Las causas de la emigración cubana ¿cuestión de fe?

En 1995 Carlos Varela lanzó su CD “Como los Peces”, que en el tema que le daba nombre al disco nos contaba como los muchachos hablaban de desilusión y en silencio iban al mar y se largaban… como los peces, mientras en la cara de una madre había una lágrima rodando. Si la canción la hubiera escrito a finales de 2015 en plena crisis migratoria de cubanos la hubiera titulado diferente y contado sobre como los muchachos hablan de desilusión y en silencio iban al aeropuerto y se largaban a Ecuador… como las mulas.

Hace algunos días el trovador Silvio Rodríguez en su blog Segunda Cita se refería a la situación de estos migrantes cubanos destacando como la supuesta buena voluntad que se esconde tras la propuesta del canciller de Costa Rica de crear un corredor humanitario para que estas personas puedan arribar finalmente a los Estados Unidos, se esconde una tamaña hipocresía que no aboga por el mismo trato para otros latinoamericanos que no cuentan con una ley única en el mundo como la es la de Ajuste Cubano y su política de “Pies secos, pies mojados”.

Crece el número de emigrantes cubanos en Panamá

Crece el número de emigrantes cubanos en Panamá

Como si no fueran pocos los hijos paridos por Catana, el pasado jueves el diario cubano Granma informaba (gracias Internet!!!) que a los más de 4 000 cubanos en Costa Rica se sumaban unos 1 200 en un pequeño pueblo de Panamá, que no contaba con las mínimas condiciones para sustentar y alojar a tantas personas.

Para nadie es secreto que el bloqueo comercial, económico y financiero de Estados Unidos en contra de Cuba impuesto arbitrariamente por el imperio del norte en 1960 y recrudecido en 1962 ha provocado una crisis económica en la isla con privaciones de todo tipo que aumentaron tras el derrumbe del campo socialista y la desintegración de la Unión Soviética. Si la preguntamos a “nuestros blogueros” tildados por el exterior como oficialistas y en interior muchas veces como “globeros”, toda la culpa es de los malos que fabrican bueno por “engañar” a estas personas para que persigan el sueño americano mientras que los que les dan a oler la zanahoria empuñan tras la espalda el garrote para intentar asfixiar al resto de los cubanos.

Dicen por ahí que, a Dios, lo que es de Dios, al César, lo que es del César. Las malas decisiones que se han tomado en la isla a lo largo de más de 50 años han provocado un bloqueo interno que hace tanto o más daño que el impuesto por el país del norte y al que sin embargo no se le hacen Proyectos de Resolución contra el bloqueo interno para presentar en la ONU. La prensa mira hacia otro lado, aunque en el IX Congreso de la UPEC y los discursos de Raúl Castro se pidiera la denuncia de la verdad verdadera y los nombres de los culpables.

Según una entrevista ofrecida por el Comandante en Jefe Fidel Castro en 1987:

“[…] cuando hay buenos cuadros, buena dirección, todo marchaexcelentemente bien […]”.

Obviamente hay algo en Cuba que no cuadra, por lo que una revisión profunda de nuestra política de cuadros no sería descabellada. Lo dijo el mismo Fidel en la ciudad en Santa Clara en 1965:

“[…] formar capitalistas no es difícil, no requiere prácticamente ningún trabajo;formar cuadros comunistas requiere esfuerzos, requiere trabajo, requiereselección ardua, y requiere de todos aquellos que de una forma uotra intervienen en la selección de los hombres […]”.

Solo para nuestros medios oficiales es un secreto que la maltrecha economía cubana se desangra por salideros comparables con los de agua, abasteciendo el mercado negro más descarado del mundo, que vocea en las calles lo mismo espejuelos de cualquier graduación que veneno para moscas y cucarachas. Privaciones económicas han existido muchas en la isla durante toda nuestra historia, también emigración, solo baste recordar los animados de Elpidio Valdés donde los tabaqueros cubanos radicados en los Estados Unidos apoyaban de diversas maneras al mambí, ficción basada en la realidad de nuestro José Martí. Es tras el triunfo revolucionario de 1959 que se comenzó a manipular el tema migratorio cubano dándole facilidades que no existen para ningún otro país del mundo.Según Cien horas con Fidel, tan solo entre 1959 y 1962, se marchan a Estados Unidos más de 270 mil personas, entre ellas miles de médicos, ingenieros, maestros, profesores y cuadros técnicos.

Como era de esperar la crisis de los cubanos en Costa Rica ha sido ampliamente manipulada por mercenarios y medios de prensa extranjeros, pero también por nuestros políticos que no tienen ningún apuro en normalizar las relaciones con nuestro vecino del norte si juzgamos por la velocidad con la que los apedrean en la palestra pública llevando como punta de lanza a la llamada Ley de Ajuste Cubano y su política de Pies secos, pies mojados.

