Obama en Cuba: ¿Misión cumplida?

El avión oficial del gobierno de EE.UU., el mítico Air Force One, aterrizó en La Habana por primera vez en la historia. Foto: Reuters

El avión oficial del gobierno de EE.UU., el mítico Air Force One, aterrizó en La Habana por primera vez en la historia. Foto: Reuters

Se fue Obama a bailar tango y ha dejado a una isla dividida entre quienes aplaudieron su visita, se rieron con Pánfilo y votaron por el “cambio”, y quienes en todo ven una amenaza y se preocupan más por las palabras del “enemigo” que por nuestras acciones. Jóvenes la inmensa mayoría de los primeros, por encima de los cincuenta y con muchas prebendas que perder, la casi totalidad de los segundos. Solo el que no quiera ver (o escuchar), no se da cuenta de que algo se esconde tras las palabras del primer presidente negro en la historia de los Estados Unidos, pero la juventud que no forma parte de la “sociedad civil”, todavía no le cierra la puerta al cambio. Veamos como lo ven algunos dentro de Cuba y otros fuera:

Según las palabras triunfalistas de muchos de nuestros medios, los mismo que ven al equipo de béisbol jugar como nunca y perder como siempre, y con palabras exactas de AgustínLage Dávila:

el proceso de normalización recién iniciado en las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos hay que interpretarlo como una victoria mayúscula del pueblo revolucionario y socialista cubano…. (y bla,bla,bla… la muela de siempre, digo yo)

Sin embargo, dice Stephen Sestanovich, The Wall Street Journal:

Antes de escuchar el discurso de Barack Obama en la Habana, busqué MoscowStateUniversityfromMay 1988 (Unversidad Estatal de Moscú, mayo de 1988), de Ronald Reagan. Se puede hacer una comparación instructiva: discursos muy similares, muy diferentes políticos.

En otras palabras, Obama estuvo en Cuba dentro del marco de un plan puesto en marcha hace rato para lograr un cambio en Cuba, si es posible, que sea favorable a los intereses de nuestros vecinos. Un artículo de opinión en el diario La Jornada argumenta que debido a que Obama tiene en su país la siempre viva animadversión de republicanos y cubanoestadunidenses y en Cuba, el recuerdo y el recuento de la agresión sistemática de Washington en contra de la isla y sus efectos y consecuencias, ha optado entonces por usar en sus mensajes públicos una cuidadosa fórmula de 33 por ciento de respeto, 33 por ciento de injerencismo y 33 por ciento de buena onda.Por su parte, el Lage al que no le han dado la nalgada aprecia que hay cosas que nos resultan tan evidentes a los cubanos que a veces olvidamos subrayarlas, como por ejemplo que se inició esta normalización en vida de la generación histórica que hizo la Revolución, y conducida por líderes de esa misma generación.Daniel García Marco argumenta en BBC Mundo que el viaje llega también a pocas semanas de que en abril se celebre el congreso del Partido Comunista, en el que podría decidirse quién será a partir de 2018 el primer presidente de Cuba desde 1959 sin el apellido Castro (si quitamos a Urrutia claro).

“Obama es consciente de que hay una transición intergeneracional y hacer este gesto antes del congreso transmite una visión de que Estados Unidos está abierto a dialogar con las nuevas voces del nacionalismo cubano“, dice Arturo López Levy, profesor de Política en la Universidad de Texas Río Grande Valley, en Estados Unidos.

Implicó un reconocimiento de la institucionalidad revolucionaria cubana, dice Lage. No solo vamos a normalizar relaciones con el Gobierno de Cuba, sino con todo el pueblo cubano, expresó Obama en su discurso, al tiempo que se reunía con “emprendedores” cubanos e iba a comer a la paladarllamada San Cristóbal, algo que los mayores de línea dura con los que he conversado en Cienfuegos han catalogado como una “payasada”. Más claro ni el agua: El futuro de Cuba tiene que estar en las manos del pueblo cubano, dijo en perfecto español Obama ante la “sociedad civil cubana”. Todas las personas deben tener el mismo peso ante la ley y que los ciudadanos tengan el derecho a libertad de expresión y criticar a sus gobiernos y practicar su fe en forma pública, además de elegir su gobierno en forma pública y secretaLa verdad es que me he perdido un poco y necesito que alguien me explique donde ha quedado el reconocimiento a la institucionalidad revolucionaria en todo esto. Por si fuera poco, el incansableIroel Sánchez, paladín de la piedra en el ojo ajeno, señalaba en su blog La Pupila Insomne que solo tres días después de que Obama se fuera de Cuba, el Departamento de Estado anunciaba un programa de orientación en prácticas comunitaria por casi 800 000 dólares para “jóvenes líderes emergentes de la sociedad civil cubana”.

