Cuando los deseos aprietan: Crónica de un mal olor

Cuando hay que ir, hay que ir… Es una verdad tan grande como los molinos que cuando se ignora el pedido… bueno, recuerden el húmedo final del cuento. Cuba, tan necesitada de casi todo, urge de más urinarios públicos que permitan al apurado viajante evacuar su prisa. Si algo ha demostrado el cubano es que no se detiene ante la falta de algo, por lo que se arrima o agacha en cualquier rinconcito, no necesariamente apartado de las miradas indiscretas, y deja salir su apremio dejando una marca de olor que no tiene como intención marcar territorio.
En la ciudad de Cienfuegos, que muchos todavía reconocen como La Perla del Sur, la escasez de estos locales salvadores ha dejado huella literalmente. Ya sabemos por qué los Estados Unidos nunca pudieron hallar las armas químicas en Irak, Sadam las había desplegado en ciertas esquinas bien céntricas del centro sur de Cuba y seguro, hasta un poco más allá.
La respuesta no es crear nuevos espacios que eviten estos males olores, sino privatizar otros donde el pago del mismo ya está implícito en el servicio que se ofrece. Hablo de terminales de ómnibus y trenes y centros gastronómicos y recreativos. Cualquier día nos encontramos a una anciana que cajita en mano dice en un perfecto inglés:

Es un honor recibirlo en nuestro país señor Primer Ministro, pero para entrar al baño del Aeropuerto hay que pagar 1 CUC, el dólar americano es con impuesto, y si quiere un pedacito de papel sanitario le va a costar otro CUC.

Bromas aparte, la gestión que hacen estos particulares de estos espacios es casi siempre lamentable, pues el mal olor abunda al tiempo que el agua escasea. Recientemente entré al baño de la Terminal de Ómnibus de La Habana y casi tengo que alquilar una careta antigás. Sería interesante que alguien explicara entonces para qué se privatizan estos baños aunque me imagino que como con otras tantas dudas, me quedaré con las ganas.

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La Carlos Manuel de Céspedes de Cienfuegos más cerca de su arranque

Después de más de 72 horas durante las cuáles la termoeléctrica de Cienfuegos, Carlos Manuel de Céspedes, ha permanecido fuera del sistema eléctrico nacional, todo parece que la luz está más cerca para los cienfuegueros.

Un directivo del despacho de carga de la Perla del Sur notificaba a la emisora local que en horas de la madrugada, la termoeléctrica estuvo a un escaso tiempo de poder arrancar totalmente y unirse al sistema eléctrico nacional. Una descarga eléctrica natural impidió el feliz final, proceso en el que estaban involucrados decenas de personas y baterías de grupos electrógenos de Cruces y de la capital provincial.

Las declaraciones más recientes a las que tuvimos acceso a través de la radio utilizando un celular, informaba del hallazgo de una posible avería que impedía la energización desde la región occidental de Cuba. Se pedía un voto de confianza para trabajadores que en situaciones y condiciones difíciles continuaban laborando en lograr el arranque de la Carlos Manuel de Céspedes.

Un servicio tan sensible como lo es el eléctrico, es largamente esperado por los cienfuegueros en una ciudad que no sufrió tan graves daños como en eventos atmosféricos anteriores. Depositamos nuestra confianza en estas personas, muchas de las cuales no han visitado todavía sus hogares y familiares, trabajando para garantizar que la luz ilumine los hogares cienfuegueros.

Cienfuegos y el triángulo de la desconfianza de Radio Ciudad del Mar

Cienfuegos ha desaprobado el examen final del Meteoro. De nada vale que año tras año se repita este ejercicio en el centro sur de Cuba, un huracán que no nos azotó directamente se encargó de sacar a la luz nuestras deficiencias.

A pesar de los mil y un errores, el pollo del arroz con pollo llegó con la emisión de hoy del programa El Triángulo de la Confianza, emitido por la emisora local de Cienfuegos Radio Ciudad del Mar (RCM) Aunque es harto conocido que el conductor del programa Fabio Bosh hijo tiende a cortar ciertos comentarios “incómodos” hechos por los radioyentes, el caso de hoy pasa de castaño a oscuro.

Funcionarios de diversos esferas comparecieron al programa para brindar ¿respuestas? a la población cienfueguera tras el paso de Irma. Confrontados por una oyente sobre la falta de información sobre el tema de la energía eléctrica, al conductor del programa poco le faltó para agredir verbalmente a su interlocutora a través de la línea telefónica. Poniendo en duda la veracidad de los comentarios de esta sobre el hecho de que diversos circuitos de la cercana ciudad de Santa Clara estuvieran energizados, a Fabio se le escuchaba molesto, mientras cortaba constantemente a la radioyente. Se atrevió incluso a asegurar que si nadie atendía los teléfonos de la Empresa Eléctrica, era debido a que se estaba trabajando en restaurar el servicio, una respuesta algo confusa, ya que parece poco probable que las encargadas de esta función tengan algo que ver con este tema. Total, poco después un directivo de la Empresa Eléctrica corroborada la presencia de energía eléctrica en varios circuitos de la ciudad de Santa Clara.

