Los siete mandamientos del Sistema Electoral en Cuba

Renunciar al principio de un solo partido equivaldría, sencillamente, a legalizar al partido o los partidos del imperialismo en suelo patrio y sacrificar el arma estratégica de la unidad de los cubanos, que ha hecho realidad los sueños de independencia y justicia social por los que han luchado tantas generaciones de patriotas, desde Hatuey hasta Céspedes, Martí y Fidel.

Raúl Castro Ruz[1]

 

La amenaza de los Estados juntos que se llaman a si mismos “América” de una forma muy graciosa (al menos para el hispanohablante), es real en todo el mundo, y mucho más en esta pequeña islita caribeña que se llama Cuba. El bloqueo también es real, lo muerdo cada día en mi plato, no lo encuentro en mis bolsillos vacíos, y camino junto a él todos los días porque no hay transporte. Si el cubano que nació después de 1959 tiene algo presente desde el primer día, es que Estados Unidos es el país de los malos que fabrican bueno, y que siempre avanzamos “a pesar del bloqueo”, o no avanzamos “por culpa del bloqueo”. Esta lógica con mucho de verdad y no menos de conveniencias para muchos, obviamente tiene que verse involucrada en un asunto tan doméstico y sin embargo tan mediático como pueden ser las elecciones en Cuba.

En los últimos sufragios celebrados aquí el 3 de febrero de 2013, uno de cada diez cubanos no quiso, no pudo, o no tuvo el deseo de ir a votar. De los que votaron, uno de cada veinte echó su voto en blanco o este fue anulado, por lo que en sentido general aproximadamente 15 de cada 100 personas no votaron por ¿sus? diputados y delegados provinciales. Las cifras de los no votantes en Cuba pueden parecer irrisorias si las comparamos con el 42% de los norteamericanos que no eligieron a su Comandante en Jefe en las elecciones de 2012, pero para un país donde mandan a los pioneros a literalmente tocar en tu puerta para que votes, es un claro signo de alarma a pesar de la “incuestionable” unidad de todo el pueblo que siempre se pregona en los medios de prensa.

Para entender mejor el estado actual del Sistema electoral cubano, hagamos un poco de historia. Aunque Rusán Olivares y sus acólitos del Colimador no hayan sabido responder los motivos para que del artículo sobre Fidel Castro se “perdieran” 11 000 palabras, les voy a dar por la vena del gusto y voy a citar un artículo de EcuRed que yo mismo elaboré. Según Sistema electoral cubano, las primeras elecciones realizadas en Cuba se efectuaron el 16 de junio de 1900y fueron reguladas por la Orden Militar No. 164 , firmada por el Brigadier General y Jefe del Estado Mayor de los Estados Unidos, Adna R. Chafee.

Como ven los Estados Unidos siempre han estado metidos en lo que a elecciones en Cuba se refiere, y siempre uno u otro de los candidatos de su preferencia eran los que ganaban hasta 1952, utilizando métodos más o menos fraudulentos que incluían siempre mucho de represión e intimidación. En los sufragios previstos para ese año el Partido del Pueblo Cubano (Ortodoxo),se presentaba como principal aspirante al triunfo, en la figura de su candidato Roberto Agramonte.En la madrugada del 10 de marzo de 1952 se efectuaba entonces un golpe de estado que llevó a Batista nuevamente al poder, con el beneplácito de los Estados Unidos.

Desde diciembre de 1957 el magistrado cubano Manuel Urrutia Lleó fue propuesto por la dirección del Movimiento Revolucionario 26 de Julio para ser el futuro presidente de la República debido a la postura asumida ante la Causa No. 67 de 1956, emitiendo un voto particular absolutorio a los acusados por haber tomado parte en el alzamiento del 30 de noviembre de 1956 y en la expedición armada del Granma. Esto puede y debe ser interpretado como que las últimas elecciones en las que se eligió por voto popular directo al presidente de Cuba se llevaron a cabo en 1954 cuando Batista concurrió como candidato único a las elecciones presidenciales de noviembre, y resultó electo con 1 262 587 votos. En un viraje de último minuto el otro candidato, Ramón Grau San Martín, había denunciado mediante su representante ante el Tribunal Supremo Electoral la ola de persecuciones y violencia desatada a lo largo de la Isla contra los simpatizantes de la candidatura de Grau y otros elementos antibatistianos y se había sumado a la corriente abstencionista.

