El cambio de mentalidad en Cuba, o la historia de la buena pipa

El pasado 23 de junio pude ver que varios medios digitales se habían hecho eco del asombro causado entre los internautas cubanos por el súbito y a la vez efímero desbloqueo de varias páginas web cuyo acceso permanecía bloqueado desde Cuba. Algunos espacios como el colimador, que en un primer momento compartían la buena nueva, posteriormente editaron su noticia o le agregaron un comentario como este:

PD. Ahora compruebo que acaban de bloquear de nuevo el acceso y yo he perdido una magnífica oportunidad de haberme callado la boca….

Al parecer el barullo fue ocasionado por algún dedito mal metido que modificó en uno de los servidores proxy de ETECSA algún simbolito que permitió el acceso. Otra posible respuesta (y solo estoy especulando) sería el interés de “alguien” por conocer cuántas personas pretenden acceder desde el .cu a sitios como Revolico.com, Skype, o Cubaencuentro. Sea una u otra la causa, lo cierto es que las contramedidas echaron por tierra lo que muchos(cubanos en Cuba, por cierto) catalogaron como “un paso más en la dirección correcta” y otros, más acertadamente, como un indicativo de “mucho o nada”. Esta última frase parece ser referente de las nuevas leyes que ya el cubano nunca sabe si le serán favorables, problemáticas, o todo lo contrario.

Cosas como estas que le chocan diariamente al 99% de los más de 11 millones de cubanos siguen significando mucho al tiempo que no cambian nada. Se habla de que hay que cambiar la mentalidad, ¿pero realmente algo ha cambiado en las cabecitas de nuestros “cuadros” a pesar de todas las reformas que ha traído consigo el gobierno de Raúl Castro?Hasta Calviño ha intervenido impartiendo clases y talleres a nuestros dirigentes para conseguir el necesario cambio, pero bien poco se han modificado las conductas de quienes desde un buró pueden decidir cómo tiene que vivir el cubano. El “Profe” nos recuerda lo que ya Fidel había recalcado en su momento: “Nosotros mismos podemos acabar con esto”. Eso me lleva a otras de las reflexiones que comenta Calviño:

–          El que se beneficia de una condición, hará lo imposible para que esa condición no cambie.

Dice un video muy interesante que circula en Internet, que en general desde pequeños nos enseñan multitud de conocimientos, pero no nos enseñan a confiar en nosotros mismos. Creer en ti, y tener claro lo que quieres, puede ser tildado por muchos de prepotencia, o como comúnmente se dice en Cuba, autosuficiencia. La cosa viene siendo más o menos así:

–          Hijo, tu deber es trabajar duro, sacrificarte y… aceptar tu destino. Soñar despierto es una pérdida de tiempo.

Como el tiempo es algo precioso para aquellos que constantemente están reunidos (nuestros cuadros) y que con su mentalidad casi siempre obsoleta rigen nuestras vidas (nuestros “cuadrados”), la sola mención de un cambio que los aleje de sus muy seguras rutinas y sus provechosos estilos de vida puede ser tomada como un sacrilegio. No quieren salir de sus zonas de confort. Esta es una zona metafórica en la que todo ser humano se mueve cuando transita por un entorno que domina. En ella las cosas te resultan conocidas y cómodas, sean agradables o no. Por eso la culpa de que la leche no llegue a tiempo o escasee siempre es del campesino, que el pan no tenga calidad, del panadero, etc. Los dirigentes casi nunca quieren ir más allá, tal vez porque se enfrenten a sus propias malas decisiones.

Ya el cubano se adaptó a las largas colas, porque es lo que conoce. Ve muy normal que el carnicero “luche” robándole el pollo, porque es lo que conoce. También presuponemos que no podremos realizar el trámite, que el doctor no vino, o que tenga que pagar algo a sobreprecio porque… ¿adivinó? Es lo que conocemos. Los hábitos, rutinas, habilidades, conocimientos, aptitudes y comportamientos también forman parte de esa zona de confort que lastra o impide un posible cambio de mentalidad.