Escuchar este programa solo dejaba evidencia de una falta de previsión enorme. Evacuaciones de última hora, arboles que no se talaron a tiempo y grupos electrógenos que no funcionaron en momentos claves fueron temas constantes de los que se hablaba como algo normal. La respuesta culminante del programa le fue dada a una señora que rondaba los 90 años. Ella, diabética, preguntaba sobre la ausencia de la dieta que le correspondía, para poder desayunar, a lo que se le respondió con total “transparencia”, según la afirmación del conductor, que debido a diversos problemas nada se podía hacer hasta mañana. Cuando indignado llamé al programa para exigir una respuesta más coherente, el censor encargado de pasar las llamadas me dijo que ya ese tema había pasado. Al preguntarle si él como periodista de la radio, había quedado conforme con la respuesta, me colgó el teléfono. Interesante hubiera sido ver si estos personajes se hubieran atrevido a mantener esta actitud con una representante de la tercera edad, enferma, y mujer, en presencia del recientemente fallecido Comandante en Jefe. ¿Nadie previó con anterioridad las dificultades del lácteo? ¿No se pudo almacenar con anterioridad estas dietas para estos enfermos a los que errores en su alimentación pueden representar la muerte? ¿No era posible utilizar excepcionalmente parte de esa leche que se vende en las TRD? Preguntas que se quedaron en el aire, y funcionarios que no comparten esa sensibilidad humana que caracterizaba en todo momento a Fidel, pero que se engrandecía en situaciones extremas.

Quedaron muchas más preguntas pendientes que nunca fueron hechas por RCM. ¿Los planes de contingencias no tenían cubiertas todas estas situaciones a las que hizo alusión la población? ¿Cuándo se comprobaron por última vez los grupos electrógenos que debían dar energía al Acueducto y propiciar el arranque de la termoeléctrica Carlos Manuel de Céspedes? Explicaciones vacías van y vienen mientras que la culpa, la maldita culpa, no la tiene nadie. A mi por lo menos el Triángulo de hoy me deja un amargo sabor en la boca y una extraña desconfianza. En tiempos en los que los censores apuntan con el dedo a los que piden explicaciones, vamos a necesitar muchos dedos para apuntar en Cienfuegos.

Cienfuegos a la espera de ver la luz tras Irma

La cabecera provincial de Cienfuegos sufrió los embates de los vientos de tormenta tropical. Acostumbrados como estamos a que los ciclones nos golpeen directamente, a simple vista no parecen tan grandes los destrozos provocados por el meteoro.

En contraste si parecen complicadas ciertas decisiones o a veces, la ausencia de estas. Según se comenta se decidió evacuar tarde ciertos lugares, mientras que vallas y carteles destrozados inundan la ciudad. No hay fluido eléctrico, ni siquiera a estas alturas se han identificado las roturas a la espera de que se tomen decisiones a nivel de país.

Sin electricidad tampoco hay abasto de agua ya que los grupos electrógenos fallaron, sin que a nadie se le ocurriera antes comprobar su funcionamiento.

Se ha previsto muy poco, y el malestar y la incertidumbre comienzan a hacer presa en muchos ciudadanos, al tiempo que se les pide una calma que no pueden escuchar debido a la ausencia de electricidad. La falta de esta perjudica además la cocción de alimentos en una ciudad que todavía la utiliza como fuente fundamental para esta tarea.

Se ha podido escuchar las estrategias que han trazado otras provincias para garantizar incluso la alimentación del pueblo, pero de Cienfuegos solo se oyen llamados a la calma sin más respuestas. Triste es escuchar como la mayoría de los dirigentes entrevistados apenas coordinan las palabras sin tener algún tipo de respuestas ni dar a conocer las estrategias previstas.
Ron y resignación parecen ser las fórmulas encontradas por muchos para olvidarse de Irma. Tan solo los camiones de las FAR son los que circulan desde ya, recuperándose sin esperar a que la noche impida avanzar en tareas que desde hace mucho debieron haber comenzado.

Hay menos nubes, lluvia y viento, mientras seguimos a la espera, con menos calma, luz y agua, de las soluciones que necesita Cienfuegos.

