Reflejos de censura que dan vergüenza ajena

A veces me da vergüenza ajena vivir en este mundo donde en nombre de la religión y la ideología el hombre se convierte en lobo para perseguir a los hombres. La gran prensa mundial no relata ni cuenta toda la verdad, los medios alternativos muchas veces solo buscan alternativas para lograr sus medios, mientras que la verdad se duele y la historia queda escrita por los vencedores. Hoy miro mi reflejo censurado en la plataforma bajo dominio cubava, perteneciente a los Joven Club, y me da vergüenza ajena por aquellos que no escuchan la música y por eso tildan de locos a los que bailan.

Se castiga por 30 días el reflejo de este blog hospedado en Cuba y para los cubanos, pero se queda la novebobería, las manganormalidades y otros absurdos, por lo que solo algunos proyectos sobre tecnología salvan a la plataforma del ridículo. Si ese es el reflejo de la sociedad cubana me da vergüenza ajena tanto vacío espiritual, tanta falta de valores, tanta apatía política en un país donde la política se convirtió en religión. Nadie quiere buscarse problemas, es mucho más rentable censurar y apedrear desde la extrema izquierda.

El argumento de la burrocracia son las supuestas violaciones de las condiciones de uso de la plataforma, en este caso por denunciar los insomnios de una pupila que mira hacia lo lejos cuando de otro “maleconazo” se habla, una estrategia a la que se une el silencio cuando no se puede negar lo innegable. La otra reflexión que hace sentír incómodos a estos señores con reflejos condicionados son aquellas relacionadas con el déficit de maestros que en el actual curso escolar hace tambalear la pirámide educacional y la exportación a largo plazo de profesionales calificados. Son verdades que da igual que existan o no en el mundo digital, la calle lo sabe, la gente lo grita, y me dan vergüenza ajena aquellos verdugos digitales que simplemente voltean el rostro hacia la prebenda de turno.

El que a hierro mata a hierro muere, por eso los censuradores pueden un día ser censurados y caer en desgracia si no dirigen sus miradas al suelo. En la vida hay cosas que uno está dispuesto a hacer por dinero, y hay otras cosas que no está dispuesto a hacer, al menos por dinero, escribía hace más de dos años. Por aquel entonces aconsejé a un antiguo colega que no debía apedrear el techo de los vecinos descuidando el suyo de cristal, mientras servía de punta de lanzaa un “respetable” miembro de nuestra “globósfera”. Este vasallo con sueño sufrió en carne propia la mordida del reproche de Reflejos, publicando una despedida en la que esclarecía que “las peticiones de que estoy siendo objeto (él) por parte de los funcionarios que vigilan la plataforma Cubava me (lo) obligan a tomar la decisión de dejar de escribir en este blog”, ya que se le había comunicado que algunos comentarios habían sido señalados por el Ministerio como problemáticos y que violaban las condiciones de uso de Cubava”. Dejaba de dar en el blanco el popular blog “el colimador”, proyecto cuyo diseño y algunas ideas primeras nacieron de mis manos y que fue pisoteado por la pata peluda de la ignorancia como otros tantos blogs.

Se está atacando a las personas para intentar desviarse de las ideas en momentos en los que algunos ven con temor el establecimiento de medios digitales que funcionan gracias a los aportes de periodistas “de verdad”, que buscan con sus colaboraciones decir lo que no pueden decir, más que ganar lo que no pueden ganar. Caballos de Troya, los ha bautizado un eminente bloguero cubano convertido en periodista a pesar de ser ingeniero. La pelea en las redes sociales es fuerte, pero nadie tiene el valor de ir más allá del regateo virtual a pesar de que cada bando es dueño de una verdad absoluta con la que los pobres quilo a quilo los están volviendo millonarios, como diría Buena Fe.

Argumenta Granma que abunda el dinero para imponernos la libertad de expresión a la carta, solo para sus empleados, y favorecer becas, viajes y medios de comunicación solo para quienes sirvan a sus intereses de dividirnos y enconarnos. La afirmación es un tanto ingenua viniendo de una persona a la que se le favorecen viajes y medios de comunicación mientras mire bien lejos de nuestros problemas.

Dice Harold en La Joven Cuba que si estuviéramos en los sesenta Fidel se hubiera reunido hace rato con los cineastas y hubiera Ley de Cine, o con los periodistas y hubiera un no-sé-qué, pero todo estaría mejor. Por su parte el bloguero Yohan González inicia su artículo sobre esta etapa gris con las palabras de Guillermo Cabrera Infante sobre Virgilio Piñera:

“(…) de pronto la persona más improbable, toda tímida y encogida, se levantó de su asiento y parecía que iba a darse a la fuga pero fue hasta el micrófono de las intervenciones y declaró: “Yo quiero decir que tengo mucho miedo. No sé por qué tengo ese miedo pero es eso todo lo que tengo que decir”. Era (…) Virgilio Piñera que había expresado lo que muchos en el salón sentían y no tenían valor de decir públicamente”.

Más adelante continúa Yohan su artículo:

Virgilio Piñera estuvo allí, entre la flor y nata de la intelectualidad de los primeros años revolucionarios. Aquel flaco, ateo y maricón (“La literatura es mariconería y para maricón, yo”, diría en una ocasión) tuvo la útil osadía de hablar de miedos ante el propio Fidel Castro: “ (…) hay un miedo que podíamos calificar de virtual que corre en todos los círculos literarios de La Habana, y artísticos en general, sobre que el Gobierno va a dirigir la cultura. Yo no sé qué cosa es cultura dirigida, pero supongo que ustedes lo sabrán.”

Nadie me puede acusar de contrarrevolucionario”, dijo Virgilio Piñera aquel 16 de junio de 1961 al formular sus miedos.

Yo no quiero tener miedo y me da vergüenza ajena por los que solo ven la censura como un medio de acallar las voces que reflejan la cotidianidad de la isla. ¿Tienen sus argumentos? Yo tengo los míos, y nadie me puede acusar de contrarrevolucionario. Sentémonos todos a dialogar para que nadie tenga que sentir vergüenza ajena por nuestro país que se está quedando por dentro como la estrella de nuestra bandera, orgullosa por lo que ha hecho en la pelea, pero solitaria. Hoy busco mi reflejo y solo descubro un temor que provoca censuras.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s