Dicen que alrededor de la zona de confort existe lo que se llama zona de aprendizaje. Ahí es donde uno puede ampliar su visión del mundo. Esto sucede cuando se aprenden nuevos idiomas, se viaja a otros países, se tienen nuevas sensaciones y se enriquecen nuestros puntos de vista. Hay personas a las que esto les apasiona, por lo tanto visitan esta zona frecuentemente, sin embargo a otras les asusta, por lo que nunca salen de su zona de confort y consideran el resto como un peligro. Son los que siempre nos alertan de la existencia de la zona de pánico, o zona de no experiencia. Aquellos que no quieren que la transites (por más de un motivo) dicen que pueden ocurrirte cosas gravíiiiiiiisimas. Es como Finis Terrae, más allá, se acaba el mundo.

Siempre existen aquellos que primeramente piensan en que el cambio puede ser positivo, pero son tan solo los más atrevidos los que llegan a la zona mágica, la zona donde nos pueden ocurrir cosas maravillosas. Es la zona de los grandes retos, que aún no conocemos, porque nunca hemos estado allí. Lo más sorprendente de todo esto es que cambiar no significa perder lo que se tenía, sino que representa desarrollo y una ampliación de nuestras zonas de confort y aprendizaje. Aunque esto puede parecer muy bueno, siempre estarán aquellos que por una u otra causa no se atreven a enfrentarse a los cambios por miedo a perder lo que tienen, y lo que son.

¿Qué tiene que ver todo esto con el tema de Internet? Sencillo, la mayor parte de las restricciones que se toman respecto a laWWW a la que se accede desde Cuba provienen de administradores de redes y cuadros con una preparación política similar a la de mi niño de cuatro años, que no sabe leer, pero que en el círculo aprendió que el Ché y Camilo fueron muy buenos y lucharon por “la independencia”, y que el imperialismo es muy malo y quiere apoderarse de Cuba. Como estos temas están mucho más allá de sus entendederas y sobrepasan sus zonas de confort, mucho de lo que les suene a la realidad cubana más cruda ( y a veces solo a medio cocinar) entra en el mismo saco que las crónicas marcianas desde yoanilandia. Sin embargo el acceso a los sitios que se mencionan en los diferentes artículos como “desbloqueados” muy efímeramente, están restringidos desde el dominio de nivel superior de código de país, lo que significa que es una decisión adoptada a nivel de país por las personas que nos dirigen al más alto nivel.

En otras palabras, podemos acceder a la zona de aprendizaje pero solo hasta donde alguien decidió que podíamos saber y llegar. Recordemos que también hasta hace muy poco poseer una ciudadanía extranjera nos privaba de la posibilidad de seguir siendo cubanos, lo que unido a la imposibilidad de viajar a otros países y el casi nulo acceso a la información limitaba sobremanera nuestro punto de vista.

Hasta cierto punto entiendo que empresas y negocios estatales regulen el acceso a ciertas páginas que puedan entorpecer la concentración de sus trabajadores, pero cuando un particular paga por acceder a Internet no tiene por qué tener restricciones. El mismo Richard Stallman en una ocasión reconoció y rechazó la existencia del bloqueo que los Estados Unidos mantiene contra Cuba, pero también declaró su inconformidad con el control desmesurado y las a veces absurdas restricciones que nos imponemos nosotros mismos (como si no tuviéramos bastante ya con las que nos imponen otros). Estas barbaridades pueden llegar al punto de sancionar a un trabajador por acceder a Revolico, un sitio que incluso está cerrado desde la misma llave de paso (ETECSA) pero al que la gente sigue entrando por URL alternativas. Revolico, que se promociona a si mismo como el sitio de anuncios clasificados de Cuba por excelencia, es mucho más organizado y respetuoso de la privacidad que los vendedores que te acechan en los alrededores de cualquier tienda. Si no quieren que el cubano compre fuera de las tiendas deberían:

1-      Revisar los abusivos precios imperantes en casi cualquier establecimiento estatal.

2-      Eliminar a los que literalmente te cierran el paso con una lista tan larga de ofertas “por la izquierda” que cuando mencionan el último producto ya no recuerdas el primero.

Internet no es imprescindible, pero si necesaria. Como he dicho muchas veces, la gente en Cuba tiene mucho que decir y es nuestro derecho ser escuchados. No tendremos una Internet con menos restricciones sin que antes la gente no tenga que preocuparse por cómo serán tomados sus comentarios con respecto a cualquier tema, siempre que estén en el marco de la educación y del respecto, se inclinen a la mano que se inclinen. Dice el NTV que Cuba dice, hay que cambiar muchas cosas para que esta sea una realidad plena.

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