Por qué fracasan los negocios privados en Cuba. Una mirada desde adentro

La iniciativa privada abunda en la Cuba del 2015. Algunos marchan por la senda derecha a pesar de las numerosas barreras que encuentran a su paso, mientras que otros prefieren la vieja usanza inglesa y se mueven por la izquierda. Los motivos para desplazarse por una u otra senda son diversos y no vienen al caso, por lo que tampoco abundaré en por qué las personas deciden desvincularse laboralmente del sector estatal, o el sector estatal decide desvincularse de las personas.

Desde octubre de 2010 se ha fomentado en nuestro país el resurgimiento del trabajo por cuenta propia, que no es más que el impulso a la creación de negocios privados. Los llamados trabajadores “disponibles” fueron alentados a adentrarse en este nuevo mundo económico bajo las promesas de capacitación y un mercado mayorista que les permitiera adquirir los productos imprescindibles para su actividad. Transcurrido el primer trimestre de 2015 la primera de las promesas da tímidos e inexpertos pasos, mientras que la adquisición de materias primas es uno de los talones de Aquiles para el sector.

Aquí avizoramos el primer problema: falta de capacitación y aptitudes para asumir una empresa. Seamos claros, no todo el mundo tiene el espíritu emprendedor que se necesita para este cambio radical en la vida del que dependen muchas veces no solo el futuro del trabajador en cuestión, sino el de toda una familia. Mientras más adaptada está una persona a realizar la misma labor durante años, más duro y complicado será de asimilar un futuro incierto. Una secretaria de toda una vida solo sabe (en el mejor de los casos) mecanografiar, justificar al jefe y tal vez limpiar. Encontrar una actividad cuentapropista en la que se pueda desempeñar exitosamente y a la vez tener ganancias que justifiquen su trabajo, es el primer gran reto al que hay que enfrentarse cuando nos adentramos en este mundo.

Pero seamos optimistas, ya escogimos una actividad acorde a nuestros conocimientos, ahora solo necesitamos iniciarla. Es una práctica habitual en cualquier país del mundo iniciar un negocio con capital ajeno, sea cual sea la magnitud de nuestros proyectos. Ahorrar sumas más o menos considerables mediante el trabajo diario para iniciar nuestros negocios es virtualmente imposible, por lo que en otros países acudiríamos a las hipotecas, los créditos bancarios o la búsqueda de un socio capitalista. Otras opciones allende a los mares son los programas de financiamiento y las cajas de ahorro. En nuestro país los créditos bancarios a personas naturales son irrisorios en comparación con los costes de un proyecto de envergadura, al tiempo que son necesarias las figuras de los codeudores, una especie en extinción que garantiza al banco el retorno de su platica en caso de que nosotros no seamos capaces de hacerlo.

Se impone entonces una segunda dificultad: reunir el capital requerido. Para calcularlo lo primero que necesitamos conocer es a cuánto ascenderá  nuestra inversión inicial, que no es más que la cantidad de dinero con la que compraremos todo lo que se requiere para comenzar a funcionar: gastos de remodelación o pintura de un local, gastos para trámites y permisos, etc. Aunque parezca que solo necesitamos solventar estos gastos para iniciar, nuestra pequeña empresa requerirá además un capital de trabajo que permitirá enfrentar cualquier contingencia durante nuestros primeros tres meses y que permitirá cubrir los sueldos, luz, teléfono, materia prima, etc.

¡Listo, ya tenemos el dinerito para empezar! A modo de cooperativa no agropecuaria revenderemos el refresco de 10 pesos a 12, por lo que ganaremos dos pesos por cada refresco que se venda. Si vendemos 100 latas al día, ganamos limpiamente 200 pesos, ¿o no? Este es el tercer problema al que se enfrentaría Liborio cuando inicie su negocio y que viene desde arriba: falta de conocimientos elementales de contabilidad. El pobre Liborio piensa que tiene una idea clara de que los costos son la cantidad de dinero que la empresa necesita para funcionar, pero lo que no sabe es que los costos se dividen en directos e indirectos. Así los costos directos serían la suma de los costos de la materia prima y del pago a la mano de obra directa. Cómo su empresa es de tipo comercial, ya que compra y vende productos terminados (que a pesar de lo que muchos piensen en Cuba NO está mal hecho) todos sus costos son del tipo indirecto, que no son más que la suma de los conceptos de renta, publicidad, intereses, fiscos, ONAT y todos los demás gastos que no tengan directamente que ver con la elaboración del bien o servicio.

