Cuba 2014 ¿haciendo Revolución?

Según el artículo Revolución, publicado en la enciclopedia colaborativa cubana EcuRED, el 1 de mayo del año 2000 el por aquel entonces presidente cubano Fidel Castro dio a conocer su famoso concepto de Revolución. Según la erróneamente conocida como Wikipedia cubana, esta definición se convirtió a partir de ese momento en “brújula de la labor patriótica de todo el pueblo y que resume en su esencia la historia pasada, presente y sobre todo futura de la nación cubana”:

Revolución es sentido del momento histórico;

es cambiar todo lo que debe ser cambiado;

es igualdad y libertad plenas;

es ser tratado y tratar a los demás como seres humanos;

es emanciparnos por nosotros mismos y con nuestros propios esfuerzos;

es desafiar poderosas fuerzas dominantes dentro y fuera del ámbito social y nacional;

es defender valores en los que se cree al precio de cualquier sacrificio;

es modestia, desinterés, altruismo, solidaridad y heroísmo;

es luchar con audacia, inteligencia y realismo;

es no mentir jamás ni violar principios éticos;

es convicción profunda de que no existe fuerza en el mundo capaz de aplastar la fuerza de la verdad y las ideas.

Revolución es unidad, es independencia, es luchar por nuestros sueños de justicia para Cuba y para el mundo, que es la base de nuestro patriotismo, nuestro socialismo y nuestro internacionalismo.

Catorce años después de esta tesis del líder histórico de la Revolución cubana los criterios son bastante encontrados sobre si en realidad se hecho Revolución sobre esas bases o si tan siquiera se ha avanzado en la construcción de una revolución en este período de transiciones y cambios a veces acertados, otras no tanto. Analicemos cada uno de los aspectos planteados en el concepto de Revolución desde una perspectiva tan objetiva como lo es la visión de la gente de a pie de esta Cuba, que día tras día anhela un cambio radical en sus vidas que para variar, sea satisfactorio.

  1. Revolución es sentido del momento histórico.

Cuando el cubano en Cuba escucha un discurso de cualquier dirigente cubano, el primer recordatorio que recibe es que vivimos en un país bloqueado y agredido por lo que Iroel Sánchez ha definido en EcuRED como el “imperio de nuestro tiempo, que históricamente ha tomado por la fuerza territorios y recursos naturales de otras naciones para ponerlos al servicio de sus empresas y monopolios”, es decir, por los Estados Unidos. El bloqueo es real, tangible y criminal, tanto es así que el prestigioso The New York Times ha dedicado recientemente varios artículos y editoriales en los que se le menciona y critica, cuestionando incluso su existencia y las restricciones a las que somete a las empresas y transnacionales estadounidenses, por lo que considera que representa una importante concesión de terreno ante dos rivales directos del país del norte: China y Rusia. En un día histórico hace apenas unos días el Presidente de los Estados Unidos Barack Obama dijo sobre también llamado embargo:

El embargo que se ha impuesto durante décadas ahora se codifica en la legislación. A medida que estos cambios se desarrollan, espero poder envolver al Congreso en una discusión seria y honesta sobre la eliminación del embargo.

Para la gran mayoría de los cubanos en Cuba también es un momento histórico que nunca será recogido en los libros. Es el momento en el que vivir decentemente está cada vez más lejos para la mayoría, en el que luego de eliminar restricciones absurdas sobre viajes y teléfonos celulares las diferencias de clase son más grandes que nunca, en el que ya no vales por lo que eres o los conocimientos que tienes, sino por los regalos que haces o lo actualizado que está tu modelo de Iphone.

Por todo eso es el momento en el que los niños sueñan con ser médicos, no para salvar vidas, sino para salir de “misión”, los profesionales se apuntan en cuanto “bombo” aparece para un día tener un salario digno y las personas arriesgan su vida para llegar a ese mismo imperio que nos bloquea y agrede.

Tal vez lo que un día si llegue a los libros es el momento en el que se vive, con un pueblo que cada día apuesta con mayor fuerza por la normalización de las relaciones con los Estados Unidos, sin sometimientos, pero sin soberbia, en el que la mayoría de la gente dice abiertamente lo que piensa como lo piensa, y por eso el pueblo tiene dudas sobre muchas cosas. Necesitamos que todos aquellos con poder de decisión tengan conciencia del momento histórico que vivimos y tengan algunas respuestas, preferiblemente sinceras. Ahora es el mejor momento en más de 50 años.

