The New York “Granma” o la patada americana al bloqueo

El no hablar con otros países no nos hace quedar como gente dura; nos hace quedar como arrogantes.

Barack Obama

Recientemente el diario estadounidense The New York Times, el mismo que envió en 1957 al periodista Herbert Matthews a entrevistar a Fidel Castro en la Sierra Maestra, ha publicado varios editoriales referidos a Cuba, el bloqueo, y las relaciones con los Estados Unidos.

The New York Granma

Tiempo de acabar el embargo de Cuba pedía a ese mismo presidente que no quería quedar como arrogante ante el mundo, que hiciera mucho más que flexibilizar el envío de remesas a la isla y autorizar a un mayor número de cubanos radicados en Estados Unidos a viajar a su país de origen. Recordaba además que de no abrirse rápidamente el mercado cubano a las empresas estadounidenses, esto supondría una importante concesión de terreno ante dos rivales directos del país del norte: China y Rusia.

El 7 de febrero de 1962 a las 12.01 AM el bloqueo total contra Cuba se implantaba por parte de los Estados Unidos con el objetivo de crear necesidades económicas que a la postre provocaran el derrocamiento interno de la por aquel entonces incipiente Revolución Cubana. El pasado 27 de octubre de 2014 el mundo sumó la vigesimotercera derrota consecutiva al bloqueo en las Naciones Unidas. Este voto, casi simbólico, causa todos los años una desenfrenada reacción de los medios de prensa cubanos y los blogueros con ADSL en sus casas, aunque la dura realidad es que Cuba solo necesita 1 voto a favor de eliminar el bloqueo, aunque los restantes estados miembros se opongan: el de los Estados Unidos.

¿Qué sustenta “legalmente” al bloqueo?

Pues la llamada Ley de Comercio con el Enemigo (TWEA, por sus siglas en inglés). Esta ley fue promulgada en los Estados Unidos en 1917 para supuestamente restringir el comercio con naciones consideradas hostiles. Se expandió su aplicación con posterioridad, para autorizar al Presidente la regulación de transacciones de propiedad que involucraran en un país extranjero a alguno de sus nacionales, tanto en tiempo de guerra como durante cualquier otro período de emergencia nacional declarado por el Presidente.

El 2 de septiembre de 2010 el Presidente Barack Obama anunció la extensión de la Ley de Comercio con el Enemigo, que supone en la práctica la continuación del bloqueo a Cuba. En un memorando suscrito por el Presidente a la Secretaria de Estado, Hillary Clinton y al titular del Tesoro, Timothy Geithner, se afirma que la continuación de estas medidas referentes a Cuba conviene a los intereses nacionales de Estados Unidos.

Todos los años el Presidente de turno debe prorrogar estas sanciones, lo que quiere decir que Obama puede suspenderlas en cualquier momento. El actual es muy propicio, ya que el presidente no puede postularse para una nueva reelección, e incluso una aspirante de peso a la Casa Blanca, Hillary Clinton, escribió en su autobiografía recién publicada, y lo reiteró en una entrevista, que hoy en día está a favor de terminar el embargo, llamándolo una estrategia fallida que le ha dado legitimidad a los Castro.

Cuba “está en buena” con el mundo con todo esto de la epidemia de ébola, algo que The New York Times no pudo dejar de señalar, ya que siendo un país pobre ha hecho una enorme contribución de sus recursos humanos a un precio que todavía está por descubrirse.

El Secretario de Estado John F. Kerry elogió en su momento el “coraje de todo profesional médico que está asumiendo este desafío”, e hizo una alusión breve a la contribución de Cuba. Recientemente La embajadora de Estados Unidos ante Naciones Unidas, Samantha Power, elogió la ayuda desplegada por Cuba en la lucha contra la epidemia del ébola en África Occidental, en lo que algunos han catalogado como un cierto deshielo en las relaciones entre los dos países. Un día antes una delegación estadounidense participó en una reunión técnica contra el ébola celebrada en la capital cubana, convocada por los países integrantes de la Alianza Bolivariana de los Pueblos de América (ALBA).

El New York Times habla de Cuba porque en Estados Unidos se habla de Cuba. La comunidad cubana en los Estados Unidos ronda los dos millones de personas, la mayoría de ellas ajenas a viejas disputas de propiedades y encontronazos políticos, pidiendo que llegue el puente que ha pedido Arjona en su canción. En los Estados Unidos la política sigue al capital, que les da siempre el mejor Presidente que el dinero puede comprar, y esos políticos no son ajenos a los cambios en las mentes de muchos hombres de negocios que ahora ven con buenos ojos el fin del embargo, como ellos le llaman.