La lectura en tiempos de guerra

Recuerdo que una buena amiga de mi madre pensó que yo sabía leer con apenas cinco años. Su error fue motivado por mi costumbre de repetir al pie de la letra la historia infantil que me habían contado sin dejar de “leer” cada página del libro infantil que sostenía en mis manos. Eran buenos tiempos a pesar de que los muñes rusos se infiltraban también en los libros, muchos de ellos calados y con hermosas figuras. Fui creciendo y descubrí primero a Maurice Leblanc y su Aguja Hueca que a Onelio Jorge Cardoso con sus Tres Pichones. Eran buenos tiempos, donde el salario alcanzaba para comer, vestir, adquirir el correspondiente cupón de juguetes y comprar libros infantiles para niños, no para tontos o para superdotados.

Después llegaron Salgari, Verne, Conan Doyle y las novelas policiacas de la Editorial Cubana Capitán San Luis. Pasaba largas horas sumergido en sus páginas y mi mente viajaba 20 000 leguas, peleaba en los mares o ayudaba a resolver un crimen. El éxtasis llegaba a las 7:30 PM cuando mis personajes favoritos se vestían de aventuras en blanco y negro primero, a color después. Eran buenos tiempos, mucho antes de que Elián Gonzáles estuviera a punto de ahogarse y hubiera que reclamarlo, o que dedicáramos interminables mesas redondas a Los Cinco Héroes.

Dejó de venir entonces la “desinteresada” ayuda soviética y con ella dejaron de venir los muñes rusos, los libros calados y con figuras y hasta los libros nacionales y las aventuras del patio fueron exiliándose hasta casi desaparecer. Estas últimas se convirtieron en tristes caricaturas de sus hermanas mayores y ya los niños en las calles dejaron de jugar con espadas para imitar a los Tres Mosqueteros, olvidaron como hacer un arco para disfrazarse de Robin Hood y hasta perdieron la alegría de empinar un papalote como Los Papaloteros. Los héroes de los libros se perdieron en tiempos de apagones y hasta los propios libros dejaron casi de hacerse ante necesidades más imperiosas y elementales.

El mundo cambió, Cuba cambió y ya casi nadie piensa en libros, ni siquiera los que lo hacen. Salgari, Verne y Conan Doyle fueron exiliados de las librerías cubanas, mientras que los policías en Cuba parece que no tienen nada que investigar, por eso ya nadie pierde el tiempo en escribir historias sobre ellos. Las bibliotecas están más calladas que nunca, porque ahora las tareas elementales no utilizan como bibliografía los libros, sino Wikipedia y EcuRED. Ya ningún niño se viste como el Zorro o Robin Hood, sin embargo, cada año más y más se disfrazan para Hallowen o juegan en sus móviles, porque ya no hay Papaloteros “serios” de los que daban risa, o Pequeños Campeones que nos hacían soñar con conectar un jonrón. Es mejor imitar al reguetonero de turno, que probablemente nunca se haya leído un libro completo.

Son tiempos de Guerra Fría ahora que dicen que se acabó la Guerra Fría. Los libros bien lo saben, por eso los estantes de las librerías acumulan el polvo por las decenas y decenas de volúmenes con literatura política o agrios títulos del patio, malos, pero nuestros, un orgullo que no impide que nadie los quiera comprar. Pretendemos que nuestros hijos no olviden la lectura, que se sumerjan en ellas y que el proceso sea educativo, pero a la par divertido, mientras que las bibliotecas en las escuelas son meros espacios donde se emplea el tiempo en hacer la tarea o conversar de cualquier tema, muchas veces indigno de ser publicado en un libro.

La política cultural de Cuba no tiene el rumbo perdido, simplemente no tiene rumbo, porque lo que gusta no es “políticamente correcto”, y lo que tiene el visto bueno del PCC, simplemente no gusta. Dejo de escribir para irme a ver una serie americana en mi “cajita”. Ahora mismo extraño las revistas Sputnik, políticamente correctas y, sin embargo, entretenidas. Hay que conformarse con ver Designated Survivor.

¿Cuba debate, o Cuba se queja?

Logo de CubadebateSiempre que la santa conectividad me lo permite dejo Cubadebate para leerlo al final. Es algo así como el ritual del postre que deja el mejor sabor en los labios, pero que además siempre te deja con el deseo de probar más. Con un staff de editores y colaboradores de tanto prestigio y calibre uno pensaría que la mayoría de los artículos serían más incisivos, las preguntas más provocativas y el seguimiento a los temas más intenso, pero vivimos tiempos de réplicas de artículos de terceros y banalidades sobre gorditos bailando el tema Despacito de Luis Fonsi.

Triste decir que mis conocidos casi que ignoran los artículos supuestamente “calientes” para irse a leer detalladamente los comentarios, más incisivos, con preguntas más provocativas y hasta con seguimiento. Como el sitio se reserva la publicación o no de los comentarios, es probable que comentarios valiosos se hayan perdido por el camino, mientras que pululan los que se acercan peligrosamente a la extrema izquierda o los que intentan desvirtuar el contenido de otros desviando la atención hacia la ortografía y cosas más fútiles (sin restarle importancia a la ortografía).