  1. Es cambiar todo lo que debe ser cambiado.

La mayor parte de la población cubana ha recibido con beneplácito la eliminación de ciertas restricciones (viajes, celulares, Internet, etc.) que entorpecían sobremanera la vida diaria. Muchos no se han detenido a pensar en que realmente la mayoría de estas restricciones carecían de sentido desde el mismo momento en que fueron impuestas. Nunca podré olvidar mi sorpresa ante la noticia en nuestros medios del levantamiento de la prohibición de que los cubanos en Cuba no pudieran hospedarse en los hoteles en Cuba. ¿Qué no hubo noticia? Por supuesto que no, porque nunca existió formalmente tal prohibición, pero en la práctica, muchos fueron los buches amargos que más de uno debió tragar al no poder alojarse junto a su familia en un hotel en Cuba. Es que en esta isla caribeña hay leyes que no están escritas y que amargan al nacional a cada paso que este da, cansado ya de tantos tropiezos burocráticos y errores intencionados que tan solo buscan una engrasadita para los bolsillos de tanto funcionario corrupto.

Actualmente se habla de reestructurar la economía cubana, de hacerla más eficiente, de “desinflar” las plantillas, pero en la práctica esas han resultado muchas veces solo frases bien entrelazadas en un informe. Un ejemplo muy concreto que tengo a menos de 100 metros del lugar en que resido, me muestra una pequeña tienda de unos 30 metros cuadrados (siendo generoso), que expende en moneda nacional pasta de dientes, jabones, ropas recicladas, etc. y que cuenta con una plantilla de ¡diez trabajadores! Obviamente los directivos de comercio leyeron el cuento de la hormiguita trabajadora y feliz, porque muy pocas de estas personas hacen algo productivo en realidad.

Entonces ¿realmente se está cambiando lo que debe ser cambiado? La población tiene una respuesta para todos estos informes y leyes que se quedan solo en eso, en el papel, que por lo simple no deja de ser directa y a veces hasta triste: El Ministro está en La Habana. En Cuba urgen los cambios, y más que los cambios, el control sobre los cambios, sobre todo en las principales conquistas de la Revolución: la educación y salud gratuitas.

Aunque desde hace bastante tiempo las llamadas indisciplinas sociales se han convertido en las distracciones y excusas predilectas para los llamados ladrones de cuello blanco, hay que tener muy poca visión de la realidad para no darse cuenta de que el presupuesto del estado salido del sudor de millones de cubanos, no de una varita mágica esgrimida por cualquier “cuadro”, se escapa a chorros por las tuberías de la indolencia y la corrupción, no por las goteras de un par de limones que dos jubilados venden en el portal de sus casas. Educación y salud pública no escapan de estos desmanes y la opinión que hoy tiene la población sobre estos servicios dista mucho de ser la mejor, por lo que si realmente queremos cambiar lo que debe ser cambiado, comencemos por echar una mirada profunda a estos sectores y que más que informes llenos de palabras, busquemos hechos y soluciones. Salir de un par de reuniones y visitar por sorpresa escuelas, consultorios y hospitales puede ser una pista de por donde le entraría el agua al coco de las soluciones.

No se hace nada con proponer cambios si los recursos se diluyen en un camino de manos ansiosas por hacer uso de la “izquierda” para desviarlos hacia los bolsillos propios, bien lejos de sus destinos finales. El país necesita algo que ni la propia Contraloría General le ha podido dar y que tal vez solo con un grupo de personas al estilo de Los Intocables de Eliot Ness puede ofrecer. Necesitamos de un grupo personas incorruptibles, pero que a la par de su incorruptibilidad tenga un nivel de vida ofrecido por el estado como pago a sus funciones y responsabilidades que les permita mantenerse alejados de las tentaciones que ofrecen aquellas personas con cargos o poder económico, aprovechándose de las necesidades diarias.

Si de verdad tenemos los pies bien puestos en un camello, una guagua, un carretón de caballos u otro de los transportes terrenales que a diario tiene que usar el cubano, tendremos una idea concreta del momento que vivimos y aunque tal vez no sepamos exactamente que queremos para el futuro, si estamos seguro de lo que no queremos y por ahí necesita comenzar el cambio.

