuba, origen del altercado mediático, porque sería estéril en medio de este diálogo de sordos; además de que como trabajador de la prensa por más de veinte años, cuento con otros espacios profesionales donde hacerlo, una posibilidad que quizás tú no tienes, o al menos no puedes lograr desde el punto de vista de un reportero que ejerce y sufre todas las dificultades de nuestra prensa.

Sí debo añadir que durante bastante tiempo dudé sobre la relevancia o no de hacerte algunas de estas sugerencias de forma pública. No me gusta que manipulen mis disensos para enconar o desunir. Lo hago ahora porque considero que los acontecimientos más recientes apuntan hacia un lamentable deterioro en la calidad y altura ética de las reflexiones que intentas fomentar en tu blog, además de que entrañan —según mi humilde juicio— el peligro de separar y perder para la práctica revolucionaria a quienes considero personas valiosas.

Me gustaría igualmente que esta carta pudiera contribuir, aunque fuera un poco, a ayudarnos a todas y todos en la difícil empresa de hallar un equilibrio —no centrista, por cierto, sino de una izquierda radicalmente revolucionaria— que nos permita entender el compromiso con el proyecto social cubano desde distintas formas de participación y con suficiente diversidad y amplitud de pensamiento.

Podría ser también, por supuesto, que la equivocación sea mía; y yo resulte —como a veces me dicen— demasiado ingenuo e inmaduro. No obstante, creo que debemos apostar a la generosidad y nunca creernos que tenemos toda la verdad en la mano. Confieso que me asusta el tono de quienes al parecer jamás piensan en la posibilidad de estar en un error, y decididamente hay victorias pírricas que preferiría no obtener.

Estoy convencido de que consideras que con ese tipo de emplazamientos personales en tu blog también combates a favor de la Revolución. Ojalá yo me equivoque, pero tengo mucho miedo de que en lugar de defenderla, puedas estarla dañando gravemente.

Saludos,

 

Francisco Rodríguez Cruz

Bloquero

Origen: Carta abierta a Iroel Sánchez o Tengo miedo de que puedas estar dañando a la Revolución | paquitoeldeCuba

Cómo saber que vamos por el camino correcto en Cuba

Como saber que vamos por el camino correcto en Cuba
Dicen los mayores que la Revolución en sus inicios no le dijo a la gente “cree”, sino “lee”. Es decir, el razonamiento es muy importante, sin embargo, hoy muchos de nuestros dirigentes nos piden que creamos, y ponemos todas nuestras aspiraciones de mejoría en una fecha tan lejana como el 2030. El asunto se complica para todos aquellos que seguimos el consejo original y leímos… tal vez de más, tal vez donde no debíamos o de quien no debíamos, pero incluso leyendo “en el momento, el lugar y el autor adecuado”, podemos equivocarnos.

Martí, el Apóstol, el Héroe Nacional, desde hace mucho no tiene “Obras Completas”, sino “Obras Completas revisadas”, o lo que es lo mismo, incompletas. Alguien decidió lo que podíamos o no leer, porque tal vez nuestras confundidas mentes podrían divagar en la intelectualidad de este brillante cubano del siglo XIX. Fidel trazó el camino y nos invitó a cambiar todo lo que debía ser cambiado, pero en realidad nuestro alcance transformador es ciertamente limitado.

Ingresar a las organizaciones políticas, un orgullo indiscutible, es un proceso complicado para aquellos que luchan con inteligencia y realismo, como pidió el Comandante, mientras que se sigue premiando al que más alto grita las consignas alejado de sacrificios y ajeno a la modestia.

¿Será de verdad tan malo tener dudas que nunca nadie ha tenido la capacidad de aclararnos? ¿Cómo saber que vamos por el camino correcto cuando la economía florece solo en nuestros televisores, a pesar de las garantías faltan educadores en la escuela del barrio o la calidad de los servicios de ETECSA empeora? ¿Cómo saber de igualdades y realidades cuando los que escriben la “globósfera” cubana son casi siempre financiados por uno u otro bando y responden a estos intereses?

Si algunos de estos blogueros pudieran nos prohibirían pensar, ya que en sus escritos difamatorios no son muy diferentes de los juicios de Salem, mientras que sus acólitos se dejan llevar por el extremismo político de uno u otro bando, exigiendo frenéticamente la sangre (o al menos la Internet) de estos librepensadores.

¿Cómo saber que en Cuba si es posible debatir cuando algunos andan con sus pupilas insomnes tras los pasos de Joseph McCarthy, acusando, denunciando e iniciando procesos sospechosos contra todos aquellos que se atreven a describir una realidad diferente a la que pintan en sus blogs?

Cuba se pierde en los detalles y al final a veces se olvida de los resultados. ¿De verdad vamos por el camino correcto? Agradecería respuestas.

