Relaciones USA-Cuba: Lo que se esconde tras el cambio

Valorar a un personaje “positivo” de la historia de Cuba siempre fue muy sencillo para mi. Desde pequeño aprendí que poniendo que era valiente, decidido, honesto y honrado ya tenía un tercio de los puntos. Si era del siglo XIX además había que agregar que era independentista y antiesclavista, si del siglo XX, antimperialista y muchas veces latinoamericanista, y eso me garantizaba el 90% de los puntos, pues saber dónde nació y lo que hizo era totalmente irrelevante ante esos adjetivos. Como perro viejo no aprende trucos nuevos, según nuestra prensa latinoamericanista y antimperialista el restablecimiento de las relaciones entre los Estados Unidos y Cuba se debe a la firmeza de nuestros principios y a la opinión internacional, ya que los poderes ocultos que rigen en el mundo no tienen relevancia comparados con el tamaño de nuestros co….. corazones.

El discurso está muy bien para todos aquellos ignorantes cuya definición básica del país del norte es que son los malos que intentan acabar con Cuba, o simplemente los malos que fabrican bueno. Varios amigos y familiares se me han acercado por estos días para conocer mi parecer sobre este restablecimiento histórico que gran parte del pueblo cubano espera que se refleje directamente en sus platos. A estas personas siempre les recuerdo que Estados Unidos tiene el mejor presidente que el dinero puede comprar. Obama, el primer negro que ha logrado llegar a la Casa Blanca en la historia de ese país ha basado siempre sus campañas en que es tiempo del cambio. El cambio no le ha impedido que su administración incremente el nivel y ritmo de las deportaciones de inmigrantes ilegales y que lleven los conflictos bélicos por el mundo a un nivel superior. Ante la incredulidad de los votantes y la oposición de los republicanos en el Senado y el Congreso Obama, quién no puede presentarse nuevamente para ser electo como presidente, intenta dar forma a un legado de política exterior que mayormente se ha definido por las crisis alrededor del mundo y así allanar el camino a la Casa Blanca para su partido.

Si en Cuba al presidente lo eligen el Parlamento y el PCC, y muchos ya sabemos quién será el próximo presidente, en Estados Unidos la victoria está dada por qué candidato es el que ha logrado el mayor apoyo de las transnacionales y ha recaudado más dinero. En mi artículo “Los últimos soldados de la Guerra Fría y la que se avecina en Cuba” resaltaba que Obama dejaba bien claro que la política de su país hacia Cuba por más de cincuenta años había fracasado, lo que dejaba ver entre líneas el interés por evitar el “pulseo” y apostar por el cambio “suave”. Un detalle fundamental se revelaba en su discurso del 17 de diciembre pasado:

Creo que las empresas estadounidenses no deberían ponerse en desventaja y que un aumento en el comercio es bueno para los estadounidenses y para los cubanos. Por lo tanto, facilitaremos transacciones autorizadas entre Estados Unidos y Cuba. Se permitirá a las instituciones financieras de EE.UU. abrir cuentas en instituciones financieras cubanas. Y será más fácil para exportadores de EEUU vender productos en Cuba.

En mayo pasado numerosos medios internacionales se hicieron eco de que en ese mes comenzaría a operar Engage Cuba, un grupo bipartidista de cabildeo[i] respaldado por más de una docena de empresas de la lista Fortune 500. La iniciativa cuenta con el respaldo de Alan Gross, el contratista relacionado con la USAID que estuvo detenido en Cuba desde 2009 y formó parte del canje por los llamados Cinco Héroes en diciembre pasado. Según el Diario Las Américas,Steven Law fungirá como asesor principal de este proyecto concebido con la ayuda de Luis Miranda. El primero es un exdirectivo de la Cámara de Comercio de Estados Unidos y actual presidente del poderoso comité de acción política American Crossroads, lobby que invierte millones de dólares para respaldar a candidatos y causas republicanas, y estará acompañado por el demócrata Lucas Albee en Engage Cuba, mientras que Miranda fue exdirector para medios hispanos de la Casa Blanca y asesor del presidente Barack Obama. Esta alianza bipartidista deja bien claro que por la plata baila el mono.

Forman parte del grupo además dos prominentes “lobbystas” republicanos, de la firma FierceGovernmentRelations. La exayudante de George W. Bush Kirsten Chadwick encabezará el grupo de cabildeo en la Cámara de Representantes, mientras que Billy Piper, exasesor del senador Mitch McConnell, lo dirigirá en el Senado.