  1. Es igualdad y libertad plenas.

Uno de los últimos pasajes de la novela satírica Rebelión en la Granja,narra lo ocurrido entre la yegua Clover y el burro Benjamín. La primera pide al segundo que le aclare si en el granero principal todavía estaban inscritos los siete mandamientos originales del Animalismo. Benjamín, en contra de su costumbre consintió en leer el único mandamiento que allí quedaba:

TODOS LOS ANIMALES SON IGUALES, PERO ALGUNOS ANIMALES SON MÁS IGUALES QUE OTROS.

El artículo 41º de la Constitución de la República de Cuba plantea que:

Todos los ciudadanos gozan de iguales derechos y están sujetos a iguales deberes.

Y más delante en su artículo 43º:

El Estado se esfuerza por crear todas las condiciones que propicien la realización del principio de igualdad.

La igualdad social, según Wikipedia es una situación social según el cual las personas tienen las mismas oportunidades o derechos en algún aspecto, así para que todos tengan las mismas oportunidades en una sociedad y vivir equitativamente y en paz.

Todo el mundo sabe que en la Cuba del siglo XXI lo único parecido, no igual, son los uniformes. Ni siquiera estos últimos llegan a ser iguales, ya que las familias más pudientes usan la zurda para adquirir nuevos uniformes con mayor frecuencia que los de a pie. Nada, que si hasta el Diego le pega de zurda…

El propio artículo 43º afirma que los ciudadanos cubanos sin distinciones de ningún tipo, se domicilian en cualquier sector, zona o barrio de las ciudades y se alojan en cualquier hotel, algo que la dura realidad ponen en dudas, ya que resulta harto complicado que un proletario humilde viva en una zona residencial o se hospede en un hotel, amén de los precios de primer mundo que tienen los chalés cubanos y la cantidad de años que debe trabajar un trabajador estatal para hospedarse en un hotel desde que para algunos se acabaran las gratuidades. Si cada persona recibiera las cosas según su capacidad y trabajo, más de un dirigente viviera ahora en una cuartería.

Los niños van todos a las mismas escuelas, lo que algunos llevan meriendas de “shopping”, otros meriendas de padres humildes y tristemente, algunos no llevan ninguna. Aunque siempre hay honrosas excepciones que solo consiguen confirmar la regla, generalmente esos niños con meriendas sabrosas, que hacen regalos también de “shopping”, resultan más aventajados y educados ante los ojos de sus maestros sin importar que en la práctica casi siempre carezcan de valores, principios y ¡hasta de conocimientos! Muchos profesionales de la medicina ponen su mayor empeño en aquellos pacientes más “generosos”, y los esfuerzos y las atenciones serán directamente proporcionales al costo de los “regalitos”. Que levante la mano aquel que nunca ha visto como tienen preferencia en las consultas los que llevan “sospechosas” jabitas.

El artículo 53º reconoce a los ciudadanos cubanos “libertad de palabra y prensa” conforme a los fines de la sociedad socialista. El mismo día en el que Obama anunciaba la liberación de los tres agentes cubanos que permanecían prisioneros en Estados Unidos y el retorno a ese país de Alan Gross, también se refirió a la libertad de expresión en la isla:

No dudo sobre las barreras continuas para la libertad que permanecen para los cubanos ordinarios. Los Estados Unidos creen que ningún cubano debe enfrentar acosos, arrestos o golpizas simplemente porque ejerce un derecho universal de expresar su pensamiento, y continuaremos apoyando a la sociedad civil en ese asunto. Si bien Cuba ha hecho reformas para abrir su economía de manera gradual, continuamos creyendo que los trabajadores cubanos deben ser libres para formar uniones, de la misma manera que sus ciudadanos deben ser libres para participar en el proceso político.

Si tenemos conciencia del momento en que vivimos y de la necesidad de cambios, comencemos entonces por devolverles un justo lugar en nuestra sociedad a todos aquellos con menos recursos, que no por ello son menos cubanos, y bajemos de sus pedestales a todos aquellos que sin merecerlo, ocupan cargos desde los que miran por encima del hombro, o peor, ni siquiera miran, a todos los que conforman nuestra sociedad construida con el sudor y la sangre de los humildes.

