Los siete mandamientos del Sistema Electoral en Cuba

Renunciar al principio de un solo partido equivaldría, sencillamente, a legalizar al partido o los partidos del imperialismo en suelo patrio y sacrificar el arma estratégica de la unidad de los cubanos, que ha hecho realidad los sueños de independencia y justicia social por los que han luchado tantas generaciones de patriotas, desde Hatuey hasta Céspedes, Martí y Fidel.

Raúl Castro Ruz[1]

 

La amenaza de los Estados juntos que se llaman a si mismos “América” de una forma muy graciosa (al menos para el hispanohablante), es real en todo el mundo, y mucho más en esta pequeña islita caribeña que se llama Cuba. El bloqueo también es real, lo muerdo cada día en mi plato, no lo encuentro en mis bolsillos vacíos, y camino junto a él todos los días porque no hay transporte. Si el cubano que nació después de 1959 tiene algo presente desde el primer día, es que Estados Unidos es el país de los malos que fabrican bueno, y que siempre avanzamos “a pesar del bloqueo”, o no avanzamos “por culpa del bloqueo”. Esta lógica con mucho de verdad y no menos de conveniencias para muchos, obviamente tiene que verse involucrada en un asunto tan doméstico y sin embargo tan mediático como pueden ser las elecciones en Cuba. Sigue leyendo