Veinte preguntas a quién pueda responderlas y un reclamo desesperado (final)

A veces me estreso, ¿o será que vivo estresado? Ya realmente no noto la diferencia, pero sé que el estrés se ha vuelto parte indispensable de mi vida. En una entrada anterior me venían a la mente diez preguntas casi que aleatorias entre sí, pero unidas todas por la cotidianidad del cubano, ese campeón olímpico de la supervivencia. Más de cincuenta años aguantándoles barbaridades de todo tipo a los vecinos del piso de arriba (el gobierno norteamericano) son aval suficiente para que a otros adjetivos tales como calientes, fiesteros, etc. se una lo que algunos consideran como una palabra bastante fuerte, pero todo parecer indicar que los cubanos somos los más co…. rajudos del mundo.

Tal vez por esos co… razones tan grandes que tenemos y tantos deseos de salir adelante, es que los cubanos que viajan a otras latitudes y hasta longitudes geográficas, además de aprender a trabajar de verdad, se dan cuenta de que el león no es tan fiero como lo pintan, pero también descubren que el capitalismo aunque se vista de seda, duro se queda.

Lo vital es no enfermarse, te dicen aquellos cubanos que ahora viven en los Estados Unidos, porque la salud si está cara. Aquí por suerte no he visto todavía a nadie entrar con un pernil de puerco a una sala de terapia, pero no es menos cierto que si los “cuadros” de salud le dedicaran menos tiempo a los juegos de mesa, no habría que sacar las sábanas nuevas para cuando venga una visita “sorpresa”. Pero al final ahí tenemos a nuestros médicos que buenos, no tan buenos, internacionalistas y no tanto, salvan vidas todos los días y no siempre pernil de puerco por medio.

Por cierto, sería interesante que nuestros mejores médicos pudieran viajar en automóviles particulares, preferiblemente suyos, sin que para ello deban ahorrar el equivalente a un loft en New York, porque además de merecerlo, así se quedan con nosotros. A mi da pena cada vez que veo a un buen médico pidiendo botella, más pena me da cuando un buen hijo de… su mamá y su papá ignora el gesto, porque la verdad que últimamente los cubanos nos acordamos casi siempre de Santa Bárbara cuando truena.

Tal vez por esta propensión a adorar a los santos solo cuando se avecinan las calamidades, es que la gente se acuerda de que botar basura en cualquier esquina llama ratones cuando escucha hablar de leptospirosis, de que no debió mirar indolentemente como destrozaban el teléfono público cuando necesita hacer una llamada de emergencia, y que no debía maltratar la propiedad social cuando algún “social” del estado destruye la suya. Las necesidades de la vida cotidiana no pueden ser la justificación para las barbaridades que nosotros mismos cometemos en el día a día.

Ese mismo día a día a veces hace olvidar a los cocheros que como mismo el Gobierno escuchó sus reclamos, ellos tienen la obligación de portar sus documentos, circular por la vía correctamente y sobre todo, cuidar a esos motores de un caballo de fuerza que diariamente impulsan sus vehículos para sí, resolverle un problema a la población, pero también para ayudar generosamente a su economía particular. Es que a veces no contentos con regar excrementos en la vía pública, circular a oscuras y otras tantas violaciones, estos ¿seres humanos? maltratan sádicamente a sus animales bajo la excusa de que son eso, SUS animales. Urgen ya en Cuba las leyes que sancionen a todos aquellos que no les dan la atención requerida a los animales, y no me estoy refiriendo a algunos de dos patas que se pueden ver en cualquier esquina jugando dominó, gritos y obscenidades mediantes.

Pero no nos confundamos, en Cuba si hay indisciplinas sociales, pero las peores, las que más afectan, las que más joden, no están a nivel de esquina, al nivel de las onzas que nos tumban los bodegueros o las libras de 12 onzas que nos venden en los mercados, sino que se esconden como bien decía aquel programa de la televisión de hace ya rato, detrás de la fachada. Lo duro es lo que no se ve, o lo que no se quiere ver. Si detrás de la fachada de los flamantes y recién construidos portales de la Calzada de Dolores en Cienfuegos se esconden los ripios de las casas que nadie quiere que se vean, detrás de la fachada de los que viven de su jeta dura se esconden detallitos turbios que harían las delicias del personaje que se hace llamar A en Pretty Little Liars.