  1. Es ser tratado y tratar a los demás como seres humanos.

Cuando se habla de Cuba es muy llevado y traído el tema de los derechos humanos. Aunque somos una sociedad que dista mucho de ser perfecta, este no es un tema que le quite el sueño a la mayoría de los cubanos. Sobre el tema dijo Obama:

Pero bien, en donde estamos en desacuerdo, plantearemos esas diferencias de manera directa, como lo continuaremos haciendo con los asuntos relacionados con la democracia y los derechos humanos en Cuba. Pero yo creo que podemos hacer más para apoyar al pueblo de Cuba y promover nuestros valores mediante a través de la participación. Después de todo, estos 50 años han demostrado que el aislamiento no funcionó. Es hora de un nuevo enfoque.

Si nos damos cuenta de que en el momento en el que vivimos son imprescindibles numerosos cambios a una mayor velocidad que la que llevan los lineamientos para volver a tener una Cuba construida por los humildes, con los humildes y para los humildes, aprendamos a tratar a todo el mundo como mismo deseamos que todo el mundo nos trate. Tal vez aprendamos una o dos cosas y vivamos en un país mejor.

  1. Es emanciparnos por nosotros mismos y con nuestros propios esfuerzos.

En Cuba distamos mucho todavía de la emancipación, sobre todo económica. La antigua URSS nos llevó demasiado tiempo de la manita con el beneplácito de la mayoría de los cubanos que nunca presintió el derrumbe de la otrora potencia socialista. La heredera del gigante euroasiático, Rusia, nos tiende su mano en numerosos proyectos, no tantos como el pueblo quisiera, a la par que China nos otorga créditos y nos vende quipos electrónicos imposibles de encontrar en otros países, sobre todo por su obsolescencia, incluso programada.

Dicen por ahí que el cubano solo aprende a trabajar cuando emigra a otro país. Esta verdad a medias representa más bien la disposición del cubano a trabajar cuando su esfuerzo está recompensado económicamente y le reporta un nivel de vida digno, lo que dista bastante del picadillo de soya, las pocas onzas de pollo por pescado y el arroz de producción “nacional”.

Transitamos por el interminable círculo vicioso de que no se le va a pagar más a los trabajadores hasta que no sean todo lo productivos posibles, pero los trabajadores tampoco piensan aportarle más al estado mientras los salarios que perciben por su esfuerzo no calcen a sus hijos, llenen sus platos con los frijoles que hoy se cotizan a precio de onza de oro, o paguen unas merecidas vacaciones en un popular campismo con las condiciones que se merecen aquellos que durante once meses den todo de si por la economía o la sociedad de su país.

Estómago vacío le gana a principios casi siempre, hijos pueden más que consignas, y la falta de un techo propio nos hace pensar más que nunca en el hoy, siendo muy difícil planificar el mañana lejos de un sueño de que las cosas hayan cambiado, y el cubano vuelva a tener valor ante los ojos del cubano no solo para arrebatarnos con saña de nuestros bolsillos el exiguo salario que recibimos como pago por unalabor que la mayoría de las veces no está bien hecha.

  1. Es desafiar poderosas fuerzas dominantes dentro y fuera del ámbito social y nacional.

A lo largo de los siglos a los cubanos no les ha quedado otra que luchar contra los intereses extranjeros que siempre han estado interesados en la mayor de las Antillas. Colonia primero, neocolonia después de España y los Estados Unidos respectivamente, nuestra historia siempre ha sido rica en deseos de emancipación y justicia. La sangre de nuestros mejores hijos se derramó en los campos cubanos en un intento supremo por alcanzar la libertad de la mano de la independencia. Ansiosa de nuestra casta la tierra recibió en sus entrañas más tarde a todos aquellos que se rebelaron contra las injusticias y los atropellos de gobernantes títeres, crueles y corruptos.

Triunfó años después la Revolución que en su gesta requirió el supremo sacrificio de todo un pueblo cansado ya de los problemas que Fidel señaló en La Historia me absolverá: El problema de la tierra, el problema de la industrialización, el problema de la vivienda, el problema del desempleo, el problema de la educación y el problema de la salud. En el año 56 de la Revolución aunque distamos al menos 56 años más de ser la sociedad a la que muchos aspiramos, es tal vez el problema de la vivienda lo que más afecta a la población, pero surgen nuevos males a los que hay que enfrentarse. Cual jinetes del Apocalipsis hoy dentro de Cuba campean la corrupción, la indolencia, la pérdida de valores y principios y las indisciplinas de todo tipo.

