¿Salarios de oferta y demanda?

Feria agropecuaria en Cienfuegos

Feria agropecuaria en Cienfuegos

Recuerdo las llamadas ferias populares que tenían lugar en Cienfuegos hace tres o cuatro años atrás. Con admirable precisión y organización se llevaban a cabo cada domingo trayendo consigo de manera económica los productos agropecuarios que suplían nuestras necesidades alimenticias. En verdad, las ofertas eran tan buenas, que hasta los menos favorecidos financieramente aprovechaban para comprar el alimento de la semana que ayudara a la canasta familiar.

Pero vientos huracanados asolaron la isla, y con ella se llevaron las ferias, al menos de Cienfuegos. Ahora regresan en ocasiones festivas (aunque sea necesario comer todo el año), pero los altos precios le quitan a cualquiera la sonrisa del semblante. Este fin de semana pasado hubo feria en la Perla del Sur, pero de popular solo tuvo a la cantidad de personas que con rostros contrariados caminaban a todo lo largo de la Calzada de Dolores intentando encontrar un mejor precio o una oferta de más calidad.

Lo segundo podía ser posible, pero lo primero estaba complicado. Vi a medio centenar de pregoneros de ajo, pero los dientes de la hortaliza debían estar bañados en oro, por lo que las cabezas costaban hasta 3.50 pesos (MN) y las ristras hasta 120. Casi todos los otros productos, aunque abundaban, también parecían logrados por el milagro de los panes y los peces, pues aunque la oferta con creces superaba la demanda, los altos costos parecían casi irracionales.

Y es que nuestros queridos “particulares” ven en la ley de la oferta y la demanda una especie de bandera corso, pues usan la misma lógica que durante años le han enseñado los comercios estatales: No importa la cantidad o calidad de un producto, el precio es invariable y casi siempre privativo.

Mal anda el cubano de a pie cuando productos de primera necesidad son acaparados por revendedores a la vista de todos bajo el amparo de la libre venta, para que luego el pueblo trabajador deba adquirirlos a elevados precios o simplemente apretarse el cinto y mirar hacia otra parte.

Impera la ley del que más tiene, o de la poco creíble oferta/demanda. Esperemos que pronto nuestros bolsillos también se mantengan con esa lógica.

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