Parecería tal vez que el propósito principal del sitio, más allá de informar con actualidad, es el de actuar como válvula de escape para que la gente “descargue” virtualmente contra la problemática cotidiana y tal vez conseguir así un estado de opinión sobre diversos temas. No puede ser de otra cuando los foristas hacen preguntas muchas veces más inteligentes que los periodistas y nadie, ni entrevistadores, ni entrevistados, se toman el trabajo de responder en la mayoría de las ocasiones. Dichoso aquel al que el propio Fidel decidió responder en una ocasión.

Los temas están ahí para que Cubadebate los aproveche y de verdad se propicie una cultura de debate que vaya más allá de las quejas.

El caso Ravsberg según Esteban Morales

Como se diría en buen cubano, hace tiempo ya “ que me la tienen pelada” con el caso de este periodista, que lleva más de 20 años viviendo en Cuba;  tiene hijos, mujer, familia, en fin, es en la practica un ciudadano de este país.

El que tenga algo serio contra Ravsberg, que me lo diga, porque yo soy revolucionario y no quiero hacerle daño a la Revolución.

No le debo favores a Ravsberg, pero debo decir, que cuando me quitaron la militancia del partido por un artículo que no gusto a cierto nivel, me botaron de la Mesa Redonda y me sacaron del noticiero matutino de la televisión, el único periodista que tuvo la valentía de escribir sobre mi caso fue este señor, que ni lo conocía personalmente.

Si el final descubro que Ravsberg es un agente del enemigo, a lo mejor me hago una autocritica; digo a lo mejor, porque en algún momento a mi me trataron igual y nadie se hizo una autocritica cuando descubrieron que había sido un error.

Yo, además, debo tener problemas ideológicos, porque hasta ahora no he leído un solo artículo de este periodista, al menos de los publicados en Cuba, que no me haya gustado. Hasta los más picantes, incluso me encantan, porque en este País sobra gente a la que hay que ponerle “ajicitos” “ “en sálvese sea la parte”, para que se muevan y cumplan con su deber. Y los artículos de Ravsberg se las pintan para esa gestión.

Pero lo de Ravsberg ya no tiene nombre, hace poco, la vicepresidenta de la UPEC se dio el lujo de hacer insinuaciones contra él y ahora, más recientemente, en su blog, una periodista, que no se si ya ha logrado acumular la calidad periodística que tanta falta nos hace, se da el lujo hasta de amenazarlo. Esto se me está pareciendo   a Centroamérica, con la única diferencia de que no los asesinan en la calle.

La UPEC por su parte respondió que como Ravsberg era extranjero no le fue posible aceptar la denuncia del periodista. Algo, la verdad, que se me parece un poco a la xenofobia que le criticamos a otros. ¿Así que Ravsberg por ser extranjero no tiene derecho a que la UPEC lo defienda? ¿Querrá decir esto que hasta podrían matarlo y no pagarlo? Por menos que eso, la UPEC le ha retirado el carnet a un miembro de su gremio. Creo que los compañeros de la UPEC debieran asesorarse con un abogado constitucionalista.

Claro, cuando Ravsberg escribe lo hace con la valentía que debieran tener algunos de los nuestros. Dice las verdades, sean malas o buenas y critica todo lo que considera debe ser criticado. Eso, sin dudas, choca con una epidemia que siempre hemos padecido, donde el virus, más bien las bacterias, de las verdades a medias, las ausencias de información y la metástasis de la adulonería, combinadas con la apología, están acabando con nosotros.

Nuestras deficiencias informativas son de tal magnitud, que llegamos hasta a proteger a los corruptos. Apenas informamos sobre estos hechos y las caras de los corruptos no aparecen por ninguna parte.

Digo, con toda sinceridad, que lo dejemos tranquilo, que solo está haciendo su trabajo. Equivocarse, puede como cualquiera, aunque ojala todos los que se equivocaran lo hicieran por exceso y no por defecto, que resultan ser la inmensa mayoría.

Ravsberg pertenece a esa prensa, donde están la inmensa mayoría de los intelectuales que escribimos, que nunca encontramos espacio en la llamada “prensa oficial”, porque lo que escribimos no gusta; porque nos interesa más estar delante de la noticia que detrás de ella; porque nos mueven los acontecimientos de la vida real, sobre todo decir las verdades; para poder incidir sobre la vida social; porque hacemos criticas para mejorar el País; porque disponemos de una computadora y de un correo electrónico y de algunos de ciertos accesos a internet, que nadie nos puede quitar.

Además, aconsejo, que cuando Ravsberg escriba un artículo que no sea del agrado de alguien. Lo que hay que hacer es escribir otro mejor. No amenazarlo.

Tomado de http://segundacita.blogspot.mx/2017/03/el-caso-ravsberg.html