No hay que buscar la causa de todos nuestros males en el bloqueo externo, ya que en el día a día que vivimos escuchamos con reiteración sobre resultados que no vemos, pero que tampoco exigimos por ellos, abusamos de nuestro prójimo a la menor oportunidad, porque otros abusan de nosotros aunque esto no sea justificación, al tiempo que volteamos la mirada hacia otro lado cuando vemos a alguien “luchando”, aunque sea a nuestro propio costo.

Como mismo todos los años exigimos ante la ONU el cese inmediato del bloqueo con el que los Estados Unidos intenta asfixiarnos, condenemos y combatamos a diario las arbitrariedades y el bloqueo interno que literalmente agobia al cubano. La mayoría de los cubanos votan en contra de estos obstáculos ¿cuántos “cuadros” están a favor?

El pueblo está muy consciente de las necesidades que le agobian y los maltratos que lo irritan, sabe que es el momento de hacer cambios pero estos se resisten, dice lo que piensa en cada esquina y busca el respeto por ello mientras añora un salario que satisfaga al menos sus necesidades básicas. Buscamos todo eso en Cuba sin encontrarlo en numerosas ocasiones. La solución no es salir a buscarlo fuera, pero es la luz al final del túnel para muchos. ¿Alguien nos enciende una vela en Cuba?

  1. Es defender valores en los que se cree al precio de cualquier sacrificio.

Según la Wikipedia Valores tales como: honestidad, lealtad, identidad cultural, respeto, responsabilidad, solidaridad, tolerancia, etc., son fundamentales para el convivir pacífico de la sociedad y en el mundo entero.

La honestidad fue devorada en los años 90 y hoy en día es una rara cualidad que tan solo se refleja habitualmente si no va a causar daños a quien la profesa. Para hablar de lealtad primero será necesario conocer a qué, o quiénes son leales, porque más de uno y hasta de dos que han jurado lealtad a su ideología política, a su religión, a su pareja, su bandera o su patria, se han cambiado de bando. La identidad cultural se puso un lycra con la barra y las estrellas al tiempo que calzaba unos tenis con la bandera de lo que la gente llama Inglaterra a pesar de ser un Reino Unido. La pobre identidad cultural no quiso perderse, solo que los altos precios de un pullover con la imagen del Ché la obligaron a viajar miles de kilómetros para así disfrazarse.

El respeto se evidencia en el trato hacia nuestros mayores, tildados de puros(as), tías, abuelas, etc. sin que medie parentesco o amistad alguna. La responsabilidad también depende de para con quien, porque la responsabilidad de calzar, vestir y a alimentar a los hijos va más allá de muchas cosas. La solidaridad está vigente en nuestros abnegados colaboradores internacionalistas, tan dedicados en lejanas tierras como apáticos en su patria.

Defender estos valores hoy en día implica grandes sacrificios, porque si el amor madre a la Patria no es el amor ridículo a la tierra ni a la yerba que pisan nuestras plantas, tampoco es leal el que se esconde detrás de consignas para expresar en público cosas en las que no cree, no tiene identidad alguna quién critica las prendas extranjeras sin señalar antes la ausencia de las nuestras. Tampoco nos respeta aquel que investido como funcionario nos regala frases hechas y vacías, cuyo objetivo es solo diluir en promesas las responsabilidades con las que debe cumplir y para las que supuestamente lo seleccionó el pueblo, que al final es el que manda en Cuba ¿o no?

  1. Es modestia, desinterés, altruismo, solidaridad y heroísmo.

No es solidario realmente el que profesa atenciones allende a los mares a cambio de dinero, pero que en su propio país ignora los problemas de sus connacionales cuando son un deber que tan solo se paga con la gratitud y un salario poco decoroso.

Si algo caracteriza a gran parte de nuestros funcionarios es lo poco desinteresados y altruistas que son, porque ante sus ojos Tin solo vale cuando tiene, y cuando no, ni timbales.

