Revolucionarios confundidos

Recibimiento al crucero Adonia

Pasajeros del Adonia posan junto a bailarinas cubanas en la terminal de cruceros de La Habana. Ramon Espinosa AP

En momentos en que la reciente visita de Obama a Cuba tiene a más de un dirigente necesitado de un cambio de pañales, y la tan esperada revalorización del maltrecho peso cubano hace pensar en que los pasos de bebé pueden llevar a alguna parte, más de uno se preocupa con la cotidianidad de esta isla del Caribe. Por ahí tenemos a la Graziella Pogolotti escribiendo sobre las mini banderas cubanas que mini cubrían a las cabareteras que recibieron al crucero Adonia, vendiéndoles tal vez la idea de que carne barata es lo que se sobra en Cuba. Otros se pelean por cuanto aportan a la cultura y al país los Vin Diesel y las Chanel, tal vez sin notar que el enemigo está agazapado y al acecho. Preguntar por ejemplo al presidente del ICAI que no supo responder a una pregunta tan sencilla como era cuánto le pagaron a Cuba por rodar en La Habana Rápido y Furioso.

Ya lo he citado en otros artículos, pero siempre tengo presente la frase de Cicerón que da título a la novela y película Enemy at thegates (Enemigo a las puertas):

Una nación puede sobrevivir a sus tontos y aun a sus ambiciosos, pero no puede sobrevivir a los traidores que se encuentran en ella misma. Un enemigo a las puertas es menos temible porque muestra sus banderas abiertamente en contra de la ciudad. Pero el traidor se mueve entre los que están a la puerta abiertamente, su murmullo se mueve desde los callejones hasta los pasillos del gobierno mismo.

La frase me vino otra vez a la mente luego de que una funcionaria del gobierno en Cienfuegos tachara de, “revolucionarios confundidos”, a algunas personas reunidas para reclamar ciertos derechos y exponer ciertas quejas relacionadas con el monopolio ETECSA. La burócrata señalaba que esa división era la que pretendía el “enemigo” a la vez que alertaba que ya estaba bueno de escribir cartas al PCC para quejarse. Lamentablemente este tipo de personas son las que colaboran, muchas veces sin darse cuenta, con aquel “enemigo” que desde chamacos nos enseñaron que eran los americanos, los que, por cierto, la mayor parte de las veces muestran sus banderas. Puede ser que el empeño de esta compañera por cesar las misivas al Comité Central y al Consejo de Estado sea loable, ya que como todos saben en Cuba el papel es un bien preciado y de muy poco sirve últimamente quejarse a estas instancias, como no sea para generar nuevos papeles. Si el “enemigo” realmente quiere hacernos daño, no debe bloquear las transacciones en dólares, las medicinas o los alimentos, sino los elementos de trabajo de la burrocracia.

Barack  y Michelle Obama junto al mesero que los atendió en la paladar San Cristobal

Barack y Michelle Obama junto al mesero que los atendió en la paladar San Cristobal

Confundidos están muchos de aquellos que disfrazados de revolucionarios resultan inaccesibles al pueblo, mientras el mismísimo POTUS comía en una paladar cara como cualquier nuevo rico, e ironizaba al tiempo que conversaba con Pánfilo. El otro día escribía en uno de los tantos comentarios que me ha censurado Cubadebate (en los que, por cierto, no ofendo a nadie, no ataco, uso groserías o tengo casi faltas de ortografía) que nadie espera ver a nuestros dirigentes en una cola o cogiendo coches (aunque el siempre recordado Nelson Torres es una enorme excepción), lo que se espera de estos es que simplemente cumplan con su trabajo y recuerden que, al menos en apariencias, se deben al pueblo.

Escuché por ahí que se piensa estudiar un documento sobre la reciente visita de Obama, pero nadie me ha contado sobre una reunión cancelada para visitar por sorpresa aquellos lugares de los cuales los “revolucionarios confundidos” se quejan al Comité Central y al Consejo de Estado, por los que de seguro, el gringo no pasó. Mimismo quisiera un día poder estrechar la mano de Ramiro Valdés y conversar media hora con él, pero rodeado como está de muchos “revolucionarios confundidos” que lo aíslan del pueblo que quiere contarle con que lloran y ríen, el deseo se convierte en utopía.

img_1490Confundidos aquellos que siguen anclados a los 80´s en una era donde la Internet difunde al instante los errores que no puede destacar la prensa porque daría armas al “enemigo”. Confundidos esos que se escandalizan por ver la bandera cubana cubriendo apenas las carnes de una muchacha, pero miran impasibles como se vende la estrella solitaria a precio de oro, solo accesible para foráneos, igual que la famosa imagen de Korda que no acompaña el pecho de miles de jóvenes cubanos que orgullosos la lucirían. Si queremos resultados distintos, no hagamos siempre lo mismo, pero seguimos seleccionando una y otra vez a falsos revolucionarios por el tono en que gritan las consignas y a veces las amenazas, no por el corazón que les late dentro del pecho.

Vergüenza siento, cuando uno de esos funcionarios con más vocación de luchador sumo que de servidor público, arenga a las masas con frases preconcebidas dichas en tono apocalíptico, cargando contra cualquiera que no esté de acuerdo con sus ideas, incluso cuando esta persona haya aportado su vida al desarrollo del país.

Cuba, maltrecha y a veces adolorida, sigue en pie por más de 50 años a pesar de bloqueo y por culpa del bloqueo. Una oposición que organiza huelgas de hambre con ensaladas de aguacate, con más damas de apoyo que de blanco, con más burócratas ocupados en conseguir sus dietas que en hacer algo por su cuadra, tampoco representa alternativas que realmente beneficien al de a pie. Muchos menos aquellos que agazapados tras los dirigentes históricos de la Revolución, pretenden quemar libros y herejes en nombre de una unidad que no permite que se cuestione lo que “está establecido”, aun cuando ciertas disposiciones son las que deberían quemarse.

No nos confundamos, el señor Obama no va a resolvernos nuestros problemas, pero tampoco resolveremos nada con el silencio, la apatía y los falsos conceptos. Perfeccionar nuestro sistema no implica renunciar a nuestras conquistas o a nuestros derechos, pero si respetar los de otros que no piensan como nosotros. El que todavía piense que cerrando los ojos las cosas no van a suceder, que si no se publica en el Granma la gente no se va a enterar, y que todo el que tenga una opinión diferente es de la Seguridad del Estado o la oposición, ese, es un revolucionario confundido.

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