Cienfuegos a la espera de ver la luz tras Irma

La cabecera provincial de Cienfuegos sufrió los embates de los vientos de tormenta tropical. Acostumbrados como estamos a que los ciclones nos golpeen directamente, a simple vista no parecen tan grandes los destrozos provocados por el meteoro.

En contraste si parecen complicadas ciertas decisiones o a veces, la ausencia de estas. Según se comenta se decidió evacuar tarde ciertos lugares, mientras que vallas y carteles destrozados inundan la ciudad. No hay fluido eléctrico, ni siquiera a estas alturas se han identificado las roturas a la espera de que se tomen decisiones a nivel de país.

Sin electricidad tampoco hay abasto de agua ya que los grupos electrógenos fallaron, sin que a nadie se le ocurriera antes comprobar su funcionamiento.

Se ha previsto muy poco, y el malestar y la incertidumbre comienzan a hacer presa en muchos ciudadanos, al tiempo que se les pide una calma que no pueden escuchar debido a la ausencia de electricidad. La falta de esta perjudica además la cocción de alimentos en una ciudad que todavía la utiliza como fuente fundamental para esta tarea.

Se ha podido escuchar las estrategias que han trazado otras provincias para garantizar incluso la alimentación del pueblo, pero de Cienfuegos solo se oyen llamados a la calma sin más respuestas. Triste es escuchar como la mayoría de los dirigentes entrevistados apenas coordinan las palabras sin tener algún tipo de respuestas ni dar a conocer las estrategias previstas.
Ron y resignación parecen ser las fórmulas encontradas por muchos para olvidarse de Irma. Tan solo los camiones de las FAR son los que circulan desde ya, recuperándose sin esperar a que la noche impida avanzar en tareas que desde hace mucho debieron haber comenzado.

Hay menos nubes, lluvia y viento, mientras seguimos a la espera, con menos calma, luz y agua, de las soluciones que necesita Cienfuegos.

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Carta abierta a Iroel Sánchez o Tengo miedo de que puedas estar dañando a la Revolución | paquitoeldeCuba

La Habana, 8 de febrero de 2017

Estimado Iroel:

Trato de recordar desde cuándo nos conocimos. Disculpa si me salto páginas de tu biografía, solo apuntaré los momentos más significativos que conservo en mi pésima memoria. Me parece recordar que de adolescente yo participaba como estudiante del preuniversitario en los seminarios juveniles martianos cuando ya tú eras dirigente de la Juventud Comunista. Luego vino para mí la carrera de periodismo, y nos volvimos a encontrar donde continuaste tu vida como cuadro, si no mal recuerdo en la Editora Abril.

Luego te promovieron como presidente del Instituto Cubano del Libro; y aunque solo de vez en cuando coincidíamos, siempre mantuvimos una relación de afecto y respeto. Cuando te liberaron del cargo, escuché en el mundillo literario no pocos mitos y leyendas sobre las razones de tu democión, pero —como sabemos— los motivos para los cambios en esas jerarquías intermedias de dirección no suelen ser de dominio público, y tampoco considero que interese mucho.

No obstante, si de algo estuve y estoy convencido es de la autenticidad de tus posturas revolucionarias, incluso aunque pudieras cometer errores o equivocaciones por tu exceso de celo o pasión.

De tu posterior incorporación al Ministerio de las Comunicaciones como funcionario, poco puedo decir. Debo confesar que no conozco el contenido específico de tu trabajo en ese organismo, salvo la activa participación que despliegas como editor del blog La pupila insomne, y otros espacios asociados a esa iniciativa, lo cual supongo que haces de manera voluntaria y como añadidura a alguna otra labor seguramente muy importante que ignoro.

Y es precisamente sobre tu bitácora que quiero hablarte. Me parece muy útil y necesario tener una alerta continua, a partir de los datos que en no pocas ocasiones te proporcionan fuentes de información sin dudas privilegiadas, sobre las transformaciones que ocurren en el campo de la lucha política, ideológica y mediática contra la Revolución cubana.

Lo que resulta válido para denunciar mecanismos y modus operandi de la subversión contrarrevolucionaria, a mí me empieza a fallar, sin embargo, cuando la emprende contra personas concretas, en algunos casos jóvenes, con un despliegue o acumulación de entradas o post que más haría suponer en ocasiones rencillas y obsesiones particulares, que un sano y constructivo ejercicio de la opinión.

Con razón me dirás tal vez que no soy el mejor ejemplo para predicar mesura, cuando en mi propio blog con frecuencia recurro a la denuncia pura y dura, incluso apasionada —aunque trato de que nunca irrespetuosa—, contra individuos e instituciones que en mi criterio muy personal entorpecen o violan la política del Partido Comunista de Cuba en el enfrentamiento a la discriminación por orientación sexual e identidad de género.