Porque la gente tiene sentido del día a día y ve que las cosas que realmente importan no cambian, saben que solo el poder del dinero abre la mayoría de las puertas que nunca debieron cerrarse en lo que lamentablemente se ha convertido en el maltrato del cubano por el cubano. Por esas cosas la gente trata de salvarse a si mismos sin pensar en el prójimo ignorando leyes y saltándose medidas, muchas veces sin que estas prohibiciones tengan una verdadera razón de ser. Los pocos que todavía creen en los valores y ocultan tras la modestia un corazón tan grande que no les cabe en el pecho deben ser ubicados en el lugar que les corresponde en nuestra sociedad y tal vez en ese momento tengamos cuadros menos cuadrados y más sinceros.

  1. Es luchar con audacia, inteligencia y realismo.

Levantarse todos los días en un acto de audacia para el cubano común. No es fácil inventar un desayuno con un refrigerador vacío, hacer que el pan de la cuota tenga buen sabor después de tantas horas de mal hecho, que el soyurt no se eche a perder…

Es en ese momento cuando hay que echar mano a la inteligencia y las amas de casa cubanas además usan una pizca de magia para la merienda de sus hijos, el dinero del almuerzo de los mayores, etc.

Entonces chocas con el realismo de que la guagua va demasiado llena y por eso no se detiene en tu parada, que el pasaje de los carretones tirados por caballos cuesta dos pesos, que el jefe llega de último, se va de primero, pero manda a descontarles a los demás.

¿Queda otra que luchar con ese día a día? ¿Se atreve la gente a proponer un cambio? La cosa está difícil, porque para señalar este tipo de problemas casi nunca es el momento o el lugar, a veces ambas cosas. No trates a los demás como no quieres que te traten a ti, parece ser la clase que se perdieron nuestros “funcionarios”. No queda otra que sobrevivir y “luchar”, como eufemísticamente se le llama en Cuba a robar, desviar, hacerse el de la vista gorda, etc.

¿Y los valores? Bien gracias, un día en los 90 rompieron una farola que alumbraba en rojo y por eso aparecieron los directores y mandaron a parar.

  1. Es no mentir jamás ni violar principios éticos.

“Casualmente” cuando una visita del “nivel central” llega de visita “sorpresivamente” a un lugar, este casi siempre está recién pintado, con murales nuevos, banderas y consignas del Comandante en Jefe bien visibles. “Casualmente” la visita de ”arriba” recibe un buen café, una buena merienda y un mejor almuerzo. Con la excusa de que a la visita en le casa también se le brinda lo mejor que tenemos, inventamos hasta el infinito y más allá para congraciarnos y ¡que nadie diga que esto es un soborno! Es un regalito…

Dicen que barriga llena, corazón contento, y con ese amor que nos hace sentir un buen almuerzo estamos dispuestos como visita a hacernos los de la vista gorda ante algunos “detallitos” insignificantes, como por ejemplo pueden ser los desperfectos de los que a diario se quejan los internacionalistas que reciben viviendas recién construidas, lo que no impide que se filtren, le falten muebles sanitarios, no estén terminadas las cocinas… En fin, detalles.

Llegamos hasta el punto de ofendernos si alguien luego nos llama mentirosos: No hemos mentido, tan solo no hemos dicho toda la verdad.

Pero como tenemos sentido del momento histórico, sabemos que la verdad es una cuestión un tanto sobrevalorada en nuestros días que casi nunca llega a cambiar lo que debía cambiar cuando se revela. La ética se da entonces un paseíto por lo que llamamos indisciplinas sociales, porque siempre la cadena se rompe por su eslabón más débil.

Yo tomo entonces la frase de Estelvina para disfrazarme de Liborio y preguntarme:

Entonces, ¿cómo quedo yo?

  1. Es convicción profunda de que no existe fuerza en el mundo capaz de aplastar la fuerza de la verdad y las ideas.

Trincheras de ideas valen más que trincheras de piedra, fue una frase que el cubano escuchó mucho durante las célebres Tribunas Abiertas en Cuba. Las ideas son un arma poderosa, pero sin embargo los métodos educativos utilizados en la mayor parte de nuestras escuelas obligan al esquematismo y combaten la iniciativa. Hoy en día tener convicción sobre algo siendo un simple miembro de las masas es bastante complicado, ya que algunos dirigentes de tercer orden se han encargado de hacernos creer que nosotros no estamos facultados para pensar. “Su verdad”, termina imponiéndose casi siempre a la verdad verdadera, trayendo como resultado la amargura que impera en el cubano.