Por qué Cuba a la larga pierde tras la victoria política sobre la emigración a los Estados Unidos

Personas llorando, tirándose de los cabellos, gritando y exigiendo entrar en territorio de los Estados Unidos. Eran esas las escenas que la prensa internacional difundía sobre los cubanos varados en la frontera entre ese país y México el pasado viernes 13. ¿Sería por lo del día de mala suerte? Mientras Cuba a nivel de gobierno mantenía cierto mutis sobre este tema y solo aseguraba que los migrantes ilegales serían recibidos en el país, en las calles se debatía el tema a profundidad y el desaliento invadía a miles de personas que intentaban comunicarse desesperadamente con sus familiares que habían emprendido la aventura de llegar ilegalmente a los Estados Unidos.

Esta victoria a nivel de política exterior representa para el gobierno de Cuba la reivindicación de sus demandas sobre temas migratorios, una batalla que duró décadas y cuya culminación, al menos temporal, no pudo ser vista en vida por el Comandante en Jefe Fidel Castro. Un artículo publicado en BCC Mundo señalaba como la historia recordará que, a una semana de abandonar la Casa Blanca, el presidente de Estados Unidos Barack Obama puso fin a la política de “pies secos, pies mojados”. Según el propio artículo Cuba celebraba la decisión de Obama, ya que la política de ‘pies secos, pies mojados’ constituía hasta ahora un estímulo a la emigración irregular, al tráfico de emigrantes y a las entradas irregulares a los Estados Unidos.

Cuba ha debido además hacer concesiones, siendo la más significativa la obligación de recibir a los cubanos con órdenes de deportación en Estados Unidos, algo a lo que el gobierno revolucionario se opuso durante décadas.

El estado cubano ha celebrado demasiado pronto a mi entender esta victoria, que cómo la magia en las series de televisión, viene siempre con un precio oculto. La Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA), una vieja conocida por nuestro país, que ha promovido la creación de las contrarrevolucionarias Radio y TV Martí, la firma de las leyes Torricelli y Helms-Burton, así como de financiar la fuga de Luis Posada Carriles de Venezuela, entre otros hechos, aplaudía la eliminación de la política de “pies secos, pies mojados”, por considerarla inefectiva. Otros sectores de la contrarrevolución en el exilio señalaban que nuestro país utilizaba el éxodo de cubanos como una válvula de escape para reducir los problemas internos.

Aunque la prensa cubana lo ha pasado olímpicamente por alto, recordemos que en 1980 la tensión ante la imposibilidad de llegar a los Estados Unidos provocó que tras diversos incidentes ocuparan la Embajada del Perú en La Habana unas 10 mil personas, lo que posteriormente provocó la crisis del Mariel. Unos años después, en 1994, ante el engaño orquestado por Radio Martí se producen disturbios en la capital del país que conllevaron a la crisis de los balseros y el posterior incidente con el remolcador 13 de marzo.

En la situación actual centenares de personas serán devueltas a sus provincias de origen, donde ya no tienen nada, porque vendieron sus casas, sus pertenencias, lo vendieron todo para intentar llegar a los Estados Unidos. A esta situación hay que sumarle las tensiones económicas en las que vivimos los cubanos y la inexistencia de líderes que, como Fidel, sean capaces de controlar otro “maleconazo” sin que medie la violencia.

Es poco probable que el recién electo Presidente Donal Trump dé marcha atrás a la medida promulgada por su antecesor, ya que hay numerosos congresistas y senadores, como es el caso de Marco Rubio, que se oponían a un trato preferencial para los emigrantes cubanos, que representó el gasto de $680 millones de dólares de las arcas estadounidenses en 2014.
Cuba pierde más de lo que gana con esta medida, aunque en las altas esferas se hayan apurado en descorchar el champagne ahora que se ha secado el malecón. Quedan numerosas preguntas sin respuestas: ¿dónde vivirán esos repatriados sin hogares ni recursos? ¿Intentarán una vez en Cuba continuar con sus vidas o darán rienda suelta a sus frustraciones? ¿Cumplirán los Estados Unidos con la cantidad de visas prometidas o simplemente se sentará a mirar como sube la presión?

Vienen tiempos duros y Cuba no aguanta otro maleconazo.

Las instituciones en Cuba viven en un estado de anarquía

En una entrevista concedida a Gianni Miná en 1987, Fidel Castro expresaba que cuando hay buenos cuadros, buena dirección, todo marcha excelentemente bien. Hoy no todo marcha excelentemente bien en las instituciones cubanas, sobre todo en aquellas que atienden cotidianamente a los ciudadanos. Todo el que las visita aprecia cierto grado de anarquía en mayor o menor medida, por lo que, si nos atenemos a las palabras de Fidel, la dirección de esos organismos puede que no sea la mejor.