Por eso Yoani Sánchez se va a bailar la chambelona a la capital de los malos que fabrican bueno y total, la mayoría de la prensa del mundo que te repiten las mentiras hasta que ya no tengas idea de qué es la verdad, dice que la pobrecita ahora va a poder luchar mejor por los derechos humanos y la libertad de expresión en Cuba. Un detalle para los que no hablan “cubano”, una nueva jerga ya casi indescifrable para los hispanoparlantes: Luchar en Cuba es ganarse la vida a como sea, habitualmente robando (renombrado eufemísticamente a “desviando recursos” si tienes la mala suerte de ser el cuadro al que cogieron con las manos en la masa), o recurriendo a cualquier artimaña para garantizarse un lugar en el Olimpo de nuestros nuevos ricos.

Pero hasta esta señora cuentapropista con patente de globera parece la pionera más destacada de la escuela cuando por vía USB uno se entera de que algunos “cuadros” le levantan impunemente a Liborio más de treinta millones de pesos totalmente en seco, sin vaselina de ningún tipo. Más doloroso que el pelado provocado por esta sodomización es que las casas crecían como 18 plantas, los barcos flotaban y los carros alquilados corrían  ¡a la cara totalmente! y ¿nadie se daba cuenta?

Es muy fácil echarles la culpa a un par de nombres de toda esta paella agridulce, pero la cosa tiene su cosa y va más allá de estas preguntas hechas al azar y de aquellos que alguna vez hicieron historia y hoy muchos de ellos viven de cuentos más efímeros que los del dinosaurio a la hora de despertarse.

En Cuba hace falta de todo, eso lo saben hasta los recién nacidos cuando no les alcanza la canastilla, pero nadie quiere ir al pollo del arroz con pollo. A los de afuera no les interesa y a los de adentro no les conviene. ¿Cuál es el pollo? Se los dejo de tarea y por favor, compartan.

1.       Una vez más viene la famosa pregunta, ahora en un tema tan vital como la salud. ¿No es mejor controlar en el terreno y no desde un buró lleno de papeles que aguantan todo lo que le pongan?

2.       ¿Qué pasó con la venta de carros en Cuba? Al parecer ya se comprobó el rumor, la gente no quiere comprar automóviles en Cuba, eso es solo un mito.

3.       ¿Se imaginan las manos del médico después de subir de camión en camión para llegar a operar? Triste realidad.

4.       El cubano se está comiendo al cubano y a la gente le parece normal. ¿Es normal?

5.       En Cuba nos encanta hacer nuevas leyes, no es vital para la economía pero… ¿cuándo habrá una que sancione con dureza a quienes maltratan a los animales?

6.       En caso de ciclón ¿la gente que vive en la Calzada de Dolores se refugiará en sus portales? (posiblemente la única parte verdaderamente sólida de las casas)

7.       ¿Vieron que vivir del cuento si da la cuenta? Pregúntenle a Yoani.

8.       Las casas de los “cuadros” crecen, los carros mejoran, las vacaciones son en lugares cada vez más exóticos, ¿nadie se ha puesto a pensar quién paga todo eso?

9.       Los problemas económicos no son el único motivo de la baja natalidad en Cuba. Claro que no, también están los relacionados con la vivienda, el transporte, etc.

10.   ¿Qué hace falta para tener la Cuba que todos necesitamos y que muchos queremos?

Quedan muchas preguntas, millones que pueden ser hasta organizadas por temática, pero así como el adolescente Neruda tenía una canción desesperada para acompañar a sus poemas, yo tengo un reclamo:

Es necesario que los que mandan allá y acá (todos sabemos quienes son), dejen a un lado el orgullo y la soberbia para acabar con ese bloqueo que solo daña a los que nada tenemos en Cuba. Los que mandan allá y acá tienen mucho, y el hombre piensa como vive. Honremos la historia, honremos a nuestros héroes y mártires, pero sin olvidar a los vivos que nunca van a tener la oportunidad de ser héroes pero que son igualmente importantes porque al fin y a l cabo, somos todos cubanos.

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