Es que seamos sinceros, parafraseando a un programa infantil en Cuba hace falta de todo, o de casi todo, por lo que las empresas de cualquiercosaypais ven a la mayor de las Antillas como un jugoso mercado que hasta el momento solo se abría a contados países y en el que Rusia, China, Brasil y España ya llevan la delantera. Es por ello que el diario The Wall Street Journal señalaba que muchos norteamericanos ven a Cuba como una gran oportunidad potencial y ya compañías de telecomunicaciones y tecnología han comenzado a explorar el mercado cubano bajo algunas exenciones al embargo anunciadas por Obama en a finales de 2014.

Pese a que miembros de los dos partidos mayoritarios han expresado su apoyo, muchos republicanos afirman que mayores relaciones con Cuba no conducirán a una mayor apertura en materia de libertades, ni a más democracia en la isla. El artículo “The New York “Granma” o la patada americana al bloqueo” publicado en noviembre pasado citaba a la BBC señalando la presencia de los senadores Robert Menéndezpor Nueva Jersey, y Marco Rubio por Florida, dos cubanoamericanos de peso en el Comité de Relaciones Exteriores como principales críticos a esta apertura. Por aquel entonces, un mes antes del anuncio del restablecimiento de las relaciones entre ambos países, ya el blog Desde adentro de Cuba resaltaba como The New York Times estaba preparando un favorable estado de opinión con vistas a que los grandes inversores estadounidenses pudieran acceder al mercado cubano, resaltando al Heberprot P como uno de los principales productos de interés.

Tal vez comerse un McDonald’s “de “verdad” acompañado de una buena Coca Cola en el malecón de Cienfuegos, al tiempo que se navega en Facebook no sea más una utopía dentro de muy poco (ya la menos hay Facebook cerca del Malecón), pero solo significa que los Estados Unidos le han cambiado la ropa a la mona, mientras las intenciones son las mismas. Según el blog Café Fuerte a dos semanas de oficializarse el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Wahington y La Habana, Estados Unidos reafirmó su llamado compromiso con la defensa de los derechos humanos en Cuba e insistió en que su política migratoria hacia los cubanos no sufrirá cambios en la nueva etapa.

Un documento emitido por el Departamento de Estado el lunes pasado abordó en extenso las prioridades de EE.UU. y recalcó que “la Administración no tiene planes de alterar la política migratoria actual, incluyendo la Ley de Ajuste Cubano. Estados Unidos sigue apoyando la emigración segura, legal y ordenada desde Cuba a Estados Unidos, y la plena aplicación de los acuerdos migratorios existentes con Cuba”. Según el propio blog hasta el pasado junio, 2,798 cubanos habían sido interceptados en el Estrecho de la Florida, zonas adyacentes, o habían logrado llegar a las costas estadounidenses por vía marítima. A la vez, más de 17,000 se habían presentado en la frontera mexicana para pedir asilo a las autoridades migratorias.

Según El Nuevo Herald docenas de estos cubanos que entraron recientemente a los Estados Unidos a través de la frontera mexicana, han estado durmiendo a la intemperie en el Doral, ya que la agencia ChurchWorldService (CWS) les ofreció llevarlos a un refugio temporal para desamparados pero sin garantías de que podrían conseguir una cama. Tampoco les ofrecieron alojarlos en un hotel, lo que era una práctica usual en el pasado al tiempo que les adjudicaban las citas para septiembre. Informaron además que la prioridad de la agencia ahora mismo eran los balseros cubanos. El diario también se hace eco de las palabras de Juan Torres, quien también llegó recientemente a EEUU a través del puesto fronterizo en Laredo:

“Gracias a la bondad de esta gente (miembros de la comunidad cubana en Miami) es que no nos hemos muerto de hambre”

Antonio Mora, también durmiendo en la calle, llegó a Miami desde Laredo el 4 de julio, el día de la independencia, junto a otros tres cubanos. “Llegamos sin dinero ni familia aquí”, dijo Mora. “En Cuba se dice que el gobierno de EEUU da asilo a los cubanos” comentó el joven de 27 años que lamentó tener que esperar hasta septiembre para su cita. “Mientras tanto tenemos que estar aquí a la intemperie”. Otro miembro del grupo, Yurinel Fonseca, agregó que todos estaban “muy decepcionados” con el trato que estaban recibiendo.

Por lo pronto el único cambio visible para los cubanos de a pie en Cuba es que los Estados Unidos podrán izar su bandera en la isla. Parece que en las relaciones entre ambos países hay, pero a la mayoría de los cubanos no nos toca. Por lo pronto a disfrutar del Wi-Fi quien lo pueda pagar.

[i]Para los que no tengan idea, según Wikipedia un lobby (del inglés “vestíbulo”, “salón de espera”), en español, grupo de cabildeo o grupo de presión, es un colectivo con intereses comunes que realiza acciones dirigidas a influir ante la Administración Pública para promover decisiones favorables a los intereses de ese sector concreto de la sociedad.

 

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