Cuba, cuando de verdad quieras saber…

En tiempos de crisis económicas y calentamiento global no estaría de más un Nostradamus que con sus profecías avizorara el futuro, mucho más en esta calurosa isla caribeña que intenta enrumbarse hacia la solución de los reclamos de su pueblo. Los noticieros son copias editadas de TeleSUR donde se omite a este o a aquel nombre del deportista cubano que “traicionó”, mientras que la prensa responde siempre a intereses oficiales que no tienen por qué invariablemente coincidir con los del pueblo.

Nuestros medios casi siempre desorientados se debaten entonces en saber quién llegó primero, si la gallina o el huevo, o por dónde es que le entra el agua al coco, ya que no logran explicarse por qué una tras otra las comprobaciones al Control Interno elevan o mantienen las deficiencias, nacen menos niños en Cuba, o los planes que se cumplen en las Asambleas de Balance no llenan los platos de esos ciudadanos que se indignan ante las curvas de nuestros medios para hallar una solución.

Cuba a veces dice, pero casi nunca responde. Como he resaltado muchas veces nuestros jefes están demasiado ocupados en sus reuniones, asambleas y balances como para poder trabajar dirigiendo y controlando en lo que fue contratado, mucho menos para atender a la población y dar respuestas en esos días que curiosamente han sido bautizados como de Atención a la Población.

Un antiguo colega me decía que yo me “creía” demasiado y me daba más valor del que me tocaba, pero a pesar de ello correré el riesgo de indicar donde hay que buscar las posibles soluciones a esas interrogantes que todavía se debaten en el olimpo de la política cubana. Pueden nuestros cuadros guardar sus autos modernos y cancelar los apetitosos refrigerios a los que se han acostumbrado cuando se reúnen para arreglar el mundo, porque la filosofía popular en estado puro con sus inventivas y su picaresca está en lugares mucho más modestos y calurosos.

No hace falta que el Consejo de Estado pida una investigación sobre tal o más cual tema que preocupa a la población, cuando Cuba de verdad quiera saber con qué sufren o ríen sus hijos solo hay que acercarse a las paradas de guaguas, las piqueras de los coches o la cola de los huevos. Allí la gente se descarga en improperios sobre los “descaros” en Vivienda, los abusos con los precios de la carne de cerdo o el transporte perdido hacia tal reparto. Pero Cuba no quiere saber, y X y así los cuadros pueden algunos para aliviar sus conciencias ordenan un reportaje sobre un tema particular que calma por unos días la situacióndigerir tranquilos los alimentos que “Dios” puso en su mesa tras un largo día de reuniones. Nunca los veremos en las paradas de las guaguas, las piqueras de los coches o la cola de los huevos, pero en Cienfuegos pueden verse “sus” automóviles estatales puntualmente en las inmediaciones de la ENU “Guerrillero Heroico”, la escuela donde estudian en esta ciudad los hijos de los mejores hijos de esta Revolución.

Cuba cuando de verdad quieras saber, camúflate de gente de a pie y ve a una consulta de cuerpo de guardia en el hospital provincial de Cienfuegos, para que veas que si en Venezuela hacen falta médicos más hacen falta allí, entre historias de llaves perdidas a las 8:30 AM, recogidas de basura con un enorme contenedor de plástico a las 9:00 AM y entregas de guardia interminables con los médicos de urgencias desaparecidos. Total, la gente que acude a urgencias puede esperar ya que no va por nada apremiante. Tal vez Cuba entonces recuerde que la medicina es gratuita, pero cuesta, sobre todo si eres gente de a pie.

Puede que ese día Cuba descubra por qué las mujeres han decidido no dar a luz, y que no son solo los médicos los que se pierden, también se pierden los culeros desechables y las canastillas proletarias apenan, digo, apenas alcanzan para algo. Pero Cuba no quiere saber y no va de la mano del censo de puerta en puerta para escuchar del problema de la vivienda, el problema del SUBempleo, el problema de la educación y el problema de la salud, lejos de 1953, pero lejos también de las aspiraciones barbudas de 1959 y obviamente por culpa de un bloqueo capaz de cargar tantas penas propias y ajenas como justificaciones sean necesarias.

Un solo detalle, dicen que en el año 1953 más de 400.000 familias del campo y la ciudad vivían hacinadas y casi dos millones y medio de la población urbana pagaba altos alquileres por las casas que ocupaban. Sería interesante conocer datos de 2015 sobre este mismo tema.

Cuba, cuando de verdad de verdad quieras saber ven a mi casa, toma mi mano, yo te invito a las paradas de guaguas, las piqueras de los coches o la cola de los huevos. Trae un pañuelo si quieres para que te seques las lágrimas o escondas la cara de vergüenza según te parezca, y un saco bien grande para que el viejo del saco se lleve a tanto culpable de las cosas malas y de sembrar el miedo a querer ver, a querer saber, a querer cambiar.

Cuba cuando de verdad quieras saber, ojalá que no sea demasiado tarde para cambiar y con tantos amigos por el mundo ya no te quede ninguno en tu propia casa, entre tu propia gente, que ya sin ánimos de arreglarte solo quiera reemplazarte por una nueva.

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