En Florida, los congresistas han planteado posiciones respecto a Cuba que, en otra época, hubieran representado un suicidio político. Kathy Castor, una representante Demócrata de Tampa, viajó a la isla el año pasado y, a su regreso, hizo un fuerte llamado por terminar el embargo, diciendo que Estados Unidos no estaba sacando provecho de las reformas económicas que el gobierno Cubano había implementado. Según The New York Times incluso ha habido cambios destacables en Miami, y señala a Joe García, el primer cubanoamericano Demócrata de Miami elegido a la cámara baja del Congreso, queaunque apoya el embargo, tiene diferencias significativas respecto a las posiciones de otros congresistas del sur de Florida.

Argumenta además que a la Casa Blanca le preocupan menos los ataques de legisladores Republicanos, ya que suelen criticar su política exterior reflexivamente. Algunos políticos cubanoamericanos han comenzado a pedir que se evalúe la Ley de Ajuste cubanoimplantada por el Presidente Lyndon B. Johnson, que permite a los cubanos que llegan a Estados convertirse en ciudadanos norteamericanos de manera expedita. Esta Ley cumplió el pasado 2 de noviembre 48 años.

Según la BBC, el principal obstáculo para eliminar el bloqueo es la presencia de los senadores Robert Menéndezpor Nueva Jersey, y Marco Rubio por Florida, dos cubanoamericanos de peso en el Comité de Relaciones Exteriores, lo que de todas maneras no impediría al gobierno de Obama (de existir la voluntad, claro) reducir los efectos del bloqueo. El sitio británico llama también la atención sobre el seguimiento que le está dando The New York Times al tema, con varios editoriales en inglés y en español en los que aboga por la eliminación del embargo, con el argumento de que ha habido cambios significativos tanto en Cuba como en Estados Unidos que llevan a que sea políticamente posible establecer relaciones diplomáticas y desmantelar las restricciones.

El pasado domingo 2, justo en el aniversario de la Ley de Ajuste cubano el Times publicó un editorial titulado Un canje de presos con Cuba, en el que solicitó a Washington y La Habana evaluar los casos de Alan Gross, ciudadano estadounidense que cumple 15 años de arresto en Cuba y de los cubanos Gerardo Hernández, Antonio Guerrero y Ramón Labañino, para de esa forma dar los primeros pasos hacia una normalización de la relación entre ambos países.

El diario reconoce que Gross fingió ser turista para entrar ilegalmente a Cuba equipos de comunicación, al tiempo que resalta las incongruencias en el proceso legal contra los popularmente conocidos como “Los Cinco”.

¿Por qué todo este interés de Gray Lady (Dama Gris) como también se le conoce a NYT por Cuba? Una posible pista puede estar en Wikipedia, que lo destaca como un referente para muchos lectores estadounidenses, con una enorme influencia en los estados de opinión. La llamada enciclopedia “libre” señala como en 2008, el Times se benefició de una gigantesca operación de “corrección de identidad”, gracias a la labor del grupo vanguardista The Yes Men, con una tirada especial que tenía en su interior un editorial del periódico donde pedían perdón por su habitual línea informativa favorable a las grandes empresas.

Si damos crédito a esto, tras los repetidos editoriales pueden estar intereses económicos de grandes trasnacionales deseosas de poder acceder al necesitado mercado cubano, atrasado en casi todas las esferas, especialmente en las comunicaciones. Ya existen varios políticos estadounidenses interesados en la aplicación del Heberprot P para curar el pie diabético, el producto estrella de la biotecnología cubana, que además cuenta con otros medicamentos de altísima calidad. El tabaco cubano y los vuelos entre ambas orillas del estrecho de La Florida son otros filones que los hombres de negocios están deseosos por explotar.

El llamado embargo hasta el momento solo ha provocado más penurias a una población con muy poco poder de decisión para lograr cambios significativos en su modo de vida. El dengue, el cólera y otras enfermedades se han cebado en la población cubana, que no por ello deja de desfilar en cuanta marcha multitudinaria aparece, y que espera con más añoranza que esperanzas que la carne llegue finalmente a su plato. Los famosos Lineamientos tienen más lastres que empujes, mientras que los encargados de implementarlos viven con un nivel de vida muy superior al resto de un pueblo que sufre a diario los horrores y errores del bloqueo.

Por ahora The New York Times está tocando fuerte en ambas orillas con intereses que tan solo ellos conocen, pero que de lograr avances en la limitación o virtual eliminación del bloqueo serían muy provechosos para el cubano de a pie. Lo que más temo en estos momentos es una de esas rabietas que han provocado más de una vez el recrudecimiento o la extensión del bloqueo. Ya en 1975 el Informe Linowitz que dejaba claro lo contraproducente de la política de aislamiento con Cuba para los intereses económicos de Estados Unidos y pedía que se pusiera fin al embargo.  Tropas cubanas desembarcaron poco después en Angola, por lo que Ford hacía declaraciones contra Cuba, y el 20 de octubre expresaba de forma lapidaria:

“La acción del gobierno cubano al enviar fuerzas de combate a Angola, destruye cualquier oportunidad de mejoramiento de relaciones con Estados Unidos “

Un pensamiento en “The New York “Granma” o la patada americana al bloqueo

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