Hay que aclarar que en la farsa electoral orquestada el 3 de noviembre de 1958 y que la mayor parte de los partidos consideraban ilegítima, resultó ganador el hasta ese año Primer Ministro Andrés Rivero Agüero, pero nunca llegó a tomar posesión. Una simple cuenta matemática nos lleva entonces a concluir que próximamente se cumplirán 58 años desde la última vez que mediante sufragio general se elige un presidente en Cuba.

Resulta curioso entonces que el 12 de julio de 1957 Fidel Castro, Raúl Chibás (integrante del Consejo Director de la Ortodoxia Histórica) y Felipe Pazos, economista y exfuncionario del gobierno de Carlos PríoSocarrás, firmaran el llamado Manifiesto de la Sierra,[2] donde convocaban a crear un frente cívico – revolucionario de unidad entre todos los opositores a la dictadura batistiana.[3] En el documento se comprometieron a «celebrar elecciones generales para todos los cargos del Estado, las provincias y los municipios en el término de un año bajo las normas de la Constitución del 40 y el Código Electoral del 43 y entregarle el poder inmediatamente al candidato que resulte electo.

El 7 de diciembre de 1958 llegó a territorio libreManuel Urrutia Lleójunto con su familia, y una vez huido Batista, juró como presidente provisional de la República de Cuba en el balcón del Ayuntamiento de Santiago de Cuba. No fue hasta el 30 de junio de 1974 que se celebraron las primeras elecciones en la Cuba revolucionaria bajo lo que pudiéramos llamar el Primer Mandamiento del Sistema Electoral cubano:

1-Todos los que no pertenezcan al Partido Comunista de Cuba no son confiables, o al menos no tanto como sus miembros.

Este decreto ha predominado a lo largo del tiempo con escasas variaciones y eso nos llevaría al segundo mandamiento:

2-Todos los que SI pertenezcan al Partido Comunista de Cuba son personas confiables.

La historia y la vida han demostrado que usar el pelo largo no te convierte necesariamente en rockero, tener tatuajes no determina que seas delincuente, o que por ser o no del PCC, eres más o menos honesto. Hay que aclarar que ser del PCC no es requisito imprescindible para integrar los órganos del Poder Popular, pero “casualmente” la mayoría de las personas si están afiliadas a este Partido, por demás el único legal en Cuba. Lo anterior está debidamente amparado por la Constitución de la República de Cuba que en su artículo 5º plantea:

  • El Partido Comunista de Cuba, martiano y marxista-leninista, vanguardia organizada de la nación cubana, es la fuerza dirigente superior de la sociedad y del Estado, que organiza y orienta los esfuerzos comunes hacia los altos fines de la construcción del socialismo y el avance hacia la sociedad comunista.

Esto nos lleva a un tercer mandamiento:

3-Ningún cubano puede legalmente afiliarse a otro partido, por lo que intrínsecamente se entiende que todos los que quieran verse “representados” en el Gobierno, deben estar de acuerdo con el PCC.

Los comúnmente llamados disidentes son los que tradicionalmente califican a las elecciones en Cuba como fraudulentas (al menos a Vox populi), debido entre otros motivos a que solo está representado el PCC como partido. Otra de las causas es que el presidente de la República no se elige por voto popular directo, sino a través del parlamento del partido único. Así el artículo 131º nos informa que:

  • Todos los ciudadanos, con capacidad legal para ello, tienen derecho a intervenir en la dirección del Estado, bien directamente o por intermedio de sus representantes elegidos para integrar los órganos del Poder Popular, y a participar, con este propósito, en la forma prevista en la ley, en elecciones periódicas y referendos populares, que serán de voto libre, igual y secreto. Cada elector tiene derecho a un solo voto.
Tradicionalmente las urnas electorales son custodiadas por pioneros.

Tradicionalmente las urnas electorales son custodiadas por pioneros.

Realmente el pollo de este arroz con pollo, al menos desde el punto de vista de un enorme porciento de la población, no es que exista un único Partido, o que hayan “representantes elegidos”, sino en cómo se seleccionan a estos “apoderados” de los intereses del Tercer Estado facultados a pensar por nosotros. En octubre de 1992 el Parlamento cubano aprobó por unanimidad una nueva Ley Electoral que, por primera vez, estableció el voto directo y secreto en las elecciones provinciales y nacionales. Tras la elección a mano alzada de los delegados de base estos deben ser aprobados por el voto secreto de los electores, para formar las Asambleas Municipales. Este requisito también se aplica a las Asambleas Provinciales y a la Asamblea Nacional, pero para estas cámaras las precandidaturas son presentadas por las Comisiones de Candidaturas.[4]

Llegamos entonces a un muy interesante e imprescindible cuarto mandamiento que proyecta lo siguiente:

4-El Gobierno quiere siempre lo mejor para el pueblo cubano, y es por eso que personas debidamente capacitadas y entrenadas (y miembros todos del PCC) escogerán por nosotros casi desde la base, por quién debemos votar (siempre mediante el voto unido, por favor).