Los trámites se vuelven interminables, pululan los errores y las subsanaciones y los malos tratos se encuentran a la orden del día. Es que la burocracia cubana se asemeja al Uróboros, ese animal mitológico que simboliza el ciclo eterno de las cosas, también el esfuerzo eterno, la lucha eterna o bien el esfuerzo inútil, ya que el ciclo vuelve a comenzar a pesar de las acciones para impedirlo.

Se vencen las certificaciones de nacimiento y defunción, a pesar de que nadie puede volver a nacer o a morir, se solicitan copias de documentos, subsanaciones, expedientes y mil papeles más que cuando usted lee la prensa se entera de que no son necesarios para el trámite en cuestión. ¿Quién orientó pedirlos entonces? No puede ser que a nivel nacional todo el mundo se haya puesto a de acuerdo para solicitar los mismos documentos inútiles, ¿o será que se ignoran olímpicamente las nuevas disposiciones?

Las personas encargadas de resolverles los problemas a la gente hacen todo lo contrario, escudadas por su cargo de “funcionario”, por lo que maltratan desde la secretaria hasta el director, imposible de ver casi siempre porque, aunque sea día de atención a la población está reunido. ¿Qué hacen los ministerios correspondientes? Todo el mundo sabe el caos que representa hacer por ejemplo un trámite en Vivienda, ¿se toman medidas para evitar los abusos y desmanes que a diario se cometen y de los que hasta Pánfilo se ríe en la TV?

La manida excusa de que son trabajos que nadie quiere no pueden seguir sirviendo de impunidad para que aquellos cargos que se deben al pueblo sean ocupados por las personas menos indicadas para ello. A nivel de pueblo las instituciones cubanas poseen una muy mala reputación, aunque la prensa nuestra con su política del catalejo se empeñe en ponerles curitas. Solo tienen que ver la conferencia del profesor Calviño sobre el cambio de mentalidad, para apreciar que hasta a él, una figura pública, se le hace complicado resolver un trámite. La cosa es peor cuando los afectados son personas de la tercera edad, algo que debería alarmar debido al aumento vertiginoso de este sector de la población. En muchas ocasiones deben trasladarse grandes distancias y esperar largas horas repetidamente para poder desde sacar un turno médico, hasta obtener un documento del banco. ¿Por qué Iroel Sánchez no escribe un editorial en Granma sobre este tema?

Siempre me han dicho que detrás de los extremistas se esconden los oportunistas y realmente dar con ellos no es muy complicado cuando se quiere buscar. ¿Queremos buscar?

Fidel y la muerte

“La muerte nos espera a todos de todas las formas, es una ley natural, y ojalá todos muramos de muerte natural; no queremos que se adelante ni un segundo la hora de la muerte de nadie, pero tampoco querríamos jamás que se aumente ni un segundo la vida sin honor, sin patria, sin dignidad”.

Discurso pronunciado en la clausura del X Período Ordinario de Sesiones de la Tercera Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular, el 27 de diciembre de 1991. Leales a la verdad. Editora Política, La Habana, 1992, p. 44. Ediciones OR No. 2, julio-diciembre. Editado por el Departamento de Orientación Revolucionaria del CC del PCC, La Habana, 1993, p. 350.

“[…] Suponer que la muerte de los individuos puede liquidar la obra de un pueblo, de una Revolución y de generaciones enteras que se han sacrificado es ridículo, es realmente ridículo […]”.

Discurso pronunciado en la sesión constitutiva de la Asamblea Nacional del Poder Popular en su Quinta Legislatura, el 24 de febrero de 1998. Los valores que defendemos. Impreso en el Combinado Poligráfico de Villa Clara.
Editora Política, s/f, p. 38.

Fidel y los jóvenes que ahora no le fallan

“[…] el joven no solo es lógico que sea alegre y es justísimo que busque la alegría en todo lo que haga; pero sobre todo los jóvenes deben tener presente y deben ser atraídos, y a la larga serán atraídos, por las grandes empresas, por las grandes tareas, por las grandes obras”.

Discurso pronunciado en la inauguración de la presa Vietnam Heroico, Isla de Pinos, el 12 de agosto de 1967. Ediciones OR No. 20, La Habana, 1967, p. 13.

“[…] no hay privilegio semejante al privilegio de ser jóvenes y tener por delante una gran tarea […]”.

Discurso pronunciado en el acto de fin de curso de las Escuelas de Campesinas Ana Betancourt y la graduación conjunta del Instituto Pedagógico Makarenko, el Instituto Pedagógico Enrique José Varona y la Escuela Superior de Educación Física Comandante Manuel Fajardo, el 9 de diciembre de 1967. Ediciones OR No. 29. Editado por la COR del CC del PCC, La Habana, 1967, p. 11..