Liborio abonará entonces una cuota mínima mensual a la ONAT de 200 pesos por su cafetería de alimentos ligeros + seguridad social + 10%. Pagará además la electricidad que consume la nevera en la que enfría sus refrescos y el transporte que necesita. Si vende 100 latas de refresco diarias durante 30 días del mes, entonces:

Concepto Costo indirecto
ONAT 200
Seguridad social 87.50
10 % 3 600
Electricidad 100
Transportación 200
Latas de refresco 30 000
Total 34 187.50

 

Hasta el momento todo va bien. Aunque Liborio pensaba que si gastaba 30 000 pesos en el refresco y recuperaba 36 000 obtendría 6 000 pesos de ganancias y hasta ahora solo ha recuperado poco más de 1 800 pesos, las cosas aún marchan. Lo que el pobre no sabe es que todavía no termina con los costos indirectos. Toda empresa que se respete tiene en cuenta los conceptos de depreciación y amortización. Como Liborio ejerce en su casa y no tiene cartel, dejemos a un lado la amortización y concentrémonos en la depreciación, que no es más que el desgaste físico de los bienes tangibles, en este caso su nevera, por el uso, pérdida de valor y obsolescencia. El freezer le ha costado la friolera de 10 000 pesos, y él calcula que con el uso que le da le dure al menos cinco años sin problemas. Un sencillo cálculo indica entonces que por concepto de depreciación deberá guardar mensualmente 167 pesos. Usted dirá ¿para qué, esto en realidad no es una empresa? El motivo es muy simple, es mucho más asequible para nuestro bolsillo guardar 167 pesos mensuales y comprar un freezer nuevo al cabo de cinco años, que desembolsar otros 10 000 pesos de un tirón. Piénselo.

La suma asciende ahora a 34 354.50 pesos pero las malas noticias continúan. Liborio no puede vivir saqueando constantemente  la caja de su empresa, por lo que necesita asignarse un salario.  Asignarte un salario digno garantizará que puedas cubrir tus necesidades y evites apropiarte de las utilidades de la empresa, lo que le permitirá a tu negocio crecer por si mismo sin que el dinero tenga que competir con tus necesidades. Así podrías adquirir por ejemplo un segundo freezer para vender helados. Para fijarse un salario Liborio ha debido reflexionar sobre cuáles gastos en su vida son imprescindibles y cuáles no, y finalmente ha fijado el monto de su sueldo en 1 500 pesos.

Cuando sumamos este otro gasto a los anteriores, el nuevo monto asciende a 35 854.50. Recordemos que por concepto de vender refrescos que cuestan 10 pesos a 12 pesos, ingresamos mensualmente 36 000 pesos. Si restamos nuestros costos esto nos deja un margen de apenas 145.50 pesos. ¡¡¡¿¿¿Qué pasó entonces con los seis mil pesos de ganancia previstos???!!! se pregunta Liborio. Muy sencillo, nunca tuvo en cuenta los costos indirectos a pesar de que siempre estuvieron ahí. Una sencilla operación matemática nos demuestra que cada lata de refrescos tiene ahora un coste real de aproximadamente 11.96 pesos. Saque usted sus propias conclusiones sobre si fue una buena idea desde el principio. Algunos pensarán que si, porque al final se han embolsado 1 500 pesos, pero la verdad es que a este paso nuestro negocio solo crecería y se mantendría a expensas de nuestras ganancias personales. Las eventualidades también existen, y como las arcas del negocio están casi vacías no habrá capital para asumir los pagos. Hago notar que en todos estos costos no se ha tenido en cuenta el pago anual a la ONAT, por lo que probablemente nuestra empresa esté en números rojos y se vaya a la mier… digo, a la quiebra.

Otras contrariedades que repercuten en el fracaso son:

  1. No preparar un plan de negocios:

Según Wikipedia, el plan de negocios es una declaración formal de un conjunto de objetivos de una idea o iniciativa empresarial, que se constituye como una fase de proyección y evaluación. Se emplea internamente por la administración para la planificación de la empresa y complementariamente, es útil para convencer a terceros, tales como bancos o posibles inversores para que aporten financiación al negocio. A lo anterior podemos agregar que este plan o proyecto de negocios, sirve tanto para iniciar como para mejorar la empresa.  El plan de negocio puede ser una representación comercial del modelo que se seguirá. Reúne la información verbal y gráfica de lo que el negocio es o tendrá que ser. También se lo considera una síntesis de cómo el dueño de un negocio, administrador, o empresario intentará organizar una labor empresarial y llevar a cabo las actividades necesarias y suficientes para que tenga éxito.

  1. No realizar un estudio previo del mercado:

En nuestro plan de negocios definiríamos cuál sería nuestro mercado meta, conociendo además las necesidades que ya satisface la competencia, y las que no. Un consejo: No todos los negocios con características similares al tuyo son necesariamente tu competencia.