Es ese mismo cubano con la única convicción de que el día a día que vive no es el que quiere vivir, el que en los coches, las paradas de la guagua y las colas expresa sin pelos en la lengua lo que no dice en las asambleas y reuniones porque allí los “cuadros” son los dueños de la verdad que impera para los que deciden. Es el cubano que arriesga su vida para mejorar económicamente, que pone a la familia primero ante las diferencias ideológicas, que enfrenta peligros en otras latitudes para comprarse una lavadora y un refrigerador, que odia la mentira en las respuestas que recibe todos los días, que ya no tiene fuerzas para luchar por su verdad.

¿Cómo se le devuelve la fe a ese cubano?

  1. Revolución es unidad, es independencia, es luchar por nuestros sueños de justicia para Cuba y para el mundo, que es la base de nuestro patriotismo, nuestro socialismo y nuestro internacionalismo.

Unidad es lo que yo veía cuando pequeño y mis padres salían de noche a hacer trabajo voluntario, o recoger materia prima, no en su propio trabajo en horario de trabajo, porque era una actividad más para cumplir con el sindicato, sino por la conciencia de que el país lo necesitaba. Fue la Independencia lo que Carlos Manuel de Céspedes escogió a pesar de la amenaza de muerte que pendía sobre su hijo Oscar, y que tras la muerte de este lo encumbró aún más en la historia como el Padre de la Patria.

Luchar por un sueño de justicia llevó a un grupo de jóvenes mal armados a asaltar los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes en el año del centenario del Apóstol, mientras que 146 años de batalla incesante abalan el patriotismo de un pueblo ya sin muchas convicciones, pero bien orgulloso de su historia.

Si Revolución es sentido del momento histórico;

si es cambiar todo lo que debe ser cambiado;

si es igualdad y libertad plenas;

si es ser tratado y tratar a los demás como seres humanos;

si es emanciparnos por nosotros mismos y con nuestros propios esfuerzos;

si es desafiar poderosas fuerzas dominantes dentro y fuera del ámbito social y nacional;

si es defender valores en los que se cree al precio de cualquier sacrificio;

si es modestia, desinterés, altruismo, solidaridad y heroísmo;

si es luchar con audacia, inteligencia y realismo;

si es no mentir jamás ni violar principios éticos;

si es convicción profunda de que no existe fuerza en el mundo capaz de aplastar la fuerza de la verdad y las ideas.

Si Revolución es unidad, es independencia, es luchar por nuestros sueños de justicia para Cuba y para el mundo, que es la base de nuestro patriotismo, nuestro socialismo y nuestro internacionalismo.

Por qué a veces pienso que:

  • Los dirigentes y cuadros más cerca del pueblo tienen la mente puesta en los 80´s.
  • Los cambios que Cuba necesita, sin prisa pero sin pausa, no están llegando cuando más el pueblo los pide y los más jóvenes los necesitan.
  • Si todos somos iguales ¿por qué claramente algunos son más iguales que otros?
  • Conseguir un turno médico a tiempo o que nuestros hijos siempre tengan un buen maestro (las mayores conquistas de la Revolución) se acerca más a la utopía que a la realidad.
  • Los que saben, saben y los que no son jefes.
  • Los deseos de cambio se estrellan contra las murallas de la burocracia.
  • Se pueden defender los valores al costo de cualquier sacrificio, pero ¿eso cambia algo?
  • Los niños quieren ser doctores para irse de misión y un día tener una casa propia.
  • La inteligencia solo es un lastre que te hace darte cuenta antes que a los demás que algo no va bien.
  • No decir toda la verdad, es igual que ocultar la verdad o manipularla.
  • Debemos darle un espacio público a todo el mundo para que sin censura exponga sus ideas y comparta lo que piensa que es su verdad.
  • Las personas van a los desfiles para no perder el salario, no tienen una verdadera idea de lo que significa ser independiente, luchan por marcharse de Cuba en lugar de construir una mejor Cuba, carecen en su mayoría de amor a la Patria, ignoran el verdadero concepto de Socialismo y muy pocos llevan un internacionalismo desinteresado y solidario a otros lares.

Amo a mi Patria y apoyo a mi (ojalá) siempre eterno Fidel, pero Comandante, en la Cuba del 2014 ¿estamos al menos la mayoría de los cubanos haciendo Revolución?

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s