La cuestión radica, quizás, en la diferencia de perspectiva. Incluso si yo me equivoco, lo cual —admito— puede suceder y no justificaría ninguna injusticia por mí cometida, solo sería el error, la exageración, el extremismo de un simple activista que no ejerce poder formal alguno en la materia que le preocupa y genera sus alarmas.

Pero la situación resulta muy diferente cuando cualquiera podría interpretar en el fragor de una polémica pública que existe una contraposición personal desde una posición que ostenta o sugiere una autoridad oficial —como sucede contigo y La pupila insomne—, hacia la otra parte antagonista que no tiene ese privilegio y —por estar o parecer en desventaja—puede incluso llegar a sentir o temer el riesgo, justificado o no, de una represalia.

Es probable que arguyas ser tan bloguero como yo, y que te atribuyo poderes institucionales que no tienes. Pero aun cuando fuera cierto, seguro entiendes por qué esa percepción existe y existirá en tu caso, como mismo yo me resigno —pero, sobre todo, disfruto y me enorgullezco— de mi etiqueta de periodista oficialista, u otras medias verdades o comodines sociológicos.

Fíjate que no pretendo discutir ni disuadirte a ti o a quienes das espacio en tu blog para que cambien sus argumentos y valoraciones sobre algunas de estas personas que acusan, aunque como sabes tengo apreciaciones muy diferentes a las de ustedes sobre su integridad, papel en el debate de ideas e importancia de la labor que realizan para mejorar nuestro socialismo.

Tampoco me lanzaré esta vez a dar consideraciones sobre el periodismo en Cuba, origen del altercado mediático, porque sería estéril en medio de este diálogo de sordos; además de que como trabajador de la prensa por más de veinte años, cuento con otros espacios profesionales donde hacerlo, una posibilidad que quizás tú no tienes, o al menos no puedes lograr desde el punto de vista de un reportero que ejerce y sufre todas las dificultades de nuestra prensa.

Sí debo añadir que durante bastante tiempo dudé sobre la relevancia o no de hacerte algunas de estas sugerencias de forma pública. No me gusta que manipulen mis disensos para enconar o desunir. Lo hago ahora porque considero que los acontecimientos más recientes apuntan hacia un lamentable deterioro en la calidad y altura ética de las reflexiones que intentas fomentar en tu blog, además de que entrañan —según mi humilde juicio— el peligro de separar y perder para la práctica revolucionaria a quienes considero personas valiosas.

Me gustaría igualmente que esta carta pudiera contribuir, aunque fuera un poco, a ayudarnos a todas y todos en la difícil empresa de hallar un equilibrio —no centrista, por cierto, sino de una izquierda radicalmente revolucionaria— que nos permita entender el compromiso con el proyecto social cubano desde distintas formas de participación y con suficiente diversidad y amplitud de pensamiento.

Podría ser también, por supuesto, que la equivocación sea mía; y yo resulte —como a veces me dicen— demasiado ingenuo e inmaduro. No obstante, creo que debemos apostar a la generosidad y nunca creernos que tenemos toda la verdad en la mano. Confieso que me asusta el tono de quienes al parecer jamás piensan en la posibilidad de estar en un error, y decididamente hay victorias pírricas que preferiría no obtener.

Estoy convencido de que consideras que con ese tipo de emplazamientos personales en tu blog también combates a favor de la Revolución. Ojalá yo me equivoque, pero tengo mucho miedo de que en lugar de defenderla, puedas estarla dañando gravemente.

Saludos,

 

Francisco Rodríguez Cruz

Bloquero

Origen: Carta abierta a Iroel Sánchez o Tengo miedo de que puedas estar dañando a la Revolución | paquitoeldeCuba

Fidel y la muerte

“La muerte nos espera a todos de todas las formas, es una ley natural, y ojalá todos muramos de muerte natural; no queremos que se adelante ni un segundo la hora de la muerte de nadie, pero tampoco querríamos jamás que se aumente ni un segundo la vida sin honor, sin patria, sin dignidad”.

Discurso pronunciado en la clausura del X Período Ordinario de Sesiones de la Tercera Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular, el 27 de diciembre de 1991. Leales a la verdad. Editora Política, La Habana, 1992, p. 44. Ediciones OR No. 2, julio-diciembre. Editado por el Departamento de Orientación Revolucionaria del CC del PCC, La Habana, 1993, p. 350.

“[…] Suponer que la muerte de los individuos puede liquidar la obra de un pueblo, de una Revolución y de generaciones enteras que se han sacrificado es ridículo, es realmente ridículo […]”.