Desde hace mucho tiempo asumo que estas Comisiones realmente son imprescindibles para el pueblo, sobre todo desde el momento en el que yo como ciudadano cubano mayor de dieciséis años de edad debo votar para seleccionar como miembros a las Asambleas Provinciales y a la Asamblea Nacional, por personas que en su mayoría no tengo idea de quienes son. Unas simples hojitas con fotos de individuos bien vestidos le informan a una población deseosa en su mayoría de retornar al descanso dominguero, de por qué esas Comisiones de Candidaturasseleccionaron a estas almas que casi nunca conocemos y que probablemente jamás conoceremos, para dirigir nuestros destinos durante cinco años. Lástima que casi nadie lea esas hojitas, porque de verdad se sentirían tan aliviados como yo me siento de que les hayan quitado de encima el peso de seleccionar a estos candidatos que siempre resultarán todos electos.

Uno de los principios generales que caracterizan el Sistema Electoral Cubano es la inexistencia de campañas electorales discriminatorias, millonarias, ofensivas, difamatorias y denigrantes. Los candidatos no pueden hacer campañas a su favor. Todo esto sería magnífico, si por ejemplo yo no tuviera que votar en Cienfuegos por ese excelso pianista que se llama Frank Fernández y que jamás ha vivido en La Perla del Sur. No tengo nada en contra de este virtuoso del piano, pero de acuerdo con la ley electoral,el 50% de los candidatos deben ser empleados municipales, mientras que los candidatos restantes provienen de las organizaciones de masas y otros “factores” con poco, o ningún conocimiento del territorio por el que resultan electos.

5-Este mandamiento entonces nos invita a tener fe infinita en que personas que no conocemos, que no tienen idea de dónde queda tu barrio, y que tal vez ni siquiera viven en tu provincia, van a discutir nuestra realidad en un parlamento donde abunda la unanimidad.

Siempre he sido de la opinión de que no vale criticar por la simple razón de hacerlo, por eso siempre he tratado de una u otra manera de ser parte de la solución. Como no tengo ningún interés en presentar ningún proyecto a un Parlamento con ideas propias, me conformo con el debate privado de una Ley Electoral que se acerca mucho más a la realidad que hoy se respira en la isla. Usted puede estar de acuerdo o no, pero si algo me ha quedado claro escuchando a familiares y amigos es que el tan llevado y traído multipartidismo es tan solo una manera más con la que muchas personas pretenden vivir del cuento.

Estos padres fundadores de diversos movimientos muy conocidos en la República de Internet, bien lejana de la mayoría de los cubanos, se olvidan a veces de un sexto mandamiento que se impone por su propio peso:

6-A la gente en Cuba solo le importa quién es el Presidente por una cuestión de orden, porque ya todo el mundo sabe previamente quien será electo.

Analizando estecontexto, y sabiendo que ninguna de las partes involucradas va a ceder, en realidad la mejor opción para todos los cubanos es que un día pudiera ser electo un Presidente por voto popular, sin importar que todos los candidatos sean miembros del PCC. Si países “hermanos” con intereses sociales similares al modelo político y social existente en Cuba realizan obligatoriamente elecciones presidenciales, ¿por qué entonces no puede nuestro pueblo “unido” elegir a su Presidente directamente, sin importar repito, que todos los candidatos sean miembros del PCC?

Esto nos llevaría al séptimo y último mandamiento, que es el más importante de todos:

7-En Cuba todos somos iguales, solo que algunos son más iguales que otros.

1 Castro Ruz, Raúl. El rumbo ya ha sido trazado/Raúl Castro Ruz. Discurso pronunciado en la clausura de la Primera Conferencia Nacional del PCC. La Habana, 29 de enero de 2012. En Cubadebate.

[2] Breve Historia de Fidel Castro. -p.152

[3] Ibarra Guitart, Jorge Renato. El fracaso de los moderados en Cuba: Las alternativas reformistas de 1957 a 1958. Editora Política. La Habana. 2000.

[4] Título IV De las Comisiones de candidaturas. Ley electoral de la República de Cuba Disponible en «www.cubaminrex.cu.»

 

2 pensamientos en “Los siete mandamientos del Sistema Electoral en Cuba

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