Cuestión de semántica

Vivir en Cuba es complicado, no solo por cuestiones económicas sino por nuestra propia idiosincrasia que nos hace ver que aquí todo es más grande. Hay más calor que cualquier otro lugar, somos los mejores bailadores del mundo, y ni que decir de los amantes más fogosos. Todo tiene que ser auténtico, por ello nuestros dirigentes nos hacen ver la vida “a la cubana” al tiempo que buscamos nombres propios para pretender que somos los descubridores del agua que no está ni fría, ni caliente.

Así “decidimos” llamar a la crisis económica que comenzó como resultado del colapso de la Unión Soviética en 1991 “Período Especial”, coches a los carretones tirados por caballos y jineteras alas trabajadoras sexualesque, por otros lares, sin tener el grado de escolaridad de las nuestras, son vulgarmente llamadas put… prostitutas.

En 1968 se había llevado a cabo la llamada Ofensiva Revolucionaria, en la cual pasaron a manos del Estado hasta los puestos de venta callejeros. Incluso la mítica Bodeguita del Medio fue cerrada y sus paredes pintadas, por lo que se perdieron las firmas originales que las personas estampaban en ellas. Cuando llegó la crisis, perdón, el Período Especial, se autorizó lo que bautizamos como “Trabajo por cuenta propia” o “Cuentapropismo”. Dañar nuestros sensibles oídos de cubanos bien educados con palabras tan feas y proclives a las malas interpretaciones como trabajador autónomo, trabajador independiente o empresario individual quedaba fuera de toda discusión. Cualquier semejanza con los negocios privados de antes de 1968 era totalmente intencionada, pero no se podían llamar igual porque ya eso sería demasiado.

Más tarde se autorizó lo que pomposamente bautizamos como Cooperativas NO Agropecuarias, que sin pretender descubrir por donde le entra el agua al coco no es más que una empresa privada,con un dueño al que eufemísticamente se le llama presidente, mientras que los empleados se hacen llamar “socios”.

Por eso nuestros deportistas son “contratados”, nunca profesionales. ¿Cómo podría ser de otra manera si los profesionales de la salud y el deporte brindan una “ayuda solidaria” por la que el estado percibe una buena remuneración?

El 2016 recién comienza, pero no se avizora el llamado de al pan, pan, y al vino, vino. Así los directivos seguirán “desviando recursos” mientras que los plebeyos roban. Estos mismos dirigentes que siguen siendo “compañeros” aunque nos acompañen poco, o nada, ya que los días de “atención a la población” curiosamente siempre tienen reuniones impostergables por lo que no se puede atender a la población.

Dice un refrán que me aprendí desde pequeñito que, aunque la mona se vista de seda, mona se queda. Podemos llamar las cosas como nos dé la gana, pero la realidad nos dice que cambiarlas de nombre es tapar el sol con un dedo y si hay que retomar viejas costumbres que desterramos a la fuerza, algo no está funcionando bien.

Que nadie piense que critico, tan solo lo hago notar.

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