Discurso pronunciado en la sesión constitutiva de la Asamblea Nacional del Poder Popular en su Quinta Legislatura, el 24 de febrero de 1998. Los valores que defendemos. Impreso en el Combinado Poligráfico de Villa Clara.
Editora Política, s/f, p. 38.

Fidel y los jóvenes que ahora no le fallan

“[…] el joven no solo es lógico que sea alegre y es justísimo que busque la alegría en todo lo que haga; pero sobre todo los jóvenes deben tener presente y deben ser atraídos, y a la larga serán atraídos, por las grandes empresas, por las grandes tareas, por las grandes obras”.

Discurso pronunciado en la inauguración de la presa Vietnam Heroico, Isla de Pinos, el 12 de agosto de 1967. Ediciones OR No. 20, La Habana, 1967, p. 13.

“[…] no hay privilegio semejante al privilegio de ser jóvenes y tener por delante una gran tarea […]”.

Discurso pronunciado en el acto de fin de curso de las Escuelas de Campesinas Ana Betancourt y la graduación conjunta del Instituto Pedagógico Makarenko, el Instituto Pedagógico Enrique José Varona y la Escuela Superior de Educación Física Comandante Manuel Fajardo, el 9 de diciembre de 1967. Ediciones OR No. 29. Editado por la COR del CC del PCC, La Habana, 1967, p. 11..

Cienfuegos es un mar de banderas

Cienfuegos es un mar de banderas, que tristes, silenciosas, no quieren ondear e invitan al silencio y a la conmemoración. Hasta el cielo está triste. Carajo y yo sin pilas en mi cámara para guardarme estos recuerdos en los que Fidel visitará por última vez el pueblo aguerrido que se levantó un cinco de septiembre siguiendo su ejemplo, y hoy lo llora un 30 de noviembre. Cienfuegos es un mar de banderas que ahora mismo espera al Comandante para decirle firme, sobreponiéndose al llanto: ¡Hasta Siempre!

Dos gigantes

Otro gigante ha partido
Al mundo de los inmortales,
Y aunque seamos cristales,
No pasarás al olvido.
Con el corazón herido
Seguiremos tu legado,
Ahora con Chávez a tu lado,
Dos combatientes guerreros,
Conduciendo con esmero
Esta nave que fundaste.
Tú que saliste, llegaste,
Entraste y después triunfaste,
Sin darle pie al enemigo
Para que otra cosa suceda
Seguiremos dando rueda
Y hasta siempre Comandante.

Autor: Y. Soriano

Cómo ahora sin Fidel

La noticia fue un golpe duro y seco. Adormecido no entendía, no quería entender y confundí el nombre en mi cabeza con el de otra persona. LA TVC me lo confirmó: Se murió Fidel. Mi esposa arrancó con un llanto inconsolable y un dolor profundo me apretó el pecho. Se murió Fidel.

Pintar la calle con un cartel enorme de Hasta la Victoria Siempre Fidel! fue mi primera acción del día al tiempo que yo también me secaba el llanto. No me importa que me vean llorar por Fidel. Usted puede estar de acuerdo o no con su ideología, pero en lo más profundo hasta sus detractores tienen que reconocer su inmensa obra.
Se murió “El Caballo”, “Papi”, o cualquier otro apelativo cariñoso con el que la gente de barrio se refería a él. Hasta el Paquete le ha dedicado un modesto homenaje. Se murió Fidel, coño ¿cómo pudo pasar esto? le pregunté a un amigo.

Ya no está Fidel y La Habana no aguanta otro maleconazo. Una vez en una clase de marxismo la profesora explicaba que nuestro pueblo es Martiano-Marxista-Leninista. Nada más lejos de la realidad. Nuestro pueblo es exclusivamente fidelista. Pero se murió “El Caballo” y La Habana no aguanta otro maleconazo después de tardar tanto en cambiar todo lo que debe ser cambiado. Ya casi nadie se acuerda en esta tierra humilde que esta Revolución la hicieron los humildes, con los humildes y para los humildes. Se murió “Papi” y la gente lo llora mientras que todas las injusticias que a menudo suceden tiemblan ante nuestro llanto viril.

Se murió Fidel y las lágrimas riegan mis más profundos temores, más allá de su inevitable desaparición física en un momento que nadie esperaba. La Habana ya no aguanta otro maleconazo y el pueblo fidelista se quedó sin su verdadero líder, su verdadero héroe, sin su “Caballo”. Si un día se seca el Malecón, ¿qué me voy a hacer sin Fidel?¿quién me va inspirar en las adversidades?

Tuve la suerte de verlo un par de veces, desde lejos, en un instante fugaz, pero esos son los momentos con los que me quiero quedar. Se me fue “El Caballo” y no hay nada en este mundo que pueda llenarme un vacío tan grande.