Incluyó un reconocimiento explícito a la ayuda solidaria de Cuba hacia otros pueblos del mundo, y su aporte a causas nobles tales como la salud mundial, y la eliminación del apartheid en África, apuntó Lage. Tanto bajo la administración de Gerald Ford, como la de Jimmy Carter, episodios únicos antes de Obama en la intención de normalizar relaciones con Cuba, África fue el escollo insuperable. Obama ha demostrado ser una persona inteligente, por lo que este supuesto espaldarazo rememora las frases de elogio del presidente Reagan dirigidas a “la verdadera grandeza de corazón y al alma de la tierra rusa”.

Podríamos seguir comparando y desenredando esta madeja de elogios y autocomplacencias que nos hemos hecho, pero prefiero destacar las cinco cuentas pendientes entre ambos países que destaca la BBC:

  1. Bloqueo: “No podrá haber relaciones normales entre Cuba y los Estados Unidos mientras se mantenga el bloqueo económico, comercial y financiero”, declaró el gobierno cubano al anunciar el restablecimiento de su embajada en Washington a mediados del año pasado.
  2. Base Naval de Guantánamo: Para alcanzar la normalización será indispensable también que se devuelva el territorio ilegalmente ocupado por la Base Naval en Guantánamo“, declaró el presidente cubano el año pasado. Dicen los analistas que si se cierra la prisión que se encuentra enclavada en la base, esta queda con poco, o ningún valor estratégico.
  3. Las compensaciones o reparaciones: El Departamento de Justicia de EE.UU. tiene 8.821 reclamos entre empresas e individuos estadounidenses que aseguran haber perdido sus propiedades.En total suman casi US$2.000 millones, en dólares de 1960.Según el informe de 2014 “Cuba vs Bloqueo” que la isla presentó ante la Asamblea General de Naciones Unidas, los daños que el bloqueo han causado a la economía cubana ascienden a US$1,11 billones.
  4. Democracia y derechos humanos: Si hay esos presos políticos, antes de que llegue la noche van a estar sueltos, respondió Raúl visiblemente molesto a la pregunta del reportero de la cadena CNN Jim Acosta. Cuba quiere que se le reconozca su sistema político de “democracia participativa” con partido único, dicen los expertos. Estados Unidos quiere imponer sus “valores democráticos”. Silvio Liam, Silvito el libre, el hijo de Silvio Rodríguez, respondió a su papá sobre lo que esperaba con la visita de Obama:

…no creo en las buenas intenciones ni de Obama ni de ninguno d estos señores, pero si su interés en Cuba fuera ayudar al pueblo le diría q pasara por los barrios más calientes d Oriente como por ejemplo algunas partes de Alcides Pino en Holguín y viera las condiciones en que viven las personas y también q preguntara por los salarios en Cuba, q escuche todo lo que quiere decirle la gente incluyendo la oposición, q fuera a una marcha de las damas de blanco a ver si ese día no le caen a golpes delante d el.

  1. Política de migración: La Casa Blanca no ha hecho anuncios de que vaya a cambiar su política migratoria hacia Cuba.Hay legisladores que consideran que es una forma de proteger a los cubanos del régimen castrista, mientras otros creen que es un beneficio del que algunos cubanos se aprovechan.

Mi opinión personal es que la visita histórica de Obama le ha dejado un buen sabor en la boca a la mayor parte de la población cubana. Se ha mostrado mucho más accesible y humano que muchos de nuestros máximos dirigentes, llegando al clímax con su espaldarazo al personaje de Pánfilo, aunque este haya olvidado enseñarle la libreta de abastecimiento.

Cuba se ocupó y preocupó desde el primer momento en mostrarle a Obama su fuerza. No fue recibido por Raúl en el aeropuerto ni tampoco se entrevistó con el líder histórico de la Revolución cubana. Decía el político y orador ateniense Pericles, que estaba más preocupado por los errores que ellos mismos cometían, que por los designios del enemigo. La máxima dirigencia tiene mucho que aprender de la imagen que le vendió Obama al pueblo, sobre todo a los más jóvenes. Como Pericles, preocupémonos mejor por nuestros propios errores, y dejemos que Pánfilo le enseñe a Obama como jugar dominó.

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