Lo cierto es que a la generación nacida en los 80´s y forjada en los apagones de los 90´s, que conforma mayoritariamente a estos espaldas mojadas a la cubana, todo este tipo de rejuego político se une a una larga lista de insatisfacciones que tomados de la mano junto a una pérdida de valores tras la dualidad monetaria en Cuba, los han llevado a creerse cualquier cuento sea verdadero o falso, pero que les prometa otro futuro.

Es muy triste decirlo, pero el cubano simplemente ha perdido la fe en que el gobierno y las instituciones oficiales les resuelvan sus problemas. Ya no son solo los lumpen, las personas de bajo nivel o simplemente la llamada “escoria” los que se marchan. Recientemente hubo que restringir el viaje de muchos de nuestros especialistas en Salud Pública porque muchos de ellos quieren emigrar unidos a una larga lista de profesionales de todo tipo. En el artículo Que se vayan ¿la nueva estrategia de la economía en Cuba? decía que las conversaciones en nuestras calles parecen un derbi de jonrones por aquello de que fulanito se va, o menganito se fue y la juventud que debe darle continuidad al país se va, se vaaaaaa, ¡se fue!

El cubano quiere ver una película para entretenerse, no para educarse en nada, mucho menos en política. Quiere ver la TV en horario estelar para relajarse y despejar, no para escuchar de producciones infladas, reuniones, o visitas de embajadores y emisarios extranjeros. Se ha perdido la fe porque esa misma televisión dice muchas veces que el bache de la esquina de tu casa no existe, aunque todos los días tengas que sortearlo, que la calidad del pan ha mejorado, aunque sabes que si lo guardias para el desayuno ya tiene mal olor, y repite una y otra vez los logros y las victorias de nuestros médicos más allá de las fronteras aunque tu consultorio esté vacío o te maltraten en el hospital.

Lo peor es cuando a los medios llega alguna queja ciudadana y la institución correspondiente le da respuesta. Es un acto de fe el creer que las cosas puedan mejorar cuando estas respuestas, inclusive las que están a tu favor, están plagadas de justificaciones que hacen dudar a más de uno sobre las verdaderas intenciones de los que se esconden tras esas réplicas. No se puede tener fe si una y otra y otra vez las instituciones se equivocan en esos trámites maquiavélicos y son los ciudadanos quienes literalmente deben pagar por ello. No solo de pan vive el hombre y si la economía tiene peso en el actuar de estas nuevas y no tan nuevas generaciones que abandonan el país, la burocracia, la autocomplacencia y los males que corrompen desde adentro a nuestra sociedad conspiran contra los deseos de quedarse y hacerlo bien. ¿Para qué? se dicen algunos, un solo palo no hace monte ni una sola persona va a cambiar Cuba, pero se imaginan una isla donde cada persona hiciera bien por lo menos el trabajo por el que le pagan. Lo sé, es difícil imaginarlo y por eso la gente ha perdido la fe.

Las hadas de los cuentos se mueren cuando los niños dejan de creer en ellas, nuestra sociedad se va apagando porque el protagonista principal, el pueblo, se siente fuera de las decisiones que se toman y no ve en las promesas a largo plazo un escape para sus problemas más inmediatos. Se pierde la fe cuando una y otra vez los encargados de resolver los problemas lo hacen mal por diversas causas y sin embargo siguen ahí contra viento y marea. La gente ya no quiere luchar, quiere simplemente que las cosas cambien.

Muchos verdaderos revolucionaros tienen crisis de fe y no se ve al final del camino ninguna figura política que haga pensar en un relevo salvador. Hace muchos años en una clase de marxismo un colega argumentaba que la gente en Cuba no era martiana-marxista-leninista, sino Fidelista. La Revolución era para muchos una religión y el Comandante su profeta. Ahora que Fidel ha pedido ser llamado solamente “compañero”, ya no hay a quien decirle “pa´ lo que sea Fidel, pa´ lo que sea”, y esta nave todavía necesita de un timonel capaz de convocar a las masas cuando haga falta.

En un artículo publicado recientemente en su blog Cartas desde Cuba, el periodista Fernando Ravsberg se preguntaba si el gobierno y el PCC estaban a la vanguardia de la sociedad cubana, al tiempo que señalaba que para estar en la vanguardia es imprescindible saber hacia dónde dirigirse y caminar tanto o más rápido que el resto de la tropa, de lo contrario se termina en el pelotón de los rezagados.

La gente no ve clara esa vanguardia y ha perdido la fe, mientras los muchachos hablan de desilusión y en silencio van al aeropuerto y se largan a Ecuador… como las mulas.

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