  1. Desconocer las «cuatro P» de la mercadotecnia:

Estas herramientas son conocidas también como las P del mercadeo. Están compuestas por:

  • Producto: Cualquier bien, servicio, idea, persona, lugar, organización o institución que se ofrezca en un mercado para su adquisición, o uso que satisfaga una necesidad.
  • Precio: Para determinar un precio final rentable y competitivo debemos considerar varios factores, tales como cuánto se desea ganar, descuentos, promociones, precio del producto ofrecido por la competencia, cuanto pueden y quieren pagar los clientes por el producto, y finalmente los costos (sin olvidar nunca los indirectos)
  • Distribución (“Place”):  Es el lugar o punto de venta donde ofrecemos nuestros bienes o servicios. Su ubicación debe ser lo más accesible posible tanto para que podamos adquirir las materias primas, como para vender nuestros productos.
  • Promoción: Son todas las actividades encaminadas a dar a conocer nuestros productos a los potenciales clientes.
  1. Desconocer la matriz DAFO de nuestro negocio. También conocido como análisis FODA, no es más que analizar las características internas (Debilidades y Fortalezas)  de nuestro negocio y su situación externa (Amenazas y Oportunidades).
  • Las fortalezas son todos aquellos elementos internos y positivos que diferencian al programa o proyecto de otros de igual clase.
  • Las oportunidades son aquellos factores, positivos, que se generan en el entorno y que, una vez identificados, pueden ser aprovechados.
  • Las debilidades se refieren a todos aquellos elementos, recursos, habilidades y actitudes que la empresa ya tiene y que constituyen barreras para lograr la buena marcha de la organización.
  • Las amenazas son situaciones negativas, externas al programa o proyecto, que pueden atentar contra éste, por lo que llegado al caso, puede ser necesario diseñar una estrategia adecuada para poder sortearlas.

Estas son tan solo algunas de las cuestiones que la mayoría de nosotros desconocemos y que conllevan a la quiebra de nuestros negocios. La mayoría son controlables, o al menos previsibles, y estar preparado en todo momento es la mejor estrategia. No estamos inventando nada en este mundo donde ya todo está inventado, por lo que la capacitación es imprescindible.

Nuestra mayor amenaza en estos momentos es la falta de un mercado mayorista que permita proveerse legalmente a precios que no estrangulen nuestros bolsillos y que disparen nuestros precios finales, así como la inflexibilidad de algunas leyes caducadas desde sus inicios pero contra las que no podemos chocar.

Recordemos quedesde 1959 el Gobierno Revolucionario de Cuba comenzó a promulgar una serie de decretos que finalmente llevarían a la eliminación total de la gran y mediana propiedad privada, garantizando propiedad solo sobre inmuebles particulares, bienes de carácter personal y pequeños negocios que no aparecen reflejados claramente en la constitución de 1976, pero que se permite tener a los cubanos, esto siempre que no excedan cierta cantidad de bienes dictada por el gobierno.

Como la senda izquierda siempre ha sido atractiva y no solo de lo que dan por la libreta vive el hombre, los términos “bisnero” (por business, negocio en inglés) y merolico se utilizaron para referirse a los que mercadeaban con un producto bordeando la ley, para no decir que escabulléndose de ella.  Llegó 1985 y un “bolito” de apellido Gorbachov fue electo como 7.º secretario General del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética y  un poco más tarde se abrió de piernas ante los Estados Unidos, lo que unido a otros elementos provocó la disolución del gigante euroasiático de la hoz y el martillo el  25 de diciembre de 1991.

Sin la ayuda económica de la URSS la caña se puso a tres trozos en Cuba, y el gobierno cubano autorizó un reducidísimo sector privado al que se llamó “Cuentapropismo” o “Trabajo por Cuenta Propia”, que era el único capaz de llevar a cabo funciones de servicios y artesanales que el Estado no estaba por el momento en condiciones de asumir.Cuando la cosa mejoró un poco se retiraron numerosas licencias y se elevaron los impuestos para ejercer, al tiempo que no se emitieron nuevas autorizaciones. Estos trabajadores siempre fueron vistos por parte de los inspectores y otras personas reguladoras de su labor, como el enemigo, el negociante inescrupuloso, el personaje al que hay que vigilar constantemente, visión que a pesar de esta nueva apertura al sector privado nunca ha desaparecido.

A pesar de todos estos prejuicios existen algunos programas de capacitación gubernamentales y no gubernamentales que pretenden cambiar esa imagen de bisnero o negociante con la que la sociedad ha estigmatizado a los emprendedores cubanos, al tiempo que nos prepara para enfrentar las contingencias arriba mencionadas y muchas más. Una excelente opción desde mi punto de vista es el Taller Emprende, con el que Cuba Emprende capacita a los cuentapropistas cubanos.

Si ya tienes un negocio o pretendes iniciar uno y te sientes identificado con estas dudas y errores, no dudes en buscar, estudiar, para que como dice Taladrid, saques tus propias conclusiones  y transites por el camino de la legalidad y el bienestar.

¡Suerte!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s